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14.5.09

óxido

Estoy leyendo desde ayer Mala gente que camina de Benjamín Prado y ya me atrapó. Recién empiezo, por lo que es apresurado hacer aún cualquier comentario sobre la novela en sí, pero me anda dando vueltas una idea muy interesante respecto a la temática y a cosas que pasaron en 2007 en nuestro país.

Prado es uno de mis escritores favoritos. No soy un experto ni un gran lector. No sé comprender los grandes misterios de la narrativa ni encontrar en una historia la belleza de la heterodoxia retórica. Toda novela me parece de ruptura porque no leí tantas novelas largas en mi vida. Pero de Prado leí bastante. Raro, Nunca le des la mano a un pistolero zurdo, Alguien se acerca y el poemario El Corazón Azul del Alumbrado. Me gusta más leer gente contemporánea que clásicos. Ni que hablar de los clásicos de otra centuria. Me aburren.

Y Prado es contemporáneo. La semana pasada estuvo en Buenos Aires presentando su nueva novela y le hicieron entrevistas en algunos medios. Hablaron casi solamente de su edición flamante y poco de su trayectoria.

Si es que tiene una virtud, para mi, que lo hace interesante, es su ingenio en cada línea que escribe. Un chiste, una metáfora, un dislate. Me encantan este tipo de autores.

Pero a lo que voy, una pequeña sinopsis, el libro se trata de un aburrido profesor de literatura que pasa su vida sin muchos sobresaltos, intentando encontrarle un giro a la cotidianeidad que lo movilice y lo haga sentirse reconocido o, al menos, útil para algo. Además tiene que dar un coloquio en Estados Unidos de algo así como Literatura Española en la Guerra Civil. Descubre dos cosas en poco tiempo –todavía no llegué ahí, lo sé por la solapa- que hubo una escritora que publicó un gran libro que cayó en el olvido general y que ese libro –creo- dejaba entrever la apropiación de bebés durante el franquismo.

Para llegar a esa mujer y su novela, Óxido, traza un paralelismo con la novela Nada de Carmen Laforet, ya que habian sido empezados al mismo tiempo, y ambas autoras habian compartido sus pareceres, una de la otra.

En el secundario, una profesora de lengua a la que llamaremos Olga Penelas nos había dado entre los libros a leer en la cursada, Nada, de Carmen Laforet. La historia recuerdo que me gustó mucho en su momento aunque ahora mismo no podría decir sobre ella nada, ni de qué trataba ni sobre los personajes. La ficción leída habita el espacio de la imaginación y en mi mente todo lo que leí, de un año hacia atrás, forma parte de un todo homogéneo. Me cuesta decir qué es La Casa de Bernarda Alba y qué es Nada, por ejemplo.

Recuerdo sí que fue muy difícil conseguir ese libro. Que la profesora nos lo puso en la currícula pero estaba agotado. No había stock y nadie lo reeditaba. Coincidentemente con Óxido en la novela de Prado, era dificilísimo encontrar el libro. Los que lo leímos, que no fuimos todos -como dice el Tata Yofre-, lo conseguimos en Parque Rivadavia. Ahora no lo tengo, nunca me acuerdo qué hago con los libros, los presto y niego a quién se los recomendé. Si alguien tiene un libro mío hágamelo saber. Es la décima vez que publico este mensaje en el blog y nadie se hace cargo.

Muchos recordarán el pequeño escándalo del Premio Novela de La Nación Sudamericana que concedió el galardón a Bolivia Construcciones de Sergio Di Nucci en 2007. Recordarán que lo premió un grupo de notables, que lo editaron, que tuvo promoción. Toda la patria culta no se enteró que el tipo había plagiado el libro Nada de Carmen Laforet por casi 40 páginas. No se dio cuenta el jurado, ni Carlos Fuentes, ni Tomás Eloy Martínez, ni Griselda Gambaro, ni Luis Chitarroni y ni Hugo Beccacece. No se dio cuenta ningún suplemento cultural. Se dio cuenta un pibe del secundario, que tenía que leer el libro para el colegio mientras estaba leyendo el libro de Di Nucci.

Comparó, habló y se armó el escándalo, si es que se puede llamar escándalo a una pavada del orden de la literatura. Le sacaron el premio; Di Nucci había donado el monto, varios miles de pesos, a una onegé boliviana. No sé si le sacaron la guita a los compañeros latinoamericanos.

