Mostrando las entradas con la etiqueta Cartas de Saul. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Cartas de Saul. Mostrar todas las entradas

6.6.11

"Más amigos que Lapegüe", conclusiones


Hace unas semanas decidí en un rapto de lucidez (?), inspirado en una experiencia del blog Fumado, enviar a 100 remitentes distintos una centena de cartas (una a cada uno y cada una). La idea fue de alguna manera chequear el funcionamiento del Correo Argentino en manos del Estado, medir su efectividad, con un muestreo mínimo pero contundente. Tengo los resultados finales, acá, aunque quizás todavía lleguen algunas cartas más. Pero en algún momento tengo que cerrar esta empresa inútil, que se llamó “Más Amigos que Lapegüe”, en claro homenaje al genial conductor de TN.


Para ello había pedido en mi blog que 100 personas me manden por mail su nombre y dirección postal, para proceder al envío de las mencionadas cien cartas simples. Costó 1 día y medio alcanzar el número necesario de participantes. Después tuve que escribir las mínimas 100 notitas acompañadas de pequeños obsequios, y ensobrar cada una. Mi muñeca izquierda (soy zurdo) me pasó factura, pero en dos noches cerré ese cansador estadío de la empresa, el menos agradable. Las mandé un viernes a las 17 horas, en un local del barrio de Boedo, 99 estampillas nacionales (2 pesos la unidad) y una internacional (7,5 pesos, por exigencia de un amigo argentino que vive en Cancún).


Ya el lunes siguiente, el primer día hábil después de haberlas mandado, empezaron a llegar a los distintos remitentes, algunas misivas. Pasando el dígito primero, llegando a las 25 después.


De a una, las cartas, llegaban a destino.


El viernes pasado se cumplieron las tres semanas, el tope que me había autoimpuesto para cerrar el experimento postal. El número venía estancado en poco más de 75 durante la última semana, bastante malo. Por lo que estaba preocupado. Entonces el miércoles mandé mails a los que me debían una respuesta para saber qué onda, para que me respondan por sí o por no. ¡A muchos les había llegado la carta pero no me habían avisado! (Chirlote.) Eso me volvió el alma al cuerpo (?). Hoy, lunes 6, llegó una a Zárate, por ahora, la última.


Antes de pasar al número final, aclaro que anticipé las conclusiones a los resultados el mismo día que lancé la empresa: hice una tabla con desenlaces premeditados de acuerdo al porcentaje de cartas entregadas, que se pueden leer acá.


Dicho esto, y entendiendo que aún pueden llegar las que faltan, sin más dilaciones, diremos que el número de cartas entregadas en tiempo y forma fue: 90 (noventa).


Es decir, copio: De 90 a 100 entregadas. El Correo Argentino funciona perfecto. Franco Macri no puede volver de China. El mundo es un lugar maravilloso. Los privados se tienen que autoexpropiar sus empresas y regalárselas al Estado para que las usufructúe a su gusto.


Es exagerada la conclusión, porque el número está más cerca del 89 que del 100, pero bueno, así son las cosas. Gracias a Agustina que recibió hoy su carta, pasamos de pantalla el análisis de la gestión, porque con 89 cartas entregadas las conclusiones eran otras.


Faltan llegar 10 misivas. Diez cartas que deberían también arribar a destino, porque una carta es un sentimiento complejo, una declaración de amor, un mensaje de amistad a la distancia, un pensamiento desde una cárcel a la familia (o estas boludez que hice yo). Pero además es un servicio pago, barato, económico, pero no gratuito. De cualquier manera, me parece que el número es muy aceptable, al menos, para mí. Ansiaba una cifra de, más o menos, 85. Noventa mejora mis propias expectativas, me beneficia positivamente.


Algunas curiosidades. Contra mis prejuicios participaron más chicos que chicas: 59 hombres; 41 mujeres. Asimismo los porteños fueron más activos que los amigos del resto del país, con el 54 por ciento de la concurrencia. 45 fueron cartas enviadas al Conurbano o al Interior del país (y como dije, una al exterior, a Mauricio, destino Cancún, Quinta Roo, México). Lugares tan disímiles como: General Roca, Río Negro; Barrio Las Palmeras, Juana Koslay, San Luis; San Lorenzo, Santa Fe; El Bolsón, Río Negro; Barrio 76 viviendas, San Isidro, Valle Viejo, Catamarca; Paraná, Entre Ríos; y Yerba Buena, Tucumán.


