¡Y era nomás! Y además era importante: un tipo que supo repechar pasillos de Televisoras Color Ele Ese 80 y Pico. Lo peor es que encontré el disco ese programa (para bajar, acá).
Atiéndase la importancia que el nepotismo cultural revestía en aquellos ochentas, con más hijos de Torres y de Carreras que de personas de a pie salidos de castings.
Atiéndase también la cantidad de rostros reconocibles que perecieron en el ejercicio mediático, seleccionado que supo entronarse circa 1989 musicalizados con Conversación Nocturna de El Ritmo Mundial de Los Fabulosos Cadillacs en la serie Así son los míos de lunes a viernes a las 13 por el viejo canal 13.
Atiéndase a los otros hijos-de entre los que contamos al hijo de Chico Novarro y al hijo de Rodolfo Machado.
Pero volviendo al archivo del hijo de Minguito, y al nepotismo hegemónico, repasemos quiénes eran y preguntémonos qué-fue-del-hijo-de, para entender fatalmente que la única que supo reinventarse era la menos pensada.
Pero eso no es nada, porque ayudados por el archivo recordamos además que el joven Juan Gabriel había vivido un tórrido romance con la otrora vedettísima Gisela Barreto, cuyas últimas señas diera en el malogrado Reality-Reality de Azul Televisión, televisora en eso de propiedad australiana.
Dios Todopoderoso sabe cómo una generación borró de su disco rígido esta imagen que bien puede explicar la pérdida de votos a manos del neomenemismo. Los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetir sus errores, o algo así, y descubrimos en la volteada, que Gisela conserva también página web propia y, deducimos, comparte diseñador mesozoico.
Para finalizar, y siguiendo con la gesta patriótica del entrismo filial, encontramos al gran ídolo de mi hermana desde que tengo memoria, mejor dicho, El Hombre que descubrió que para ser eventero no precisaba destacarse en ninguna rama del arte, solo concurrir, sandwichear y pasarla de 10, a quien descubrimos no ya como El hijo del Gordo Porcel sino como una persona con nombre y apellido: Jorge Segundo Porcel.