Yo lo defendí en su momento, no parece tan grave el plagio literario. Además encontró una explicación medio ladri pero ingeniosa: no era plagio, era una rica trama de intertextualidades: “Esto de la reescritura de Nada se hace en música con el sampleo, o en artes plásticas, como lo que hizo Warhol con La última cena”.

En Mala Gente que Camina pasa lo contrario. Pero en las dos está la novela Nada en el medio.

En la primera novela se usa la historia de Laforet para reproducir parrafadas enormes y darle marco a otra historia, escondiéndola. En la otra, se la usa como puntapié contemporáneo de esa obra inédita pero genial, para inventar una novela no escrita que denuncia los atroces delitos del franquismo, ya que ningún documento existe sobre ello, según cuenta Benjamín Prado, más preocupado por la difusión de los crímenes de lesa humanidad soterrados en el olvido colectivo de un país que moncloó su pacto de silencio que en ganar algún premio literario.


12.8.08

TXT en números, valga la contradicción

semana txt - Share on Ovi

92 revistas

38 tapas de política

37 tapas de interés general –arte, religión, sexo, medios, etcétera.

19 tapas de entrevistas

16 tapas de temas policiales

4 tapas de política internacional –de las cuales 2 son el #1 y el #2.

La suma de más de 92, no es que no sé sumar, pero hay entrevistas que son políticas (o de interés general) y notas policiales que son eminentemente políticas, por ejemplo.

Entre los temas más recurrentes que llegaron a la tapa:

9 tapas relacionadas a lo policial, entrevistas a delincuentes famosos o temas de seguridad en general.

9 relacionadas con el sexo, desde miradas antropológicas sobre la belleza occidental hasta la Ritó en bolas.

8 de Néstor Kirchner, una sola foto suya en tapa –un stencil, bah: terminestor-. Todas las demás sobre temas puntuales de gobierno o de roscas políticas.

6 sobre religión y mitologías varias.

6 sobre el Caso Pontaquarto, del que hablaremos en detalle más adelante.

5 de Menem.

4 de música (Sandro, Pimpinela, Bersuit y el Indio Solari).

3 sobre Irak y 1 de Bush.

3 de Lanata, una con Barbarita y una con la Carrió.

2 de Carrió, una con Lanata.

2 con Fernando Peña.

2 con Juan Castro, una vivo y otra muerto.

2 con Adolfo Castelo, una con Sandro y otra muerto.

2 de muertos, una de Adolfo y una de Castro, Juan, no Fidel, ese no muere nunca.

2 de Blumberg vivos.

2 de teatro –una con Florencia de la V, otra del boom under.

2 de Derechos Humanos.

2 de Economía –la de los tenedores de deuda es antológica.

2 de la Amia.

2 de Cristina Kirchner.

2 de elecciones.

2 de medios.

Fueron tapa una vez: Castells, Pettinato, Celeste Cid, Susana, Zaffaroni, León Ferrari, Scioli, Macri, Echarri y Los Simpson.

Fueron tapa alguna vez: la droga, la salud, el aborto, los countries, los premios txt y el cine.

Otra Yapa.

Así como destaqué lo novedoso –y necesario- de que presenten en el número 1 los socios capitalistas y los editores responsables de acuerdo a sus intereses económicos empresariales, otro cuestión a destacar –bastante excepcional por cierto- es lo que hicieron con el periodista Jorge Zicolillo.

zicolillo1 - Share on Ovi

El flaco dijo que estaba en Irak y mandaba notas sobre la Guerra que publicaron en las tapas de los dos primeros números, Qué hijo de Bush y Sólo sé que CNN. Lo destacable fue que desde TXT, y no desde otra investigación de otro medio, dudaron de su real presencia en Bagdad y como no pudieron cerciorarse nunca de su paradero, escarcharon al supuesto vendehumo. Con estas palabras, imperdibles.

