22.9.09

Currículum mortae III. Gabriela Michetti

El hiperpersonalismo es lo menos atractivo de la política actual, porque pone a las personas por encima de las organizaciones, al individuo por encima de las construcciones, a la olla particular por encima de la olla popular. No es que no hayan existido antes los personalismos, son inherentes a la actividad política, pero trasuntaban algo superador, un amor por una causa, ese no sé qué, ¿viste? La figura del líder representaba una idea de país, una pertenencia social, de clase. Eso se irá perdiendo lentamente. En un futuro sólo discutiremos personas y sellos de goma creados por publicitarios. En las ciudades ya se da, y a la larga se irá comiendo al resto del país esta concepción de responder “quién” antes de formular todas las otras preguntas. Los que queramos cambiar las cosas mañana debemos acostumbrarnos a esto o a convertirnos en tempranos viejos malhumorados.


Es allí donde la figura de Gabriela Michetti, de indudable carisma, hace su pata ancha en la política nacional. Un fenómeno mediático, nada más. Tiene más horas de televisión que de trabajo. Pero conoce sus limitaciones, y estudia cómo esconderlas. Michetti gambetea cualquier pregunta medianamente honda desde la honestidad y las convicciones, que son firmes, sabemos. Ha logrado hasta acá desmarcarse de exponer cualquier pensamiento profundo sobre cualquier tema trascendente, conservando casi intacta su imagen positiva: más por los sí que por los no. Su positivismo que deviene en superación constante. Pero pasa que sus adherencias partidarias, su encolada voz, su rígida concepción cristiana, su último compañero de fórmula, sus amistades, sus gustos, su cuna, sus salidas, todo lo objetivo, pone a Michetti en la vereda opuesta de lo que ofrece.


Y un político es un actor público que se expone para que lo juzguen. El voto en épocas de personalismo es una sentencia personal. Si el candidato no se muestra de ninguna manera, hay que prejuzgarlo; no queda otra. Y prejuzgar es usar la carta de la subjetividad. Michetti elige mostrarse como la cara humana del neoliberalismo, oculta para mostrar lo que no es. Prejuzgo: o es una mujer desquiciada o sabe bien lo que hace. Soy desconfiado.

3 comentarios:

Gonzalo Agustin Sueiro dijo...

la conexión de gas de michetti parece que no está muy bien que digamos, cómo va a pasar el caño de gas por arriba de la cocina?? es un peligro!!!!

perejil despenalizado dijo...

te falto decir que ante alguna pregunta que la sobrepasa no duda en patearla para adelante y como se jugo en hacerle la gamba a mauricio cuando este la necesitaba.

Cece dijo...

leyeron el twitter de michetti?
es la otra pata de este post.

saludos!