16.5.11
5.5.11
responsabilidad estatal
Enrique Martínez, el titular, contó que fue dos veces presidente del Inti, la primera en la década del ochenta, y la segunda desde 2002, hasta hoy. Y resaltó dos variables, la ocupacional y la profesional. La ocupacional tiene que ver con la planta permanente, que era, si no recuerdo mal, de 1.800 en los ochenta. Cuando retomó el Inti tras la crisis del 2001 los empleados eran 1.100. Ahora cuenta con 2.200 empleados. Y aunque dijo que todavía hay necesidad de más trabajadores en su área no hay que ser un genio para entender que hubo una decisión del Estado Nacional en dotar de recursos a estos institutos desde 2003 en adelante (algo similar sucedió con el Invap). Pero tomo el caso del Inti por lo otro, por lo profesional: Martínez explicó con palabras de este mundo -pude entenderlas hasta yo- el giro estratégico del instituto.
Cuando reasumió la dirección del Inti, organismo que entre sus funciones “dicta cursos de capacitación, talleres y seminarios para las diferentes áreas industriales”, el instituto tenía su primera prestación, y casi exclusivo desarrollo, en proporcionarle a Unilever mediciones para estipular la calidad de sus jabones en polvo. Comercialmente era valioso ese trabajo pero no proporcionaba prestigio, el prestigio que tiene que tener un instituto como este para la comunidad. Entonces decidieron no hacer más estos encargos, que bien podían ser hechos en laboratorios privados, sin la cucarda que Unilever se ponía: “garantizado por el Inti”.
Contó, para cerrar la parábola, que sus técnicos desarrollaron un método para bajar el arsénico en agua a medidas avaladas por la Organización Mundial de la Salud. Vienen de capacitar a docentes de 3 escuelas en Chaco y en este mes empiezan a instruir a educadores de otras 22, las que faltan, silenciosamente.
Volviendo a lo profesional y a lo ocupacional entreverado, Martínez señaló que de la planta de laburantes alrededor del 40 por ciento tienen un desempeño ceñido a lo meramente laboral, pero que el restante 60 por ciento tiene adentro el modelo del Inti, que lo vive, que entiende la responsabilidad que significa este Instituto para la sociedad.
Cuando el kirchnerismo se vaya, un día que invariablemente llegará, dejará Estado planta permanente que continuará con un modelo de país nacional y popular, organismos funcionando con gente idónea y comprometida.
Donde el conocimiento no se aplica a las multinacionales sino a los chicos del chaco profundo.
Eso es también lo que les jode, cuanto más kirchnerismo suceda más tiempo les llevará desmontar este Estado incómodo, que día a día, con pequeños pasitos, se reconstruye.
Aquí también la Nación crece.
5.10.09
Mecenazgo Nacional
Esta larga perorata viene a cuenta de una nota que le hace Ángel Berlanga a Mex Urtizberea en Radar. En esa nota, Mex reconoce algo que no sabía y que imagino se tiende a esconder. Cha cha cha, es decir el último programa de humor de ruptura, fue una sinergia entre mucho talento y el capricho personal de Eurnekian, al que le encantaba el programa, y lo bancaba a pesar de los costos y el bajo rating.
Siempre es más fácil que un empresario exitoso licue sus propias expiaciones apoyando la cultura, más que, por caso, un instituto de formación de cuadros nacionales y populares, con becas por resultado, y fin de semanas en el costa galana a sortearse entre quienes promocionan las 6 materias semestrales. Tienden más a financiar películas, revistas, televisión, galerías de arte. Está bien, no me parece mal. Muchas veces estos mecenazgos son para capitalizarse de cara a la ciudadanía, a la vez que pagan menos impuestos, especialmente cuando estos programas son conducidos a partir de fundaciones, pero hay otras veces que esos aportes están guiados por el mero disfrute, por apoyar un gusto personal.
Recuerdo pavadas, siempre lo digo, recuerdo que Cha cha cha fue sacado del air porque la Iglesia Católica había intimado a los anunciantes de ese programa de América a levantar su pauta porque no gustaban de la inofensiva y genial en partes iguales sección del padre Peperino Pómoro de Fabio Alberti. El programa no duró una semana más al aire porque las empresas acataron la encíclica y Eurnekian por más caprichoso que se pusiera no tenía más hilo en el carretel.
Y pensaba en el mecenazgo, el mecenas, así llama Mex a Eurnekian. El mecenazgo sea tomado como devolución del poder económico a la cultura, por otras vías, o bien la concepción de un burguesía nacional, ya no contemplado esto en la definición de mecenazgo tradicional en tanto arte, sino desde otro lugar absolutamente cultural, el trabajo, la cultura del trabajo, cuya insignia fue Francella, exponente de clase ochentosa, última imagen antes del naufragio del tipo de barrio laburador y familiero. Arriba los sochoris, de carne somos. El menemismo entre otras cosas trocó el rol que Francella debe desempeñar en tanto exponente de clase media, padre de familia, casado con hijos.
