(...) Te comento que tengo 44 años y durante 20 de ellos trabaje para distintos correos privados. En una época hasta llegue a tener un minúsculo cargo interno en uno de ellos. Te digo con conocimiento que un 90% de eficiencia no lo logra ningun correo privado sus márgenes de eficiencia deben rondar el 70% como mucho. Una de las razones que explica tan baja eficiencia es la tercerización. A diferencia del "Correo Argentino" las demás empresas no tienen sucursales en todas las localidades; por lo que deben recurrir a terceras empresas para llegar a lugares donde no tienen ni personal ni infraestructura para realizar la distribución. A su vez en algunos casos esas empresas se valen de una "cuarta" o "quinta" empresa para poder cumplir con su tarea. En ese proceso algunas cartas son entregadas por el cliente a una empresa donde lo recibe un empleado uniformado y que trabaja en blanco y despues de pasar por la cadena de responsabilidades termina siendo distribuida por un empleado en negro que debe pagarse sus viáticos y no tiene la más minima cobertura social. Eso explica que algunas de las cartas enviadas se pierdan en el camino sobre todo las que son enviadas a zonas "Peligrosas". Imaginate con la manija que le dan los medios a la "Inseguridad" nadie quiere arriesgar el cuero por una carta.
10.6.11
la larga caminata de la carta #92
9.6.11
6.6.11
"Más amigos que Lapegüe", conclusiones
Hace unas semanas decidí en un rapto de lucidez (?), inspirado en una experiencia del blog Fumado, enviar a 100 remitentes distintos una centena de cartas (una a cada uno y cada una). La idea fue de alguna manera chequear el funcionamiento del Correo Argentino en manos del Estado, medir su efectividad, con un muestreo mínimo pero contundente. Tengo los resultados finales, acá, aunque quizás todavía lleguen algunas cartas más. Pero en algún momento tengo que cerrar esta empresa inútil, que se llamó “Más Amigos que Lapegüe”, en claro homenaje al genial conductor de TN.
Para ello había pedido en mi blog que 100 personas me manden por mail su nombre y dirección postal, para proceder al envío de las mencionadas cien cartas simples. Costó 1 día y medio alcanzar el número necesario de participantes. Después tuve que escribir las mínimas 100 notitas acompañadas de pequeños obsequios, y ensobrar cada una. Mi muñeca izquierda (soy zurdo) me pasó factura, pero en dos noches cerré ese cansador estadío de la empresa, el menos agradable. Las mandé un viernes a las 17 horas, en un local del barrio de Boedo, 99 estampillas nacionales (2 pesos la unidad) y una internacional (7,5 pesos, por exigencia de un amigo argentino que vive en Cancún).
Ya el lunes siguiente, el primer día hábil después de haberlas mandado, empezaron a llegar a los distintos remitentes, algunas misivas. Pasando el dígito primero, llegando a las 25 después.
De a una, las cartas, llegaban a destino.
El viernes pasado se cumplieron las tres semanas, el tope que me había autoimpuesto para cerrar el experimento postal. El número venía estancado en poco más de 75 durante la última semana, bastante malo. Por lo que estaba preocupado. Entonces el miércoles mandé mails a los que me debían una respuesta para saber qué onda, para que me respondan por sí o por no. ¡A muchos les había llegado la carta pero no me habían avisado! (Chirlote.) Eso me volvió el alma al cuerpo (?). Hoy, lunes 6, llegó una a Zárate, por ahora, la última.
Antes de pasar al número final, aclaro que anticipé las conclusiones a los resultados el mismo día que lancé la empresa: hice una tabla con desenlaces premeditados de acuerdo al porcentaje de cartas entregadas, que se pueden leer acá.
Dicho esto, y entendiendo que aún pueden llegar las que faltan, sin más dilaciones, diremos que el número de cartas entregadas en tiempo y forma fue: 90 (noventa).
Es decir, copio: De 90 a 100 entregadas. El Correo Argentino funciona perfecto. Franco Macri no puede volver de China. El mundo es un lugar maravilloso. Los privados se tienen que autoexpropiar sus empresas y regalárselas al Estado para que las usufructúe a su gusto.
Es exagerada la conclusión, porque el número está más cerca del 89 que del 100, pero bueno, así son las cosas. Gracias a Agustina que recibió hoy su carta, pasamos de pantalla el análisis de la gestión, porque con 89 cartas entregadas las conclusiones eran otras.
