24.6.11
3.5.11
mejor Libre que Muy
Conseguir Libre y Muy me fue difícil, porque mi diariero kirchnerista ni las había sacado del paquete, y todavía nadie las había pedido, y no estaba en ese momento, mi amigo el kiosquero, entonces costó un poco conseguir un ejemplar de los nuevos diarios nacionales.
En el interín, se acercaron dos vecinas que pidieron una Diario Popular y la otra Crónica. Finalmente, después de 10 minutos, pude hacerme con ambos tabloides “populares” a 5 pesos la parejita. ¡Dos diarios nuevos, qué país raro!
El abordaje trataremos de hacerlo de la manera más desapasionada posible, como si no tuviéramos ideología, y tratando de ponernos en el lugar del posible comprador, pero, ¿hay compradores para estos dos nuevos diarios? ¿Hay mercado?
Esa es la primera pregunta que me surge, pero no seré yo quien la conteste, supongo que tanto el Grupo Clarín (Muy) como el Conglomerado (?) Perfil (Libre) habrán hecho sus focus groups que arrojaron la necesidad de la existencia de 11 diarios de circulación nacional en el territorio argentino, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Ambos diarios saldrán de lunes a viernes.
El de Clarín trae a Beto Casella y a Claudio María Domínguez. El de Perfil a Jorge Lanata (hablando de la pobreza en Nepal, cualquiera) y a Jorge Rial, aunque en este número no salió, quizás ayer, no sé.
Muy. No es original. No sé si la originalidad es un valor o no, pero no es original. Muy supone que a las clases populares le gustan los colores estridentes, y a lo mejor sea cierto. Ya desde la temática no encontramos novedades. Es como si a agarráramos el sumario de Clarín, le sacáramos los temas arduos, le dimensionáramos deporte, espectáculos y policiales, y le pusiéramos una estética más parecida a las revistas del Grupo La Nación (Brando, Oh La Lá, las primeras páginas de la RollingStone). No se puede pretender ser popular y decirle “Principito” a William, junto a la noticia que vendrá a las Malvinas. Una de las enseñanzas de la prensa popular, no me gusta decirle amarilla, es que los argentinos odiamos a los yankees y a los ingleses. Si le huís al chauvinismo, no sos popular. “Piratas” se dice, Clarín, Muy, o un neologismo, pero no Principito. El conflicto aparece ahí: ¿puede un diario eslabón de una corporación ser popular siendo socio de los “enemigos del pueblo”? Además no hay minas en bolas, no hay mala leche. Es menos popular que el Olé. No sé, veremos. Yo no lo compraría más, pero no estamos hablando de mí.
Libre. En un mercado, el de diarios, saturado, con un segmento ya exitoso, el de los populares, y con la salida de Clarín a competir, duro, con el poder del dumping, es difícil establecer el derrotero del diario popular de Fontevecchia. Dirigido por Darío Gallo, alguien que maneja al dedillo el arte de la maldad, es, sí, un diario original, para nuestro país. Más parecido a la prensa “amarilla” inglesa que los tabloides guaraníes, a los que se hacía referencia. Hay una elegancia popular en el tratamiento de, por ejemplo, The Sun. Fondos negros, pocas palabras, fotazas, un estilo que Libre encontró, que copió bien, y que es inédito en la Argentina. Leí por ahí, o me imaginé, que debido a esta saturación del mercado antes dicho, la nueva idea del diario era apuntar a un público nuevo, a inventar su nicho, jóvenes que no compran diarios, clase media que no se encuentra ni en La Nación ni en Clarín ni en Tiempo Argentino. Es agradable y entretenido Libre, tiene algo de las nuevas tecnologías que tanto le gustan a Gallo, un serie de tipografías arbitrarias y de distintas familias que ayudan a romper con la monotonía visual y que es el infierno en la tierra para los puristas del diseño, pero para mí está buenísimo. Títulos subrayados, como en Diario Popular. También está muy bien cómo genera sinergia con los otros productos Perfil (la mina en bolas es ‘La Chica Hombre’; espectáculos es el muy buen blog de perfil.com ‘Exitoína’, -deporte debería haber sido ‘442’ ya que comparte incluso su columnista principal, Martín Souto-, etcétera). El problema sigue siendo, como le suele suceder a Perfil, el sumario. Que Verbitsky esté a dieta (costosa) jamás puede ser la tercera nota más importante del segundo número de un diario ‘popular’. Mucho mejor estuvo Dolber sacándole a Altamira que Feinmann es un pelotudo, o la nota del mismo periodista sobre Torry, el humorista boxeador protokirchnerista. Después de 45 números 0, Verbitsky & Ravenna es una pelotudez. Un consejo que les daría es no dejarse llevar por el odio para inventar una agenda nueva, distinta a la de Perfil.com, más “inclusiva”. Soñar no cuesta nada. Para encontrar incluso un público que no odia al gobierno y que no quiere leer tampoco sólo alabanzas. Ese diario sigue sin existir, no estaría mal que exista de una buena vez.