También pensé en el trabajo de Carlos Heller desde el Banco Credicoop auspiciando siempre medios alternativos, muchas veces como órgano paraoficial de pauta realmente existente, o aquel laboratorista que en el #1 de TXT no sólo reconoce capitales –cosa que Lanata no hace porque dice que nadie hace cuando sí hay gente que lo hace- o como el socio de capital –cuyo nombre desconozco- que está permitiendo una reparación histórica del mejor periodismo deportivo independiente, que es Un caño, que está habilitando su segunda temporada incipiente.
O Constantini, a quien, como a otros, como a Eurnekian mismo, se le pueden achacar mil cosas, pero, por ejemplo, además de su nordelta y su banquito francés tiene su fetiche, el arte latinoamericano, que podría estar expuesto en su salón de los pasos perdidos personal sito en un edificio construido adhoc, pero no. El tipo compra un terreno en zona de embajadas, llama a licitación de pliegos arquitectónicos, levanta su imprescindible MALBA y pierde millones de dólares mensuales para que cualquier hijo de vecino puede ver permanentemente boteros y fridas kahlos y no su réplica desprolija, la señora que es senadora y tiene en común tan solo una anacrónica animadversión a la depilación del entrecejo.
Siempre digo que de lograrse lo imposible, volverme millonario, lo que haría con la guita es poner un diario –ahora habría que pensar algo en formato web- para desde mi subjetividad darle trabajo a los mejores periodistas, para que digan lo que quieran. No es el caso del empresariado tal y como existe, aunque por ello los millonarios son ellos y no yo.
La posibilidad de desgravar impuestos tiñe de sospecha muchas veces cualquier mirada benévola hacia el mecenazgo, pero nadie que no sea millonario podría bancar decisiones arriesgadas como montar un programa de televisón en prime time o subsidiar un polo petroquímico en épocas de bicicleta financiera. Tinelli es mejor persona cuando patrocina Okupas que cuando le vende parte del paquete accionario de Ideas del Sur a Artear.
Porque Tinelli sabe que sería muy difícil que ese grupo de medios ayude a desarrollar un producto que no genere dinero, porque Clarín es, entre otras cosas, lanzado a todos los negocios, la avanzada no ya de mecenazgos sino, a nuestro pesar, de mercenarios sin cultura ni pasiones.
Cuánto más considerado estaría Clarín si Ernestina fuese fanática de Martha Argerich, si Magnetto y no Villarruel convocara a Sasturain a hacer ese programa sobre libros, o un concurso de cortos, aunque sea en trasnoche. Si la beneficencia hacia Unicef no fuera el negocio de Un sol para los chicos. Si María Laura Santillán en Argentina para Armar se preocupara de estos temas y no por la enésima ronda de emprendedores que les venden sus servicios innovadores a europeos del este.
17.10.08
commodity
3.9.08
artepolítica
10.6.08
air pampas
Más allá de que Ricardo Jaime, secretario de Transporte, no es santo de la devoción de nadie, me parece que se están zarpando un poco algunos muchachos. Además cuando un medio de comunicación (Perfil y Crítica) publica un “aviso” así, minimamente debiera explicar, se me ocurre, qué es Air Pampas y quién está detrás de ese negocio -o ese futuro negocio-. Una nueva línea aérea de cabotaje, será, no sé. Si no tienen ganas de trabajar de periodistas al menos le hubieran dado a la Secretaría de Trasporte algún lugar para explicar la situación, en la página contigua a la publicidad de marras (siempre quise decir eso).
Air Pampas quiere volar y no la deja un funcionario escapista, que tiene todo en su poder, una sencilla firma. Por capricho Jaime no deja trabajar a "1850 empleados" (espero que le paguen mientras tanto); no deja despegar 25 aviones relucientes; y no deja que 33 destinos nacionales reciban este aéreoservicio. Air Pampas no tiene página web. También dice que es un antojo del funcionario y que los capitales de la empresa son argentinos. Veamos.
Parece ser que los capitales argentinos de Air Pampas son los de un español llamado Antonio Mata (curioso ananacionalismo), ex presidente de Aerolíneas Argentinas, señor que está bastante enojado con algunos funcionarios del gobierno y que, según dice una nota de Urgente24, la aprobación de la línea está demorada por cuestiones irregulares en el manejo de Aerolíneas, que hoy le juegan en contra.
Además recordemos los líos que hay con la navegación aérea, documentado por Enrique Piñeyro en sus dos películas, en las que destaca las irregularidades de este tipo de transporte en la Argentina. El caso Lapa es el emblema.
U24 señala que Mata no cumplió sus promesas cuando fue titular de la aerolínea de bandera (española). Debió haber logrado que Aerolíneas saliera de una convocatoria de acreedores, y eso no ocurrió. Además se peleó públicamente con medio mundo, incluídos los dos secretarios de Transporte K.