Faltan llegar 10 misivas. Diez cartas que deberían también arribar a destino, porque una carta es un sentimiento complejo, una declaración de amor, un mensaje de amistad a la distancia, un pensamiento desde una cárcel a la familia (o estas boludez que hice yo). Pero además es un servicio pago, barato, económico, pero no gratuito. De cualquier manera, me parece que el número es muy aceptable, al menos, para mí. Ansiaba una cifra de, más o menos, 85. Noventa mejora mis propias expectativas, me beneficia positivamente.
Algunas curiosidades. Contra mis prejuicios participaron más chicos que chicas: 59 hombres; 41 mujeres. Asimismo los porteños fueron más activos que los amigos del resto del país, con el 54 por ciento de la concurrencia. 45 fueron cartas enviadas al Conurbano o al Interior del país (y como dije, una al exterior, a Mauricio, destino Cancún, Quinta Roo, México). Lugares tan disímiles como: General Roca, Río Negro; Barrio Las Palmeras, Juana Koslay, San Luis; San Lorenzo, Santa Fe; El Bolsón, Río Negro; Barrio 76 viviendas, San Isidro, Valle Viejo, Catamarca; Paraná, Entre Ríos; y Yerba Buena, Tucumán.
Curiosamente a los lugares más alejados y/o difíciles de acceder llegaron todas las cartas. En cambio, los diez destinatarios que no recibieron sus cartas fueron de Capital (4), del Conurbano (Villa Adelina; Luján; El Talar, Tigre; Isidro Casanova, La Matanza), La Plata y Rosario.
Ya recibí tres respuestas físicas, tres cartas (que no era necesario, pero que las agradezco) y decenas de fotos de mis “amigos” con sus cartas, contentos, desde todas partes del país.
En fin, una muy buena experiencia.
Respuesta postal de @ciruzabalia.
3.6.11
Correo Argentino
23.5.11
16.5.11
8.5.11
informe situación: cartas

Si todavía no escribiste, manda tu nombre, dirección y código postal a chupetometro@hotmail.com. Hay una carta en premio.
6.5.11
"Más amigos que Lapegüe"
Quizás la iniciativa les parezca una pelotudez, a los que se la conté les pareció una boludez. Pero tengo a mi favor ni siquiera ser original, ya que es una idea -que a mi me pareció brillante, ojo- de Diego de la Fuente, autor de Fumado.
La idea es, recuperando la vieja costumbre del correo postal, romántica, acaso, mandar 100 cartas simples por Correo Argentino, a 100 destinatarios distintos.
Bajo la denominación Empresa 100% Inútil, "Más amigos que Lapegüe", enviaré a los primeras 100 personas que me manden sus datos por mail una carta con un contendo arbitrario. La idea, tras tres semanas, un tiempo prudencial, estimo, proporcionar un número redondo de la eficacia del Correo en manos del Estado. A todo o nada. No habrá posibillidades de falsear la recepción porque tendré anotado qué le mando a cada quien.
Si querés participar: mandame a chupetometro@hotmail.com nombre, dirección y código postal.
Me la podés devolver, no es parte del plan, pero ya que está, lo digo.
Es lindo recibir cartas, ¿no?
Porcentajes /
De 90 a 100 entregadas. El Correo Argentino funciona perfecto. Franco Macri no puede volver de China. El mundo es un lugar maravilloso. Los privados se tienen que autoexpropiar sus empresas y regalárselas al Estado para que las usufructúe a su gusto.
De 75 al 89. Lo esperable. Las cosas andan bien. Equipo que gana no se toca. La vida es buena, no bella, buena. La intervención estatal está perfecta. Las empresas tienen que nombrar un director del Estado, uno, aunque no tengan participación, porque sí, aunque no tengan directorio.
De 50 al 74. Las cosas no andan bien. Florencia Macri podría colaborar como cartera. El Estado no es tan eficiente. Guillermo Moreno no podría intervenir más en la formación de precios. Devolvemos el espacio aéreo a Thales Sprectrum.
De 49 a 10. Me hago radical, y de derecha. Cierro el blog, porque no hay blogs de radicales de derecha. Cambio de nombre. Me radico en Montevideo. Dejo de ponerle chuker al termo para el mate. Regalo mis discos de Silvio Rodríguez. Y me hago fan en Facebook de la Fundación Libertad.
De 0 a 9. Me tatúo en la frente: "Nada de lo que deba ser estatal permanecerá en manos del Estado". Me mudo al country de Dromi. Le manejo la cuenta de Twitter gratis a Carlitos Melconián y me dejo violar por Roque Fernández, sin forro.
Participe, no sea pelafustán.