22.9.10
portal del elegido (epílogo)
Prometo que desde este momento dejo -en este blog- de hablar mal de Perfil. Y cumplo.
Es duro. Porque es un enemigo fácil, identificable, que da con mi peso, pero al que no le entran las balas. Como Lucas, en esa canción de Silvio, que iba matando canallas con su cañón de futuro. La última vez lo vi irse entre humo y metralla, contento (sí) y desnudo (esperemos que no).
Pongamos que hago un cuadro sinóptico de Perfil.
Encuentro dos personas fuertes nomás. Ni firmas hay, todas son prestadas de otros lados. Vieron cuando dicen que el kirchnerismo son pocos. Perfil, son dos. Uno intelectual, Jorge Fontevecchia, y otro que es mano de obra, que es Darío Gallo. Y no hay más. Es decir que Perfil no es nada. O sí.
Voy a hablar bien de Darío Gallo de quien dije tantas cosas malas. Oh, entropía, en el momento que dejo de hablar de Perfil, hablo bien de Darío Gallo.
Yo lo conozco a Darío Gallo desde hace mucho, de una manera silenciosa. Lo leía en su blog cuando esperaba trabajar en los medios dados, y no, pero sí. Hice bien. Porque Darío (lo voy a llamar Darío) es un tipo inteligente. Entiende mucho mejor internet que cualquiera de nosotros, blogueros. El tenía un blog, bloc, le decía. Del periodista. La parte por el todo, sinécdoque.
Bloc del periodista.
No sé si es cierto, porque no es normal eso, pero le fue bien con el bloc.
Darío era el CEO de Noticias, hombre de confianza de Fontececchia, y con los números de venta en lo más alto convenció al otro que el futuro era internet. Y dejó su cargo para ser el editor en jefe de Perfil.com.
Tanto su manera de hacer periodismo en Noticias como en Perfil.com es despreciable, como despreciable es Fontevecchia, pero Darío entiende las nuevas tecnologías. Vieron como son las cosas...
Tiene capital, digo, tiene empleados (algunos, perjuro, porque los conozco, geniales) y otros despreciables (como los medios que mencioné antes), es decir, esos harán carrera.
Pero el mundo es más complejo que las sentencias y no alcanza con ser despreciable. Hay tipos despreciables pero buenos. Esto es un elogio. (Un día estuve a punto de mandarle un mail, menos mal que no lo hice porque el off the record le hubiera quemado en el inbox.)
Darío fue el impulsor de twitter cuando twitter no era nada. Hoy decimos twitter y todos más o menos entendemos pero Darío le daba manija a twitter cuando decir twitter era decir nada. De hecho, no me hice la cuenta en ese momento por tarado: hoy tendría un usuario mucho más amigable.
Entender Perfil es entender la lógica inasible de las balancitas de Noticias. Tanto es así que Darío permitía hacer tus balancitas, por + ó por -, antes. Cuando internet era otra cosa, cuando había portales, páginas de inicio.
Me peleó con Darío Gallo porque es un contrincante digno. Un tipo que entiende de periodismo amarillo de nueva generación, que apuesta a esbirros de amarillismo moderno, probablemente Perfil.com sea el diario online más interesante, para odiarlo, o para amarlo. Por molesto, jodido.
Con estas líneas termino de hablar de Perfil (ya dejé de hacer posts recomendando blogs) por lo que no sé cómo de seguirá el mío.
Me voy con una canción de Alejandro Sanz: Eso.
Primero, que tú has sido para mí
lo más grande de este mundo
yo que fui lo que tú digas
pero que hasta te regalo aquellas risas.Dos, que alguna vez quisimos compartir
el breve instante que es la viday tres, que hoy yo vivo en las ruinas de un silencio
que va dejándome sin vozlo que no entiendo:
Es que ahora vengas otra vez a prometerme
una vida entera, pero a tu manera
¿en qué momento de mi largo caminar
perdimos eso?Verdad que soy difícil, pero he sido para ti
lo único profundo
también verdad que procuraba estar conmigo
cuando estaba más confusoTú tratando de existir
que me perdone el universo
y yo guardándome el secreto
que ya no quiero escuchar otro bolero más
tú empeñada en que querías ser feliz
y yo sentir,
lo que no entiendo:Es que ahora vengas otra vez a prometerme
una vida entera, pero a tu manera
dime amor, ¿en qué momento de mi largo caminar
perdimos eso?Yo te buscaba en los azules
y me enfrentaba a tempestades
y ahora no sé si tú exististe
o eres sólo un sueño que yo tuve
pero es que hay gente
que no consigues olvidar jamás?