La nota, firmada por Edgar Mainhard, con algo de ironía, cierra:
"Le deseo éxito al proyecto Air Pampas pero la posibilidad de plasmarlo es harto difícil, en especial porque abunda la incredulidad sobre Mata, y él debería realizar algún gesto importante para recuperar cierta credibilidad imprescindible. Por eso se mencionó la contratación de aviones aún antes de tener asignadas rutas, como un ejemplo de qué tendrá que hacer para prosperar.
"Por último, no se puede andar por la vida tan abundante en enemigos. Por algún motivo, Mata en la Argentina tiene una desproporcionada cantidad de críticos, tanto en lo privado como en lo público. Tendrá que revisar también esto porque, de lo contrario, es complicado concretar negocios."
27.11.07
dictadura del empresariado
Me enojé con Clarín –los insulté vehemente- el 31 de octubre pasado cuando publicaron una noticia deliberada en ocultamientos Condenan a un hipermercado a indemnizar a un nene a quien le negaron un premio. No dicen el nombre del súper en toda la nota. Claro, con la cantidad de guita que ponen los supermercados en el diario no da denunciarlos. Lógica que se deshace cuando escriben la nota, ¿para qué la escriben sino dicen quién fue? Para eso obvien el tema y listo. Por otro lado se da un orden inverso: en el ránking de ese día los lectores ubicaron esta nota como la más leída de la jornada –si se fijan abajo a la derecha en el link aún sigue en ese puesto-.
Cualquier editor de sección con oficio hubiera presionado para llevar ese tema a la tapa del día siguiente, porque si interesa vende diarios.
¿Qué pasó al otro día con la nota? El primero de noviembre la tapa ni aludida se da. Adentro, un copetín de dos párrafos señala: Fallo a favor de un nene por un premio En el cuerpo de la nota al menos nos enteramos que el hipermercado es “de origen francés”. ¡Mirá qué bien!, para enterarse tenés que cruzar información y conocer la procedencia de los capitales foráneos con participación en el negocio de ventas minoristas a consumidores finales.
Cuando fue lo del diputado Recalde y los sobornos por los tickets me pasó lo mismo. Fue hace menos, unos días. Parecía en un momento que todo lo había inventado este tipo, que los dueños de los tickets no tenía ninguna culpa y que Recalde, de última, no hizo nada bueno, hizo lo que tenía que hacer, "para eso le pagamos". Y después generar agenda con el pensamiento fácil de "las veces que pasa y que ni nos enteramos", pensamiento que va bien con una vieja pero no con un medio de comunicación.
Yo me pregunto por qué los medios de comunicación no investigan estas empresas (que deberían no existir). No, lo mejor es darle voz a la oposición que dice que el ministro de Trabajo está incurriendo en corrupción al pasar de
Diarios, ¡quiero nombres! Quiero saber si fue Accor, si fue Ticket Canasta, o qué empresa. Qué otras empresas tienen los dueños de Accor, ¿los capitales franceses de Accor son los mismos que los del supermercado?
Esta serie de eventos se suceden más a menudo que otra cosa, lo que pasa es que muchas veces no llegan ni a publicarse.
Llegué a una conclusión: los políticos están bajo el tapete siempre, sino arreglan con los medios, los medios los matan. Los jueces, lo mismo. El poder legislativo, ni hablar. Digamos que los tres poderes de la nación están bajo el ojo ciudadano: son juzgados por el pueblo todo el tiempo. De los medios de comunicación se ocupan en mayor o menor medida otros medios de comunicación, o periodistas independientes. Es insuficiente, pero todos sabemos que Ernestina Herrera de Noble tiene supuestos hijos de desaparecidos.
El otro actor de la vida social, el empresariado, por su parte, tiene el visto bueno de la sociedad y no es auditado por nadie. Los medios, todos, tienen compromisos asumidos con las empresas y salvo algunas excepciones de Página/12 –que no tiene casi ningún auspiciante que no sea el Gobierno- nadie dice nada de las empresas, siendo estas las principales generadoras de irregularidades, corrupción, explotación y demás males que terminan afectando a la gente –como ser poner torta publicitaria grossa para que tipos como Grondona (lo mira menos gente que Flandria de visitante) puedan mantener por décadas programas gorilas, antidemocráticos, tribunas para dictadores, represores y (claro) de defensa del libre mercado-.
No tengo forma de instrumentarlo pero creo que habría que hacer un diario sobre empresas, sin permitir ninguna publicidad, en la que se hable de todo lo que tiene que ver con la vida empresarial, pero no como Apertura o Fortuna, desde una inexistente oposición inasible de las empresas.
Se solventaría con el ciudadano que día a día compraría este diario -sin importarle su contenido necesariamente- o con aportes extraordinarios de los defensores de la tan mentada libertad de prensa. Se garantizaría su distribución así logrando imponer en agenda de los medios empresarializados el tratamiento de estos temas, a riesgo de que la ciudadanía se revele asambleísticamente contra los mega grupos concentrados de poder, exigiendo saber.
¿es viable? ¿cómo lo ven?