zicolillo - Share on Ovi

Otra si Yapa digo: Zicolillo ladri X2

“Cuando la novela ya llevaba once años en las librerías y bibliotecas argentinas, Jorge Zicolillo dio a conocer su biografía de Castelli titulada La voz de la revolución. (…) Susana Fiorito —compañera de Rivera— encontró el libro en una librería y lo trajo a casa porque le interesó la temática. “Cuando lo hojeamos empezamos a encontrar similitudes tan fuertes con La revolución... que no pudimos menos que pensar que lo había copiado textual", recordó Rivera. (…) El jurado de idóneos designado por el juez que intervino en la causa determinó que Zicolillo efectivamente se había apropiado de personajes creados por Rivera en su novela. "Los personajes históricos, aun ficcionalizados, no pueden reconocer una propiedad exclusiva, sólo se reconoce propiedad sobre la forma expresiva. Ahora, los personajes que son una creación original pertenecen a quién los ha creado y eso es lo que sucedió con personajes secundarios del libro de Rivera de los que Zicolillo se apropió", explicó Finkelberg. (…) Tal apropiación no pudo ser salvada con la nota que el periodista incluyó en la primera página de la biografía en la que agradecía a "Jorge" Rivera por haberle prestado algunos de sus personajes. “Se equivocó hasta en mi nombre, hasta en eso es corto”, bromeó Rivera.

Revista Ñ, Clarín, Tres escandaletes argentinos, 5 de agosto de 2006.

9.11.07

dejen que los niños vengan a mí

En estos días se está presentando In fraganti, una antología de escritores más o menos noveles que abordan distintos casos policiales desde una mirada literaria. En Hablando del Asunto anticiparon uno de los cuentos, el de Mariana Enríquez, que trata sobre aquella vieja historia de las hermanas satánicas que mataron al padre.

El cuento se llama Ángel de la guarda y acá se puede bajar gratarola.

No sé si la historia fue así o es la mente podrida de la Enríquez pero cuenta que el papá se embambinaba a una de las hijas con su madre postrada a pasitos y con el consentimiento de la nena. La otra hermana, preocupada, empieza a creer que los ángeles pueden ayudarla a zafar su mal pasar y escoge un arcángel y le reza. Hay un paso de comedia en medio de la tragedia: ella lo llama por un nombre -entre sangre, heces y orín- y el arcángel la corrige, dos o tres veces (como aquel Axel-Alex-Axel-Alex entre Neustadt y JC Blumberg).

En resumen, la hermana le reza al arcángel Zadkiel y aparece Nicolás. Ella sigue esperando que sea Zadkiel, que claramente tiene más nombre de arcángel que Nicolás. Pero no, era Nicolás nomás. En medio de la incomunicación literaria recuerdo el día que encontré una estampita tirada en la calle y recuerdo que la guardé en la billetera. La busco, la encuentro, es esta:

zadkiel

Zadkiel estaba a favor de la peidofilia, ¡cómo iba a acudir para corregir perversiones!

8.11.07

Cosas que sé de Fabián Casas

Que para muchos es el mejor escritor argentino vivo. Que escribe poesía. Que para otros es un chamuyo. Que no participa de las neo-capillas literarias, y, que, si no me equivoco, no aparece ni en La joven guardia de los tipos de 35, ni en Buenos Ares/Escala 1:1, ni en In fraganti. Ah, y que eso es bueno, no andar en banda, que es ser valiente. Que le gusta el fútbol, que le gustaban las drogas, que le gusta leer, que leyó Rayuela a los 12 años, que mira mucha tele, que le gusta el güiski. Que cuando era joven le gustaba una banda de punk llamado Los Gatos Sucios, cuyo tema más conocido rezaba “Yo acabaré sobre tus tetas”. Que esto último no lo tengo del todo claro. Que no se sabe de qué vive, ¿de qué vive Fabián Casas? Que es medio peladito. Que escribió Los Lemmings y Otros Cuentos que para algunos es una genialidad, y que cada vez que lo quise comprar no tenían más. Que toma elementos populares en una cosa impopular como es la literatura. Que es raro que le llegue el Olimpo a un tipo así, a Olimpo de Bahía Blanca puede ser. Que salvando las distancias vendría a ser en literatura lo que La Renga es a la música. Que a él le gustaría más otro ejemplo. Pero que hay que saber que en literatura no hay cantantes convocantes, que nadie llena un River. No leí más que Ocio pero por lo poco que leí no es una bestialidad pero está bien, que me gustó más el cuento que está después que no recuerdo su nombre. Que escribió muy buenas letras para Pez. Que escribe ingeniosas columnas que va rifando a sus amigos para que las posteen en sus respectivas bitácoras. Que hasta ahora es el mayor mérito que le encontré, la crítica social irónica en 2000 caracteres. Que no leí sus poesías. Que un día contó una anécdota con Olmedo en Página/12 que dice así: “mi viejo estaba muy preocupado, porque yo tomaba drogas. Fui a verlo a mi papá al Canal 9, y como estaba demorado, el que vino fue Alberto. El me empezó a recriminar, y de pronto caigo en la cuenta y lo miro: ¡el tipo que me está diciendo que no tome drogas, está vestido de Manosanta con una peluca!” Que otro día, ya lo conté varias veces, lo vi tecleando con Cucurto una máquina de escribir usada en la calle. Que no le gusta el té verde. Otras miles de veces me lo crucé en recitales, bares, copetines, sangucherías, por la calle, en un gimnasio de boxeo y en el subte. Fabián Casas escribió eso de “Detrás de las persianas bajas jóvenes desocupados juegan fulbito en televisión”, y no sé por qué me gusta tanto esa frase, pero que me gusta, me gusta, como “el siberiano de los Scardanelli”. Que en el programa de Sasturain la minita que está en el sketch de Susana, Gilda Superestar, la que tiene voz de pito, recomendó a Fabián Casas. Que le cae bien a todo el mundo. Que quizás algún día escriba ese libro que lo haga memorable.