Curiosamente a los lugares más alejados y/o difíciles de acceder llegaron todas las cartas. En cambio, los diez destinatarios que no recibieron sus cartas fueron de Capital (4), del Conurbano (Villa Adelina; Luján; El Talar, Tigre; Isidro Casanova, La Matanza), La Plata y Rosario.


Ya recibí tres respuestas físicas, tres cartas (que no era necesario, pero que las agradezco) y decenas de fotos de mis “amigos” con sus cartas, contentos, desde todas partes del país.


En fin, una muy buena experiencia.


Respuesta postal de @ciruzabalia.

11.4.07

David y Jonatán, una historia de amor

David y Jonatás


(…) el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo. (…) E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo. Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte.


Habló Saúl a Jonatán su hijo, y a todos sus siervos, para que matasen a David; pero Jonatán hijo de Saúl amaba a David en gran manera, y dio aviso a David, diciendo: Saúl mi padre procura matarte; por tanto cuídate hasta la mañana, y estate en lugar oculto y escóndete.

Después David huyó de Naiot en Ramá, y vino delante de Jonatán, y dijo: ¿Qué he hecho yo? ¿Cuál es mi maldad, o cuál mi pecado contra tu padre, para que busque mi vida? El le dijo: En ninguna manera; no morirás. He aquí que mi padre ninguna cosa hará, grande ni pequeña, que no me la descubra; ¿por qué, pues, me ha de encubrir mi padre este asunto? No será así. Y David volvió a jurar diciendo: Tu padre sabe claramente que yo he hallado gracia delante de tus ojos, y dirá: No sepa esto Jonatán, para que no se entristezca; y ciertamente, vive Jehová y vive tu alma, que apenas hay un paso entre mí y la muerte. Y Jonatán dijo a David: Lo que deseare tu alma, haré por ti.

(…) Dijo entonces David a Jonatán: ¿Quién me dará aviso si tu padre te respondiere ásperamente? Y Jonatán dijo a David: Ven, salgamos al campo. Y salieron ambos al campo. (…) Jonatán hizo jurar a David otra vez, porque le amaba, pues le amaba como a sí mismo. Luego le dijo Jonatán: Mañana es nueva luna, y tú serás echado de menos, porque tu asiento estará vacío. Estarás, pues, tres días, y luego descenderás y vendrás al lugar donde estabas escondido el día que ocurrió esto mismo, y esperarás junto a la piedra de Ezel. Y yo tiraré tres saetas hacia aquel lado, como ejercitándome al blanco.

(…) Al siguiente día, el segundo día de la nueva luna, aconteció también que el asiento de David quedó vacío. Y Saúl dijo a Jonatán su hijo: ¿Por qué no ha venido a comer el hijo de Isaí hoy ni ayer? Y Jonatán respondió a Saúl: David me pidió encarecidamente que le dejase ir a Belén, diciendo: Te ruego que me dejes ir, porque nuestra familia celebra sacrificio en la ciudad, y mi hermano me lo ha mandado; por lo tanto, si he hallado gracia en tus ojos, permíteme ir ahora para visitar a mis hermanos. Por esto, pues, no ha venido a la mesa del rey. Entonces se encendió la ira de Saúl contra Jonatán, y le dijo: Hijo de la perversa y rebelde, ¿acaso no sé yo que tú has elegido al hijo de Isaí para confusión tuya, y para confusión de la vergüenza de tu madre? (…) dio Jonatán sus armas a su muchacho, y le dijo: Vete y llévalas a la ciudad.

Y luego que el muchacho se hubo ido, se levantó David del lado del sur, y se inclinó tres veces postrándose hasta la tierra; y besándose el uno al otro, lloraron el uno con el otro; y David lloró más. Y Jonatán dijo a David: Vete en paz, porque ambos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová esté entre tú y yo, entre tu descendencia y mi descendencia, para siempre. Y él se levantó y se fue; y Jonatán entró en la ciudad.

Fragmentos del Primer Libro de Samuel, Antiguo Testamento.