
El otro día vi un documental de Román Lejtman en Infinito sobre la vida y muerte –y más allá la inundación- de Evita. Dos pastillitas me quedaron dando vueltas en la memoria. La primera: Eva muere a los 33 años, la supuesta edad de Cristo; la edad de Evita debiera decirse.
El otro dato es estremecedor por todo lo que significa. Yo no lo sabía; quizás sea conocido y yo sea un ignorante, pero pregunté y no muchos conocían la historia. La Revolución Libertadora después de proscribir el peronismo y silenciar al pueblo –entre otros ocasos- derrumba el Palacio Unzué, que había sido la casa en la que habían residido los últimos presidentes argentinos. Se ensañaron con una construcción, con todo lo irracional que significa: en uno de sus paredones escribieron eso de Viva el cáncer.
Pero, ¿dónde estaba ese Palacio Unzué? Parece ser que para el 1800 la familia de Cornelio Saavedra tenía unos campos en donde hoy están las calles Agüero y Avenida del Libertador (y sus alrededores).
Lo venderá más tarde uno de los Saavedra a la familia Unzué, que allí levantará un Palacio: en un derroche de imaginación se lo llamará Palacio Unzué. Por 1890 también había grandes casonas privadas en lo que es hoy el Museo de Arte Decorativo y la Cancillería. Cuando Elena Unzué y Alfredo Peña contraen matrimonio (porque esta gente no se casa, esta gente contrae matrimonio) festejan instalando uno de los primeros sistemas eléctricos del país en el Palacio. Desde sus ventanales traseros se podía disfrutar el Río de la Plata, entonces limpio, que para esos años llegaba a la altura de ATC y la flor de hojalata inmóvil. El mismísimo poeta Rubén Darío le haría de jardinero top, todo muy raro. Parece ser que para la década del 30 algunos problemas económicos harían al Estado expropiar estas casonas. El diputado Enrique Dickman intenta defender la propiedad privada, pero se descubrió que no tenía la pija tan grande como ostentaba.
En los años sucesivos algunos presidentes habitan el Palacio, pero Perón y Evita le roban la exclusividad simbólica, parece ser. La tira abajo Aramaburu en 1957 y empieza a construir allí la Biblioteca Nacional; por esos terrenos también se levantará la estatua de Eva Duarte de Perón. Una parte del Palacio Unzué, sin embargo, no fue derruida, y desde 1997 es un edificio histórico donde funciona el instituto nacional Juan Domingo Perón de estudios e investigaciones históricas, sociales y políticas. Queda en Austria 2593.
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