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10.7.10

matrimonio gay

Viejo post del 2007 que reproduce una parte del antiguo testamento, que cuenta "la relación" entre David y Jonatán. Para todos ustedes, obispetes gorilones.

8.8.08

Acerca de la Reina de Java

Toda la vida mi vieja le dijo a mi hermana ‘¿Te crees que sos la Reina de Java?’. En cambio, sin distinción de género fue el destino de la patada en el culo que nos conducía una y otra vez al Congo Belga, del que me ocupé tiempo atrás. El tema con la famosa soberana de Java, sin embargo, es una confusión.

Sabido es que Java es una isla, que es parte de Indonesia, que tiene 114 millones de habitantes paseándose casi desnudos, y que en ese sitio insular se encuentra la capital del país, Yakarta. Pero muy difícilmente haya tenido una reina, y, mucho menos, rica, que se mande la gran vida, como infería la lección materna.

Java a su vez es una ciudad en Dakota del Sur, una variedad de grano de café, una península de los Países Bajos, un estilo de música, el sobrenombre clásico de Javiera, y, en hebreo, significa ‘vida’.

Lo que sí existe es la Reina de Saba, mencionada en el Antiguo Testamento y en el Corán. Lo que me lleva a pensar que el traspaso generacional de la leyenda mutó una ese por una jota. Saba estaría en un territorio africano que hoy se reparten con sorprendente simetría Etiopía y Yemen.

En el Primer Libro de Los Reyes, la Biblia dice:

En aquel tiempo…

‘Oyendo la reina de Saba la fama que Salomón había alcanzado por el nombre de Jehová, vino a probarle con preguntas difíciles. Y vino a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias, y oro en gran abundancia, y piedras preciosas; y cuando vino a Salomón, le expuso todo lo que en su corazón tenía. Y Salomón le contestó todas sus preguntas, y nada hubo que el rey no le contestase. (…) Y dio ella al rey ciento veinte talentos de oro, y mucha especiería, y piedras preciosas; nunca vino tan gran cantidad de especias, como la reina de Saba dio al rey Salomón. (…) Y el rey Salomón dio a la reina de Saba todo lo que ella quiso, y todo lo que pidió, además de lo que Salomón le dio. Y ella se volvió, y se fue a su tierra con sus criados.’

Es palabra de Dios.

Te alá, vamos, señor.

Excelente. Entonces la Reina de Saba sí cuadra con lo que trasfería mamá en sus dichos de manera metonímica.

Madre se excusa de no ser culpable de tamaño equívoco: se lo endilga a mi abuela, exculpándose. Pero vamos a darle la razón a madre igual porque el error está tan extendido que hasta hay un dicho popular que confirma el equívoco social.

No es lo mismo decir ‘la reina de java’ que ‘se dejaba la reina’.

De cualquier manera, lo más cercano a la verdad sobre la Reina de Java es este logo del lenguaje de programación desarrollado por Sun Microsystems para softwares de alta gama:

java - Share on Ovi

11.4.07

Las ciudades de Judá

Ciudades de Judá

Habíame preguntado uno de mis aprendices, Felipe, en una ocasión: maestro Natanael, sabido es de su culto por las citas bíblicas y las enseñanzas del León de Judá. El mayor, Esemino, mirome y completó con astucia: Cuál cree que es la mayor semblanza y el más acabado de los legados a intentar imitar de las tantas enseñanazas de Jehová.

Los mire con cariño y les recite lo siguiente:

Esta, pues, es la heredad de la tribu de los hijos de Judá por sus familias. Y fueron las ciudades de la tribu de los hijos de Judá en el extremo sur, hacia la frontera de Edom: Cabseel, Edar, Jagur, Cina, Dimona, Adada, Cedes, Hazor, Itnán, Zif, Telem, Bealot, Hazor-hadata, Queriot, Hezrón (que es Hazor), Amam, Sema, Molada, Hazar-gada, Hesmón, Bet-pelet, Hazar-sual, Beerseba, Bizotia, Baala, Iim, Esem, Eltolad, Quesil, Horma, Siclag, Madmana, Sansana, Lebaot, Silhim, Aín y Rimón; por todas veintinueve ciudades con sus aldeas. En las llanuras, Estaol, Zora, Asena, Zanoa, En-ganim, Tapúa, Enam, Jarmut, Adulam, Soco, Azeca, Saaraim, Aditaim, Gedera y Gederotaim; catorce ciudades con sus aldeas. Zenán, Hadasa, Migdal-gad, Dileán, Mizpa, Jocteel, Laquis, Boscat, Eglón, Cabón, Lahmam, Quitlis, Gederot, Bet-dagón, Naama y Maceda; dieciséis ciudades con sus aldeas. Libna, Eter, Asán, Jifta, Asena, Nezib, Keila, Aczib y Maresa; nueve ciudades con sus aldeas. Ecrón con sus villas y sus aldeas. Desde Ecrón hasta el mar, todas las que están cerca de Asdod con sus aldeas. Asdod con sus villas y sus aldeas; Gaza con sus villas y sus aldeas hasta el río de Egipto, y el Mar Grande con sus costas. Y en las montañas, Samir, Jatir, Soco, Dana, Quiriat-sana (que es Debir); Anab, Estemoa, Anim, Gosén, Holón y Gilo; once ciudades con sus aldeas. Arab, Duma, Esán, Janum, Bet-tapúa, Afeca, Humta, Quiriat-arba (la cual es Hebrón) y Sior; nueve ciudades con sus aldeas. Maón, Carmel, Zif, Juta, Jezreel, Jocdeam, Zanoa, Caín, Gabaa y Timna; diez ciudades con sus aldeas. Halhul, Bet-sur, Gedor, Maarat, Bet-anot y Eltecón; seis ciudades con sus aldeas. Quiriat-baal (que es Quiriat-jearim) y Rabá; dos ciudades con sus aldeas. En el desierto, Bet-arabá, Midín, Secaca, Nibsán, la Ciudad de la Sal y Engadi; seis ciudades con sus aldeas. Mas a los jebuseos que habitaban en Jerusalén, los hijos de Judá no pudieron arrojarlos; y ha quedado el jebuseo en Jerusalén con los hijos de Judá hasta hoy.

