21.8.10
stop making (ad)sense
28.6.10
9.11.09
y recuperar el tiempo que se me escapó, y decir "lo siento" una y otra vez, no me sirve la razón si tu no estás

Ricardo Roa inventó tiempo atrás el Olé, diario deportivo que gracias a los bajos costos –está hecho por pasantes- se convirtió en uno de los productos más rentables de Grupo y que le valió al bueno de Ricky su meteórico ascenso a editorialista de Clarín.
El equivalente audiovisual de la renta loca sin grandes costos es Volver, canal que se hace a pura lata, es decir, sin producción, y, lo que es peor, sin pagarles a los actores “el bolo” por sus apariciones en los diferentes productos que emiten.
El otro día estaba haciendo zapping y me colgué en Volver con un programa que veía cuando era chico, Chance, con el hijo de Rodolfo Bebán como protagonista y con Gius como autor (?). Cuántos recuerdos del viejo canal 9 de Romay, tipo que si le pagaba a los actores, y que los actores amaban, precisamente, porque daba trabajo, y mucho.
Me topé con este aviso institucional.
Más allá de los golpes bajísimos dirigidos a los viejos que miramos ese canal (yo lo miro por motivos exclusivamente antropológicos) lo que más me sorprendió es la caradurez, aunque ya no me debería sorprender nada más. A los actores no le pagan pero usan los nombres de los artistas como si gracias a Volver ellos tuviesen una renta. No, es al revés, lucran con sus imágenes, no pagan nada, y encima ahora se las dan de guardianes de la memoria colectiva.
Sin ir más lejos terminan el institucional con el gesto adusto, con la palabra confusa dirigida a los desinformados con el “no entiendo” (señora: sino entiende, infórmese), y la frase “no perdamos la memoria”, frase que en un canal de Ernestina Herrera de Noble suena temeraria.
Seguramente es el canal con menos producción propia de toda la grilla de programación. No tienen un solo programa propio, no tienen periodistas, no tienen editores, iluminadores, camarógrafos, actores, nada tienen. El locutor y un programador deben ser todo el personal de ese canal, que además se turnan para atender el teléfono. Esto es tan así que el único producto elaborado por Artear en este último tiempo debe ser precisamente este institucional con dos cámaras, un director y esa actriz que no entiende, y por no entender se pone a hacer pucheros en primerísimo primer plano, Films.
Canal que ni siquiera cambió su imagen de marca en los últimos 4 años, con los mismos separadores vistos hasta al hartazgo, con ese latiguillo que cada vez que lo veo me enerva, ese de “seguimos viendo tu programa favorito” y a continuación aparece “Del tomate”, que se lee todo junto, es decir, se lee “seguimos viendo tu programa favorito: Del tomate”, no, estoy viendo Del tomate porque no hay nada, no porque sea mi programa favorito, y además si después de Del tomate aparece otra cosa esa otra cosa no puede ser también mi programa favorito porque mi programa favorito es uno solo no son 5 programas, debería decir en todo caso “estás viendo uno de tus programas favoritos”, porque si miro el canal Volver desde las 14 hasta las 19 horas de repente veo 6 programas que son mi favorito y que por ende se anulan el uno al otro y eso me hace enojar por tomarme por estúpido y me hace exigir que sí, que por favor sea Volver el primer canal que el Grupo Clarín se saque de encima, porque, específicamente, no aguanto más esos separadores hechos por un oligofrénico.
Esto sin decir nada de que, en este momento histórico, ayer, volvieron a programar a las 13 horas “La Fiesta de Todos” para que volvamos a ver Macaya Márquez apoyando la dictadura militar. Son tan brutos que ni se dan cuenta que deberían dejar de pasar el opus castrense de Sergio Renán para preservar aunque más no sea lo poco de dignidad que le queda a uno de sus emblemas.
Para finalizar, no va a cerrar Volver, lo van a vender, y lo van a vender porque es el canal que menos les interesa, si tan preocupados están por “la memoria”, vendan los demás y quédense con Volver, para que podamos seguir viendo nuestro “canal favorito”.