Hace unas semanas decidí en un rapto de lucidez (?), inspirado en una experiencia del blog Fumado, enviar a 100 remitentes distintos una centena de cartas (una a cada uno y cada una). La idea fue de alguna manera chequear el funcionamiento del Correo Argentino en manos del Estado, medir su efectividad, con un muestreo mínimo pero contundente. Tengo los resultados finales, acá, aunque quizás todavía lleguen algunas cartas más. Pero en algún momento tengo que cerrar esta empresa inútil, que se llamó “Más Amigos que Lapegüe”, en claro homenaje al genial conductor de TN.
Para ello había pedido en mi blog que 100 personas me manden por mail su nombre y dirección postal, para proceder al envío de las mencionadas cien cartas simples. Costó 1 día y medio alcanzar el número necesario de participantes. Después tuve que escribir las mínimas 100 notitas acompañadas de pequeños obsequios, y ensobrar cada una. Mi muñeca izquierda (soy zurdo) me pasó factura, pero en dos noches cerré ese cansador estadío de la empresa, el menos agradable. Las mandé un viernes a las 17 horas, en un local del barrio de Boedo, 99 estampillas nacionales (2 pesos la unidad) y una internacional (7,5 pesos, por exigencia de un amigo argentino que vive en Cancún).
Ya el lunes siguiente, el primer día hábil después de haberlas mandado, empezaron a llegar a los distintos remitentes, algunas misivas. Pasando el dígito primero, llegando a las 25 después.
De a una, las cartas, llegaban a destino.
El viernes pasado se cumplieron las tres semanas, el tope que me había autoimpuesto para cerrar el experimento postal. El número venía estancado en poco más de 75 durante la última semana, bastante malo. Por lo que estaba preocupado. Entonces el miércoles mandé mails a los que me debían una respuesta para saber qué onda, para que me respondan por sí o por no. ¡A muchos les había llegado la carta pero no me habían avisado! (Chirlote.) Eso me volvió el alma al cuerpo (?). Hoy, lunes 6, llegó una a Zárate, por ahora, la última.
Antes de pasar al número final, aclaro que anticipé las conclusiones a los resultados el mismo día que lancé la empresa: hice una tabla con desenlaces premeditados de acuerdo al porcentaje de cartas entregadas, que se pueden leer acá.
Dicho esto, y entendiendo que aún pueden llegar las que faltan, sin más dilaciones, diremos que el número de cartas entregadas en tiempo y forma fue: 90 (noventa).
Es decir, copio: De 90 a 100 entregadas. El Correo Argentino funciona perfecto. Franco Macri no puede volver de China. El mundo es un lugar maravilloso. Los privados se tienen que autoexpropiar sus empresas y regalárselas al Estado para que las usufructúe a su gusto.
Es exagerada la conclusión, porque el número está más cerca del 89 que del 100, pero bueno, así son las cosas. Gracias a Agustina que recibió hoy su carta, pasamos de pantalla el análisis de la gestión, porque con 89 cartas entregadas las conclusiones eran otras.
Faltan llegar 10 misivas. Diez cartas que deberían también arribar a destino, porque una carta es un sentimiento complejo, una declaración de amor, un mensaje de amistad a la distancia, un pensamiento desde una cárcel a la familia (o estas boludez que hice yo). Pero además es un servicio pago, barato, económico, pero no gratuito. De cualquier manera, me parece que el número es muy aceptable, al menos, para mí. Ansiaba una cifra de, más o menos, 85. Noventa mejora mis propias expectativas, me beneficia positivamente.
Algunas curiosidades. Contra mis prejuicios participaron más chicos que chicas: 59 hombres; 41 mujeres. Asimismo los porteños fueron más activos que los amigos del resto del país, con el 54 por ciento de la concurrencia. 45 fueron cartas enviadas al Conurbano o al Interior del país (y como dije, una al exterior, a Mauricio, destino Cancún, Quinta Roo, México). Lugares tan disímiles como: General Roca, Río Negro; Barrio Las Palmeras, Juana Koslay, San Luis; San Lorenzo, Santa Fe; El Bolsón, Río Negro; Barrio 76 viviendas, San Isidro, Valle Viejo, Catamarca; Paraná, Entre Ríos; y Yerba Buena, Tucumán.
Curiosamente a los lugares más alejados y/o difíciles de acceder llegaron todas las cartas. En cambio, los diez destinatarios que no recibieron sus cartas fueron de Capital (4), del Conurbano (Villa Adelina; Luján; El Talar, Tigre; Isidro Casanova, La Matanza), La Plata y Rosario.
Ya recibí tres respuestas físicas, tres cartas (que no era necesario, pero que las agradezco) y decenas de fotos de mis “amigos” con sus cartas, contentos, desde todas partes del país.
En fin, una muy buena experiencia.
Respuesta postal de @ciruzabalia.