Una vez terminado mi discurso, me incorporé sobre mis pies y salí al patio.

Lapidación

Lapidación
Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo. Y los que le hallaron recogiendo leña, lo trajeron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación; y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué se le había de hacer. Y Jehová dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento. Entonces lo sacó la congregación fuera del campamento, y lo apedrearon, y murió, como Jehová mandó a Moisés.

David y Jonatán, una historia de amor

David y Jonatás


(…) el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo. (…) E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo. Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte.


Habló Saúl a Jonatán su hijo, y a todos sus siervos, para que matasen a David; pero Jonatán hijo de Saúl amaba a David en gran manera, y dio aviso a David, diciendo: Saúl mi padre procura matarte; por tanto cuídate hasta la mañana, y estate en lugar oculto y escóndete.

Después David huyó de Naiot en Ramá, y vino delante de Jonatán, y dijo: ¿Qué he hecho yo? ¿Cuál es mi maldad, o cuál mi pecado contra tu padre, para que busque mi vida? El le dijo: En ninguna manera; no morirás. He aquí que mi padre ninguna cosa hará, grande ni pequeña, que no me la descubra; ¿por qué, pues, me ha de encubrir mi padre este asunto? No será así. Y David volvió a jurar diciendo: Tu padre sabe claramente que yo he hallado gracia delante de tus ojos, y dirá: No sepa esto Jonatán, para que no se entristezca; y ciertamente, vive Jehová y vive tu alma, que apenas hay un paso entre mí y la muerte. Y Jonatán dijo a David: Lo que deseare tu alma, haré por ti.

(…) Dijo entonces David a Jonatán: ¿Quién me dará aviso si tu padre te respondiere ásperamente? Y Jonatán dijo a David: Ven, salgamos al campo. Y salieron ambos al campo. (…) Jonatán hizo jurar a David otra vez, porque le amaba, pues le amaba como a sí mismo. Luego le dijo Jonatán: Mañana es nueva luna, y tú serás echado de menos, porque tu asiento estará vacío. Estarás, pues, tres días, y luego descenderás y vendrás al lugar donde estabas escondido el día que ocurrió esto mismo, y esperarás junto a la piedra de Ezel. Y yo tiraré tres saetas hacia aquel lado, como ejercitándome al blanco.

(…) Al siguiente día, el segundo día de la nueva luna, aconteció también que el asiento de David quedó vacío. Y Saúl dijo a Jonatán su hijo: ¿Por qué no ha venido a comer el hijo de Isaí hoy ni ayer? Y Jonatán respondió a Saúl: David me pidió encarecidamente que le dejase ir a Belén, diciendo: Te ruego que me dejes ir, porque nuestra familia celebra sacrificio en la ciudad, y mi hermano me lo ha mandado; por lo tanto, si he hallado gracia en tus ojos, permíteme ir ahora para visitar a mis hermanos. Por esto, pues, no ha venido a la mesa del rey. Entonces se encendió la ira de Saúl contra Jonatán, y le dijo: Hijo de la perversa y rebelde, ¿acaso no sé yo que tú has elegido al hijo de Isaí para confusión tuya, y para confusión de la vergüenza de tu madre? (…) dio Jonatán sus armas a su muchacho, y le dijo: Vete y llévalas a la ciudad.

Y luego que el muchacho se hubo ido, se levantó David del lado del sur, y se inclinó tres veces postrándose hasta la tierra; y besándose el uno al otro, lloraron el uno con el otro; y David lloró más. Y Jonatán dijo a David: Vete en paz, porque ambos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová esté entre tú y yo, entre tu descendencia y mi descendencia, para siempre. Y él se levantó y se fue; y Jonatán entró en la ciudad.

Fragmentos del Primer Libro de Samuel, Antiguo Testamento.