Dicen que una artista se convierte en autor cuando construye un mundo que sólo puede ser habitado por él. Ejemplos para que entendamos de qué viene la máxima: Hitchcock, Coca Sarli, Burton, Spinetta, Leonardo Favio, Piazzolla, Mondrián, Riquelme, Carson. Y Max Cachimba es acaso el humorista gráfico que más se acerca a esa idea de mundo imposible paralelo –absolutamente verosímil- en el que no sorprende que hagan sus apariciones personajes con cornetas en el culo, patas de pollo a medio comer levitantes, mutantes simpatiquísimos y tambores de hojalata que se tocan a sí mismos con sus toc-toc tan característicos.
En el primera desaparición del diario Perfil –nos acercamos a la segunda- publicaba en la contratapa su Humor idiota, tira gráfica que quedó en mi memoria. Después siguió haciendo sus cosas, como la retiración de Inrockuptibles, pero nada se asemejó al desparpajo inocente aquel. Una amiga estuvo en Rosario –Max es rosarino- en el verano e hizo el trabajo que me hubiera gustado haber hecho a mí: consiguió un librito con 30 tiras de ese humor idiota, que me tomé el trabajo de escanear y postear para que no quede en el olvido esa magia.
Esta es la primera parte, 15 tiras de Max Cachimba.















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En el primera desaparición del diario Perfil –nos acercamos a la segunda- publicaba en la contratapa su Humor idiota, tira gráfica que quedó en mi memoria. Después siguió haciendo sus cosas, como la retiración de Inrockuptibles, pero nada se asemejó al desparpajo inocente aquel. Una amiga estuvo en Rosario –Max es rosarino- en el verano e hizo el trabajo que me hubiera gustado haber hecho a mí: consiguió un librito con 30 tiras de ese humor idiota, que me tomé el trabajo de escanear y postear para que no quede en el olvido esa magia.
Esta es la primera parte, 15 tiras de Max Cachimba.















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>> Segunda parte, 15 más.