18.10.07

prado

Primer acto. Agustín se compra Raro de Benjamín Prado, lo leo una vez de corrido, otra vez de sentado, otra vez subrayando, otra vez de soslayo, salgo a la calle, llego a una librería, lo veo de oferta, me los compro todos, los regalo todos, inclusive el original, que no era mío, pero era como si lo fuera, cago, me compro otra tirada de 6 o 7 más en oferta en otra librería, los regalo a todos de vuelta, no sé a quién, me vuelvo a quedar sin ejemplares, cago de vuelta, me compro un paquete de parisienes para probar, fumo dos pitadas, tiro el paquete en el costadito de un cenicero de pie de un cine 2 x 1 de Lavalle al 700, no consigo más Raros nunca más. Me compro un paquete de Camel a 1,40. Era 1998 o 1999.

Segundo acto. Voy por librerías mainstrims -como Jenny- pidiendo (exigiendo) cosas de Benjamín Prado, sólo tienen un ejemplar de Alguien se acerca en la sucursal de Plaza Miserere y un ejemplar de El corazón azul del alumbrado en el depósito. Me imagino el depósito todo sucio, descuidado y con ratas. Pido contento, canchero, “dame El corazón azul del empedrado.” “Del alumbrado”, me corrige. “Sí”, le confiero, mucho menos canchero. Menos contento, también, me puse, cuando me da el libro y es de poemas. Raro es una novelita corta (toda novelita es corta, sino sería una novela). Lo compro y me voy a Plaza Miserere de caliente, rápido, como si hubiese otro tipo que estuviera jugando una competencia contra mí para ganarme de mano en la compra de Alguien se acerca. Pienso en lo estúpido de mi accionar pero no puedo evitar seguir yendo apurado al Once. Lo compro. Casi seguro nunca nadie más se acercó para pedirlo. Pienso que la tristeza alcanza una forma expresable en la idea de una pantalla de monitor de librería lleno de títulos de un autor que uno desea leer acompañado de ceros en la columna de cantidad de ejemplares. Después pienso que la tristeza es que te coja un tío, aunque quizás eso tampoco es tristeza.

Primer acto y medio. Me compro junto con Raro otro que se llama Nunca le des la mano a un pistolero zurdo. Me compro sólo uno y no se lo regalo a nadie. No es un gran libro. Creo haber dejado en claro que Raro lo es. Los poemas van como con manteca y pimienta: Pero íbamos a hablar de la melancolía. Cuando la claridad suelta viejos leones dorados en la mente, viejos leones tibios que cruzan con sigilo el corazón azul del alumbrado, dice uno.

Segundo acto seguido y tres cuartos. Tengo banda ancha, creo que soy feliz, descubro que Bejamín hace una columna semanal en El País de España, el diario, pero los contenidos de la puta edición impresa son exclusivos para suscriptores. Cago. Me como un sanguche. Maldigo a los padres de la patria, incluido Mariano Moreno. Me olvido de Benjamín Prado. Nunca más consigo Raro, nadie le edita un puto libro en la Argentina y tuvo otro golazo editorial cuando publica otro libro con nombre de chiste cordobés Jamás saldré vivo de este mundo, que hasta parece fontanarrosiano.

