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2.1.08

la memoria me resulta complicada

012 - Twango

No hay nada peor que esgrimir ideas que no han sido cotejadas con tu propio universo de ideas. Tengo la rara habilidad de descubrir en el discurso ajeno las ideas que no son propias de quien las dice. Algo así como un talento excepcional para captar cuando el que habla dice, por un Otro que lo subyugó, ideas que le fueron impuestas. Cuando tuvimos 14 años nos sorprendimos en más de una ocasión repitiendo ideas descabelladas, que, en retrospectiva, al menos a mí, me dan vergüenza ajena. Podrían ser frases de un padre, un tío, un maestro, un abuelo, un cura, un amigo de la familia. Y a repetir que se acaba el mundo. Que chocan los planetas (?). Muchas veces son enunciaciones acerca de algo que se desconoce, ¿por qué se puede hablar mal de la marihuana si nunca te comiste un brownie loco? ¿Por qué Benedicto Dieciséis dice que tenemos que volver a la familia tradicional si es el menos indicado para hablar de ella? A los 9 años, invento, dije cosas como “el hombre gato se trepa de las mamposterías y entra por la ventana, por las noches”, “los faloperos son unos faloperos”, “la democracia es un sistema imperfecto pero es la mejor forma de gobierno que conozco”, “me molesta que haya gente que se preocupe más por la ecología que por si los pobres comen”, “las plantas también sufren”, “los extraterrestres existen; sería muy egoísta creer que estamos solos en el universo”. Ojo, otra cosa es leer algo que cierra una idea que vos venías masticando y que al leerla descubras un “qué bueno, es esto lo que quería decir”, y empieces a usarla, a troche y moche, sin ton ni son, por h o por v, ni chicha ni limonada.


La búsqueda de la estrella,
Palo Pandolfo y Ariel Minimal.

Como por ejemplo aquel día que leí “Después de todo tu eres la única muralla, si no te saltas nunca darás un solo paso” y dije “excelente manera de decir ‘nadie va a ayudarte si no te ayudás primero vos mismo’”. Entonces la frase se te hace carne, porque estás de acuerdo con el contenido. Otra cosa es repetir máximas inútiles como “tenemos que imitar el modelo chileno”. Eso es otra cosa. Cuando Spinetta dice lo de la muralla la imagen es bien compleja: estás vos que sos tu propia muralla y debés saltarte para poder dar un paso, sólo así, la única manera de dar un paso es saltarte la muralla que sos vos. Es como un crol hacia atrás de tu mente, es una contravuelta carnero. Por todo esto acepto con reservas el uso de palabras usadas hasta una edad de madurez mediana, que tiene como límite los 16/17 años. Hasta ahí aguanto al ser reproductor de frases hechas. Ya si tenés más de 17 años no podés repetir verdades reveladas que denoten una inconexión generacional. Cuando un pibe o una muchacha de 25 años elige en su vocabulario palabras como “comunista”, “anarquista”, “guerrillero” para denostar estamos ante un flagrante caso de replique de discurso partenal ortodoxo avanzado. En esos casos es importante mirar para otro lado y comer garrapiñadas de maní.

Otras frases sueltas que se me post-it-tiaron:

#754 Más complicado que un sombrero.
#51bis The truth is out there.
#0,01 Raga Punky Party Bombón. Rebelde!
#AZ21 Quería que todo fuera eterno; se fue el amor, llegó el invierno.
#2.011 Ojalá, ojalita y hojalata, chuculita chuculata.
#B-52 Hombre de mil hombres, nace ya, nace ya.
#h2O Arrojan sueños sin método contra la vida chiquita.
#-1 Cuando el cura tiene ganas se le nota en la sotana.
#3,14 No damos pie entre tanto tic tac, entre tanto big bang.
#12-A Somos como somos, decadentes, así somos.


I never dreamt that I would get to be vs. Me estoy convirtiendo
The creature that I always meant to be
en este idiota al que siempre odié.
Pet Shop Boys
Pez

15.11.07

los aborrecibles

Cuando un muchacho autodenominado “Abril” se fue de “Catupecu Machu” para probar suerte y creó una banda llamada “Cuentos borgeanos”, aborrecí. Ye venía gestando un aborrecimiento a “Catupé” por ser tan nabos, los hermanitos Ruiz Díaz.

Después por primera vez me puse del lado de Charly García cuando ese nabo que canta -tan mal, además- le pegó una piña: es de persona educada no pegarle a un viejo lamentable.

