Hoy con el diario del holding La Razón viene una nota ocurrente y tirada de los pelos en la que un tal Luis Sartori, a la vez, se pega a Oscar Raúl Cardoso, se dice valiente, habla bien del rol de la prensa en la dictadura, habla de su propio rol en ese mismo período histórico, bien, y mal de Raimundi, porque sí. Todo esto desde el importante rol de columnista del diario gratuito y satelital del grupo, alquilado a Mauricio Macri para que publique a diario sus gacetillas de prensa, pero con más llegada.
Raimundi, el legislador que ajusta la historia a su gustoTe bancamos a muerte Carlos Raimundi; ¡Luis Sartori, quién sos!
La fila frente al edificio vidriado de Avenida de Mayo al 700 no era tupida (?) el primer día. Con el correr de la semana se fue poblando algo más, pero nunca hubo fiesta: allí se iba a denunciar el horror de la dictadura.
EN FOCO
POR LUIS SARTORI
Ahí estaba la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que llegó en pleno gobierno de facto de Videla, entre los vahos triunfalistas del Mundial Juvenil de Tokio.
Los familiares esperaban pacientemente en la vereda ancha, a la vista de todo el mundo, en especial la de los agentes de la Side que sacaban fotos simulando ser reporteros gráficos, un clásico en cada aglomeración en aquel tiempo de sospechas, delaciones, miedos y... valentías.
Los periodistas también éramos sospechosos, por el solo hecho de estar cubriendo lo que el gobierno no quería que se conociera. Este cronista -junto al inolvidable maestro de periodistas Oscar Raúl Cardoso- contó en detalle y en una amplia cobertura de Clarín aquella visita que descorrió para el mundo el drama de los desaparecidos.
Es insultante que, 30 años más tarde, un legislador acomodaticio diga que los medios reflejaron ahora con amplitud la nueva visita de la CIDH, en conmemoración de aquélla, para redimirse del "pecado" de haber ignorado la de 1979.
Señor Carlos Raimundi: si no sabe, no invente. Y si quiere saber, desásnese en los archivos.
