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29.1.09

¿quién fuera el batiscafo de tu abismo?

A esa literal mitad más uno les pido que hagan click acá.

No sólo porque mi blog -y tantos otros- se ven como el ojete en el Explorer, sino porque Mozilla Firefox es un golazo tanto para ver páginas como para editarlas.

También pueden bajarse el Opera, el Safari, el Chrome -con todos se ve bien todo, menos con el Explorer-.

A los atrevidos que usan SeaMonkey y Konqueror, mis respetos.

Por su parte, ustedes 8 loquitos fanas del Netscape, deberían saber que son más conservadores que un radical de Trenque Lauquen.

26.8.05

pragmatismo

1. m. Actitud y pensamiento que valora sobre todo la utilidad y el valor práctico de las cosas: su pragmatismo minusvalora los sentimientos.

2. Movimiento filosófico norteamericano de carácter empirista, que considera los efectos prácticos de una teoría como el único criterio válido para juzgar su verdad: el pragmatismo se opone a la especulación.

Yo muchas veces me jacto de ser pragmático. Quizás mi laburo me haya ayudado mucho en eso de poner lo que me conviene por encima de lo que pienso. En otro tiempo, cuando era más joven, hubiera creído que el pragmatismo era un desvalor, si hubiese sabido qué era, claro. Hoy no lo pienso como lo hubiera pensado de haber sabido.

Que qué me diría a mí mismo si -como en El Otro de Borges- me encontrara en un banco de un parque conmigo mismo pero con unos cuantos años menos. Le diría primero, ¿qué hacés en un parque?, eso en primer lugar. Después le diría que no me hinche las pelotas, pendejo idealista.

La verdad es que la gente que me conoce ahora piensa que soy una persona idealista y que no soy tan pragmático como me creo que soy. Eso de soy un tierno que oficia de cínico que puse en otro post. Que no me creen. Lo que pasa es que antes era muy poco cínico y mucho más idealista. Entonces el único que nota que no soy como me creo que soy, soy yo, y mis amigos de más tiempo, que ahora, algunos, no terminan de entender cómo soy; algunos les parecerá bien, y otros mal y qué se yo.

Quiero llegar a ser un idealista del pragmatismo. ¿Se podrá eso? ¿Querré eso de verdad?

En realidad soy pragmático cuando tengo que serlo; en mi hondo ser sigo siendo algo idealista, pero con fuertes dosis de descreimiento de la Humanidad (¡que lugar común tiré!), el hombre como conjunto, la gente. Eso provoca que me digan que soy malhumorado, pesimista e intolerante. Estarán en lo cierto. Debo ser insoportable pensándolo bien.

Y qué me importa.