no importa el tiempo que eso dureUna frase resumió
lo diferente de los dos:
hoy seguro ya no hay nada
y lo que dure amor duróNo se puede ser verdad si yo
Yo te buscaba entre las nubes
y me enfrentaba a tempestades
y ahora no sé si tú exististe
o eres sólo un sueño que yo tuve
pero es que hay gente
que no consigues olvidar jamás
no importa el tiempo que eso dureNo puede ser verdad si yo
Ya no te busco en los azules
ni me enfrento a tempestades
ya no me importa si me quisiste
porque en mi sueño yo te tuve
además hay gente que no consigues olvidar jamás
no importa el tiempo que eso dure
8.7.10
30.3.10
público y privado
El otro día el compañero Daniel Tognetti a raíz de la polémica sobre CQC (viejo o nuevo, justiciero o antipolítico, una manera de hacer periodismo o de generar entretenimiento; entre otras interesantes discusiones que aún no se dan) se preguntó, Tognetti, al aire, sobre por qué nunca se investiga a los privados (los medios de comunicación son privados, vale aclarar) y sí, siempre, la corrupción resulta ser estatal, aunque sea un funcionario de tercera categoría de una provincia de la que uno nunca pudo informarse demasiado, sólo que un concejal se choreó un aire acondicionado. Cómo se está reconstruyendo Tartagal por ejemplo es una excelente nota que nadie hace. ¿Será porque se está trabajando bien?
Esta captura de imagen es muy interesante porque en un pantallazo tenemos mucho público y mucho privado, y da para el debate.
Tenemos un conteo diario de la plata que "perdemos como país" por sostener una aerolínea de bandera (como hizo Lanata alguna vez con la deuda en Detrás de las Noticias. ¿Se acuerdan? ¡Qué pena que ahora no ponga un reloj para ver cómo nos estamos desendeudando!). Reciben plata por publicidad, inmediatamente debajo, en la web, de la principal competidora del mercado de aeronavegación de Aerolíneas Argentinas. Ojalá tuvieramos empresarios como Piñera que hagan que una aerolínea privada nos dé orgullo, hasta el punto que los chilenos lo llevaron a su presidencia. Su hermano, a su vez, viene al programa de Tinelli a bailar por un sueño.
Bueno. No tenemos empresarios como Piñera; tenemos empresarios que apuestan por la antipolítica como Fontevecchia.
Debajo aparece otra empresa chilena como Falabella que casualmente también ofrece viajes.
Y a su izquierda un polémico secretario de Comercio que pelea para que los precios estén más bajos en las mesas argentinas, con sus formas antidemocráticas, que horrorizan a los tipos que tienen la tarjeta de Perfil, con beneficios exclusivos.
Volvamos sobre Perfil y su política ideológica.
Fortuna: revista de negocios que premió a Monsanto como mejor empresa del 2009.
Noticias: revista que cedió una tapa a De Narváez antes de las elecciones y que como dijo Halperín desde la supuesta crítica al menemismo sustituyó debates de fondo por denuncias de corrupción, como las que se le cuestionan ahora a CQC (es cierto, que el kirchnerismo es menos corrupto que el menemismo, y no tienen nada para poner en la tapa). Si tuvieran un corrupción horizontal como la del menemismo y la de la Alianza, Noticias sería una revista con un norte, hoy ni siquiera es válida de análisis, como expresaron los chicos de Diarios sobre Diarios.
Hombre: pasquín pornosoft que pone a la mujer en lugar de cosa a la vez que le enseña sus lectores a pegarles y a engañarlas.
Caras: ¿algún día van a hacerse cargo y pedir perdón de haber inventado la revista que legitimó al neoliberalismo?
Tengo más sensaciones que certezas pero mientras no discutan realmente modelos de país, la gente de editorial Perfil más allá de sus intenciones siempre serán funcionales a los dueños de las cosas.
Algunos dirán que es por error, para mí es una elección de fondo, escondida detrás de ese supuesto amor por el periodismo.
18.3.10
neoliberalismo cultural
Jorge Halperín dijo hace poco en 678, después de un informe en el que relacionaron una tapa de la revista Noticias con una de Cabildo, sorprendentemente similares, decía, dijo Halperín, más o menos, que era un error recurrente considerar a esa revista del grupo Perfil como antimenemista porque, según las mismas personas que trabajan ahí le habían confesado, fue un revista que durante el menemismo apoyaba el modelo neoliberal, lo legitimaba.