Después me olvidé de aborrecer a “Abril” y a “Catupé”, no les di más bola, nada, pero, sin embargo, nunca dejaron de molestarme: siempre me jodió algo de ellos que no puedo explicar, amén me importe un carajo su vida, su música, su energía y su “arte”.

Pero todo tiene un límite: llamar a un disco “Laberinto entre aristas y dialectos” es merecedor del escarnio público.

8.10.07

Yo contra las estudiantes de teatro

A vos estudiante de teatro mujer te estoy hablando, sí, a vos, a quién si no. A vos que te crees que todo lo que tenés para decir es sobresaliente. Y que no contenta con eso además tenés que acompañar tu comentario sobresaliente con movimientos ampulosos. A vos que todo lo que decís, sobresaliente y ampuloso, lo modulás como locutora de efeme de la costa. Que hablás para que te escuche todo un restorán. Sí, a vos, que no contenta además te vestís con colores chillones, te teñís siempre de colorado furioso. A vos que siempre te creés progresista ante cualquier digresión discursiva, pero sos el emblema de la clase media fascista que cree que los negros no deberían votar "porque votan al peronismo". A vos estudiante de teatro mujer que convertís el sencillo acto de cruzar una avenida en una improvisación de stand up. A vos, que si salís con un grupo de otras estudiantes de teatro te potenciás al infinito. Que creés que hay que probar todas las opciones sexuales, animarse al lesbianismo pop. Que si te subís a un medio de trasporte público con tus "compañeros de la obra" provocás una polución auditiva similar a la de un grupo de chicas de 15 años que se ratea por primera vez del colegio. A vos que parecés una chica que se ratea por primera vez del colegio a los 15 años. Que crees que el arte no tiene misterios, que sabés mejor que nadie que el mejor músico es Spinetta, que el mejor escritor es Cortázar, que el mejor diario es Página/12; que tenés más preconceptos acerca de lo que te tiene que gustar que certezas sobre tu propio gusto. A vos, que vas a una fiesta y que crees que tenés el deber moral de encausarla hacia la alegría con tu inapreciable carisma. Que te reís de cualquier cosa. A vos que un buen día decidís que no sólo tenés un talento actoral fuera de lo común sino que además cuando te lo proponés escribís una comedia que desnuda la naturaleza humana. Que te crees una dramaturga que puede mediante una escena oblicua y absurda demostrar con hechos la metafísica de la existencia. A vos, te hablo, si, la que se señala con un gesto ampuloso, vos, la que tiene ese sombrero, la que usa ese vincha verde loro, la que canta ópera por la calle, la que dentro de 4 años va a ser una ama de casa que vota a Macri. No sos interesante.

20.4.07

cansado

Estoy realmente cansado de:

  • Los que se creen más de lo que son, y actúan en consecuencia.
  • Los que no aceptan como soy y se enojan por eso, cuando en realidad yo no molesto a nadie siendo como soy y, como no puedo ni quiero poder ser de otra manera, no entienden que si quieren seguir relacionándose conmigo son ellos los que tienen que cambiar y no yo, aunque nunca se los pida.
  • Los inútiles que terminan actuando como hijos de puta porque les da miedo aceptar sus errores.
  • La clase media fascista argentina que discrimina todo el tiempo al distinto.
  • Los “intelectuales” que se creen superiores por ser “intelectuales”
  • Las personas que quieren que las trates mal y como no lo hacés lo vuelven a intentar.
  • La gente que me da consejos, cuando no pedí ningún consejo.
  • La gente que opina de mi vida, como si mi vida fuese plebiscitable.

21.2.06

yo contra los llamados actores serios

Darío Grandinetti, Oscar Martínez, Juan José Camero.

¿Existe algo más despreciable que el llamado actor serio? Lo dudo.

Se creen que son algo y no son nada: son actores.

Juan Leyrado, Cristina Banegas, Pepe Novoa.

Se la dan de intelectuales y son actores; se permiten ser soberbios y son sólo eso: actores.

A ver si se entiende: son actores. Y peor aún si son actores “de teatro”.

Sean Penn, Jack Nicholson, Marlon Brando.

Si al menos fueran guionistas, directores o comediantes; pero con suerte, después de ganar plata, terminan siendo productores ejecutivos de dudosas películas.

Claro que hay excepciones, tipos grossos, Robert De Niro, Federico Luppi, Al Pacino, Héctor Alterio. Pero son los menos y son, casualmente, quienes no tienen ínfulas intelectualoides; saben que son sólo actores, y por eso son los mejores.

Norman Brisky, Miguel Ángel Solá, Cecilia Roth.

Lamentablemente son necesarios.