Último acto. Vuelvo a probar tras la negación del prado acceder a contenidos de El País y con grata sorpresa descubro que puedo acceder, que accedo, que publica los jueves y como un uppercut a la barriga me manda este inicio de crónica: No hay mayor distancia que cerrar los ojos, porque hacerlo manda todo lo que no quiere verse a otro mundo, fuera de los límites de lo que llamamos realidad.

20.2.07

Carabelas Nada

Sergio Di Nucci camino al Novel
No me voy a hacer el cronista de suplemento cultural pero dentro de los temas que más discuto en estos días hay dos de tres que son meramente literarios. El tercero es Gran Hermano, aunque mermó en estos días, quizás por exceso de canal 15. El otro, ya expuesto unos posts abajo, es el conventillo Bayer-Sarlo-Saccomanno, y que poco más hay que agregar nuevo, salvo ser que Sarlo contestó sin gracia y que ahora se metió María Moreno –periodista del Página/12- a defender no sé bien qué cosa sin tomar partido por ninguna de las partes, mediante un artículo aburrido y lleno de palabras raras que no llevan a ningún lado –como hace siempre-.

El otro tema es Bolivia Construcciones, el libro de Sergio Di Nucci que ganó el premio novela 2006 de La Nación / Sudamericana. Para los que no están al tanto, un pequeño resumen: el tipo presentó el libro con su seudónimo loco y ganó y cedió el premio a una ong boliviana (según dijo, la comunidad inspiró el libro y le parecía bien que se queden con las 60 lucas). Después lo leyó un joven de 19 años que había tenido que leer Nada de Carmen Laforet para el cole y encontró 40 páginas de llamativa similitud entre ambas novelas. Manda una carta y el jurado de notables (Carlos Fuentes, Tomás Eloy Martínez, Griselda Gambaro, Luis Chitarroni y Hugo Beccacece) tras la atencionata del muchacho revieron el galardón y quitároslo a Di Nucci.

La excusa del escritor me pareció simpática: Desde la primera entrevista con La Nación hablé de la reescritura como un principio constructivo de la novela, que por algo se llama Bolivia Construcciones. Hubo ya trabajos académicos que identificaron y elogiaron ese procedimiento, que lo hizo gente de manera mucho mejor, como Juan Rodolfo Wilcock en sus primeras crónicas y en sus últimas novelas italianas. (…) Se quiso mostrar a Nada, no se la quiso ocultar, lo cual hubiera sido muy fácil. Se quiso señalar a esta otra novela, no ocultarla; se la quiso homenajear, no cancelarla. Esto de la reescritura de Nada se hace en música con el sampleo, o en artes plásticas, como lo que hizo Warhol con La última cena.

¿Qué harán con la plata? ¿Se la dejarán a la ong aún a sabiendas que no ganó ese libro? Si le quitan el premio aunque le dejen la donación a la ong, ¿no debería ganar también algún finalista la guita en lugar de Di Nucci? Si queda vacante, ¿no debería ascender a 120 mil pesos el próximo premio, como sucede en casos de no premiación? ¿Sudamericana seguirá vendiendo el libro, que seguramente tras la publicidad incrementará sus ventas? En ese caso, ¿Di Nucci se podrá negar a que la editorial lucre con un libro al cual le retiraron su lauro y que sigue siendo de su autoría? Si lo discontinúan, ¿por qué Sudamericana no deja de vender además el libro de Bucay, cuyo fraude también fue comprobado? En el caso que se siga vendiendo, ¿qué dirá la tirita roja que envuelve al libro? ¿Ganador inicial del premio 2006 antes de que se le quite el premio por choreo? ¿Qué pueden aducir las firmas que dieron este prestigioso premio que no se dieron cuenta de lo que sí un jovenzuelo? ¿Por qué siempre hay líos con los concursos literarios como pasó con Piglia y con Caparrós? ¿A alguien le importa que no sea a los periodistas de los pasquines literarios estos puteríos culturales?

15.2.07

Piratas, fantasmas y dinosaurios

Guillermo Saccomanno, 28 de enero de 2007 (…) Una vez Beatriz Sarlo invitó a Soriano a participar en una charla en el ámbito universitario. En esa época, si mal no recuerdo, parecía haber dos bandos en la narrativa: Saer en un rincón del ring y Soriano en otro. Una disyuntiva falsa. De la que sacaban partido los saerianos y los sorianescos. Descreo de la ingenuidad de Sarlo y, especialmente, del desentendimiento de Saer y el candor de Soriano. Disyuntiva falsa la de quienes levantaban por un lado la morosidad y la experimentación y por otro el artefacto narrativo popular. Disyuntiva que si a algo contribuía era a opacar la minuciosa relojería narrativa de uno y de otro.