Sí, agregó Halperín, también ponían en tapa de vez en cuando una denuncia de corrupción para dejar tranquilas las conciencias de los lectores.
El titular del Grupo, Jorge Fontevecchia le contestó el domingo pasado sin nombrarlo a Halperín, y echándole la culpa a "ellos":
Hace unos días en el programa de Canal 7 6,7,8, criticaban a la revista Noticias por haber sido –según ellos– menemista. ¿Qué habrán leído? Noticias, que acumuló treinta juicios de Menem, su familia y sus funcionarios cercanos.
Gracias a los genios de Resiste un archivo! Ponemos a consideración de ustedes la publicidad del lanzamiento de la revista Noticias. Las conclusiones se sacan solas.
29.12.09
barone, el mejor y el peor periodista del año
En la revista Noticias, conocida internacionalmente por su afiliación a la verdad, un grupo de notables eligió a Orlando Barone como el peor periodista del año.Curiosamente un día después, la revista salió el sábado, publicamos en el especial de Ni a palos de fin de año los triunfadores del premio Fort/Ster y el mismo Orlando se alzó con el galardón al periodista oficialista del año, que vendría a ser un chiste para premiar al mejor.
Generoso Barone escribió unas líneas de agradecimiento.
Es interesante ver cómo la columna bien puede ser leída como la respuesta a los electores -escogidos no con azar- y a la revista Noticias en sí.
Un estatuilla K no se le niega a nadie
Por Orlando Barone
Gracias por tener la cortesía de no haberme designado el periodista alcahuete del año. Supongo que esa distinción le corresponde a alguno de los tantos periodistas antioficialistas, que son alcahuetes del establishment, del enviado de la inseguridad jurídica, de los auspiciantes de la soja transgénica y de los medios hegemónicos. Pero estos son tantos que habría que otorgar más rubros que en los premios Konex y en los Martín Fierro y no alcanzaría la trasnmisión de toda una semana para la entrega de diplomas. Nunca imaginé que mis sarcasmos antigorílicos, antidinosáuricos y anti rentistas gauchescos me llevaran tan alto como para superar a tan insignes compañeros.
Pero por algo será. Acaso mi oficialismo haya tenido la modestísima virtud de ser menos racional e ideológico que juguetón e impertinente. Ya se sabe que para tanta solemnidad del “Grupo Aurora”, del constitucionalismo de probeta, o para tanta solemnidad rabínica, cardenalicia y educativa fascista, no hay antídoto mejor que la respuesta descamisada y desestructurada para sacudirles el yeso. Ser un periodista oficialista hoy tiene el privilegio de gozar de la única libertad de prensa que permite este gobierno. Porque los antioficialistas de los grandes medios preeminentes viven quejándose de que no tienen esa libertad y me conduelo de ellos. Cuántos tendrían deseos de hablar del ADN de los hijos adoptados de la viuda de Noble; cuántos se atragantan por no poder denunciar a Papel Prensa, a la situación de censura gremial que se vive en sus ámbitos, a poder parar un ratito de manipular la información que alude al gobierno y a poder confesar cómo son instigados a instigar la inseguridad haciendo manar sangre, lágrimas y sed de venganza de las pantallas. Ser oficialista del gobierno votado democráticamente me suena mejor que ser oficialista de aquellos a quienes no votó nadie pero pagan mucho más a sus adictos. Ya que si un gobierno puede pagar es un pago episódico, de coyuntura, porque alguna vez deja su lugar y los pagos cesan. Pero ser oficialista de grupos económicos es poder cobrar eternamente y eso se ve en tantos periodistas que no pierden su lugar porque los patrones siguen pagando no importa cuál sea el gobierno. Mi única duda acerca de si podré continuar siendo oficialista me es ajena: es la de no poder prever si los enemigos actuales del gobierno lo seguirán siendo, porque mientras sean esos los enemigos más me oficializo. Mi caso es el de un perro entrenado por sus dueños para cuidarlo de los enemigos que los dueños le señalan, y que un día se da cuenta que también tiene que desconfiar de aquellos que lo han adiestrado por generaciones. Perros como yo hay muchos en los medios hegemónicos, pero siguen cumpliendo el mandato de sus dueños.
Algunos sufren pero lamen y lamen y para consolarse creen que ladran al enemigo.
Ni a Palos, Miradas al Sur.
Víctor Hugo Morales defendiendo a Barone.
Premios Noticias (que tienen la opción "mejor" y "peor" en todas las categorías... menos en la de empresarios, que son todos buenísimos).
La corporación periodística no es corporativa solamente con aquellos perdiodistas que no practican el corporativismo.