Beatriz Sarlo, 4 de febrero de 2007 (...) La historia es falsa. Nunca invité a Soriano y por lo tanto todo lo que sigue es mentira. Tampoco invité a Saer a dar una charla (como podría suponerse del artículo de Saccomanno) y es completamente inverosímil que los alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras se burlen de alguien porque sólo ha terminado la escuela primaria. Han leído a Pierre Bourdieu y a Roberto Arlt. Todo es un invento de una rusticidad penosa. Cualquiera que conozca mínimamente lo que fueron mis clases en la Facultad no diría que la oposición estética era Saer-Soriano. Si Bayer o Saccomanno hubieran seguido de modo un poco menos distante el debate sabrían que escribí o hablé sobre Saer y Puig, Saer y Piglia o Borges y Cortázar, pero que nunca se me ocurrió pensar a Saer en contraposición con Soriano o viceversa. Saccomanno le creyó a Bayer.

Osvaldo Bayer, 11 de Febrero de 2007 (...) Soriano (…) estando ya muy enfermo me llamó muy triste para decirme que había tenido una muy mala experiencia en la Facultad de Filosofía y Letras. Eran los fines del curso del ’96. Me relató que un grupo de docentes y alumnos de la cátedra Sarlo lo habían invitado a un reportaje en vivo. El concurrió y fueron todas preguntas para humillarlo. La definitiva fue: “Dígame, Soriano, ¿usted qué estudios tiene?”. “Le respondí la verdad: ‘Tercer año nacional’. Esto provocó la carcajada general de los presentes”.

Guillermo Saccomanno, 11 de Febrero de 2007 (...) Sarlo (...) usted enuncia dos verdades incuestionables: 1) yo le creí a Bayer la anécdota que tiene como víctima a Soriano; 2) Soriano está muerto. Y yo me pregunto: ¿cómo no creerle al biógrafo de Severino Di Giovanni, el historiador de las masacres patagónicas, el rastreador justiciero de cuanta atrocidad cometieron los poderosos y sus fuerzas armadas, el intelectual comprometido con las Madres? ¿Acaso debí creerle a una columnista dominical con sentimientos benéficos antes que a un luchador de los derechos humanos? (…) Usted dice que no le interesa en realidad lo que opina Bayer de usted. (…) En lo que a mí me cabe, siempre en lo personal, sí me importa lo que usted piensa. Y mucho. Porque la leo para saber en qué anda la derecha argentina ilustrada.

Fuente: Radar, Radar, Radar y Radar.

9.2.07

Jorge Luis Borges

borges
"La democracia es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística."

"Hay comunistas que sostienen que ser anticomunista es ser fascista. Esto es tan incomprensible como decir que no ser católico es ser mormón."

"Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos."

"Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer."

"Los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres."

"Morir por una religión es más simple que vivirla con plenitud."

"No hay consuelo más hábil que el pensamiento de que hemos elegido nuestras desdichas."

"Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica."

"Quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones."

"Siempre he sentido que hay algo en Buenos Aires que me gusta. Me gusta tanto que no me gusta que les guste a otras personas. Es un amor así, celoso."

"Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire; la tierra y el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí."

"Todas las palabras fueron alguna vez un neologismo."

"El peronismo no es ni bueno ni es malo, es incorregible."

8.2.07

Oscar Wilde

wilde

"Con una naturaleza confortable, la humanidad no hubiera inventado nunca la arquitectura."

"Cuando la gente está de acuerdo conmigo siempre siento que debo estar equivocado."

"Cuando se está enamorado empieza uno por desilusionarse a sí mismo, y acaba por desilusionar a la otra parte interesada."

"Discúlpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho."

"El arte jamás ha de intentar ser popular. El público es el que ha de intentar ser artista."

"El cinismo consiste en ver las cosas como realmente son, y no como se quiere que sean."

"En este mundo hay sólo dos tragedias: una es no obtener lo que se quiere; la otra es obtenerlo."

"Es absurdo dividir a la gente en buena y mala. La gente es tan sólo encantadora o aburrida."

"Hable a toda mujer como si estuviera enamorado de ella y a todo hombre como si le estuviera fastidiando a usted. Y pronto tendrá fama de poseer el más exquisito tacto social."

"Haría cualquier cosa por recuperar la juventud... excepto hacer ejercicio, madrugar, o ser un miembro útil de la comunidad."

"Hay mucho que decir en favor del periodismo moderno. Al darnos las opiniones de los ignorantes, nos mantiene en contacto con la ignorancia de la comunidad."

"La diferencia entre literatura y periodismo es que el periodismo es ilegible y la literatura no es leída."

"Las tragedias de los otros son siempre de una banalidad desesperante."

"No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo."

8.6.06

rejtmaniano

















Sabía que daban una película en I·sat de un director argentino que me encanta: Martín Rejtman. Ayer.

Rapado, estreno en tevé, la única que no había visto. Me la imaginaba. Pensaba cómo sería. Sabía que era su primera película, que era de 1992, quería verla y no quería verla. En 1992 yo tenía 13 años. Me la imaginaba como esas cosas que sabés que van a gustarte seguro, pero, que, dudás, por ahí, no está tan buena. Bueno, la cosa es que no pude legar para verla desde el principio. No la vi. Y me empecé a parecer a un personaje de Rejtman: absolutamente rejtmaniana fue mi noche.

Estoy dejando de fumar por enésima vez y estoy tomando pastillas por segunda vez. La primera vez me fue muy bien. Pasé un mes entero sin fumar (o casi, un índice que no hace al todo, habré fumado 5 cigarrillos). Las pastillas se toman una por día y vienen 30 (ahora que lo pienso, hay un cuento de Rejtman que se llama 17 cigarrillos, que cuenta las desventuras de alguien que fuma su primer cigarrillo y acto seguido va a un grupo de autoayuda tipo Chau pucho, otra casualidad; Rejtman además es escritor). Después, tonto, pensé: "Manejo el vicio como quiero", y empecé a fumar de a uno, de dos, de a cinco por día, hasta volver a fumar lo mismo que antes del tratamiento, pero con el agravante de ser una maldito débil.

Ahora me propuse dejar definitivamente, empecé el tratamiento de odranales de vuelta hace casi dos días y al momento de este post hace casi dos días que ya no fumo. Mejor que la primera vez, que fumé en las primeras 48 horas.

No quería estar despierto de noche con ganas de fumar. Me bañé y me fui a dormir rápido, increíblemente me dormí. Me desperté dos veces tapado con la colcha traspirado a pesar del frío, como si tuviera fiebre. Pero no tenía fiebre.

Lo relato como lo relataría Rejtman porque lo que me paso, repito, es rejtmaniano (si lees un libro de Rejtman, los cuentos te hacen acordar a las películas; si ves las películas pensás a qué cuentos de los que leíste le iría mejor el formato fílmico. Hay uno, Barras, de Velcro y yo, que lo leí tantas veces que ya me lo imagino filmado por él, no es tan difícil eso en realidad, imaginarlo, filmarlo debe ser difícil yo qué sé):

***

Me desperté a las 2.40 y no pude dormir más. Pensé entresueños: I·sat repite siempre todo después de la película con una película en el medio. Pensé en mi papá. Había venido el sábado anterior y me había traído comestibles y artículos de limpieza del supermercado chino. Le había contado que estaba triste. Mi papá me dijo que estaba así porque me faltaba hierro. Por eso me sentía desganado. Yo le dije que estaba triste, no desganado. Me dijo que era lo mismo. Me compró 7 leches largavida fortificadas con hierro. Seis enteras y una descremada. Yo no tomo leche. Seguí reflexionando desde la cama: Si empezó Rapado a las 23, terminó a la 1, y a la 1 empezó otra película que terminó a las 3: a las 3 pasan Rapado de vuelta. Miré el reloj, me levanté. Eran las 3.10. Las estaban dando. Parecía que recién empezaba. Tenía acidez. Subí el volumen y fui a la heladera. Agarré la leche largavida descremada. Miré en trance Rapado. Me fui a dormir a las 5 de vuelta. Después me levanté a las 8.30, abrí una leche largavida entera fortificada con hierro. Me serví un vaso. Me lo tomé con un solo movimiento. Me serví otro. No lo tomé. Me fui a cepillar los dientes. Me tomé el otro vaso de leche en dos movimientos y me fui a trabajar.

***