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5.3.09

partido clarín




Hay que cuidarse de ese diario:
ataca como partido político
y, si uno le contesta, se defiende
con la libertad de prensa.
César Chacho Jaroslavsky


Presidencia de la Nación

Héctor Magnetto

Vicepresidencia de la Nación
Ernestina Herrera de Noble

# Secretaría General de la Presidencia de la Nación
José Aranda

# Secretaría Legal y Técnica
Luis Otero

# Secretaría de Inteligencia
Julio Black

# Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico
Bebe Contepomi

# Secretaría de Cultura
Catalina Dlugi

Jefatura de Gabinete de Ministros
Eduardo Van Der Koy

# Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable
Sergio Elguezabal

# Secretaría de Medios de Comunicación
Lucio Pagliaro

Ministerio del Interior
Gustavo Silvestre

Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto
Santo Biasatti

Ministerio de Economía y Finanzas Públicas
Marcelo Bonelli

Ministerio de la Producción
Marcelo Zlotogwiazda

Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios
Ricardo Kirschbaum

Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos
Ricardo Canaletti

Ministerio de Educación
María Laura Santillán

Ministerio de Salud
Nelson Castro

# Secretaría de Deportes
Horacio Pagani

Ministerio de Defensa
Joaquín Morales Solá

Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva
Guillermo Lobo

Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social
Ricardo Roa

Ministerio de Desarrollo Social
Ernesto Tenembaum

# Vocero Presidencial
Sergio Lapegüe

15.2.08

probabilidad de chapuceros

“Qué calor insoportable”, dirá uno. Horas más tarde se quejará, “cuándo va a parar de llover”. Y al otro día, a lo mejor, aventure un “es una locura: ¡5 grados en verano!”.

Puedo sospechar que haya personas con una vida interior tan árida que necesite traducir su realidad en una impetuosa necesidad de hablar del clima; puedo. Lo que no puedo entender que no le guste nada. Sin siquiera quererlo todos debieran tener una escala de preferencias climáticas: hay quien gustará de los días estivales; quien se alegrará de la posibilidad de una lluvia; quien preferiría vivir en Dinamarca. Pero hay una elección allí. Yo soy partidario del frío y la lluvia. Siempre que empieza a llover me alegro. Cuando las nubes cubren todo de gris me pongo contento. Cuando me levanto y está fresquito me pongo exultante. Cuando me puedo poner un saco, jubiloso, me siento. Pero el calor lo tengo que soportar, vivo en una ciudad que sé que al menos 2 meses por año supera los 30 grados con una humedad del 100 por ciento, hay que aceptarlo o mudarse. Punto.

Supongo que la avanzada de estos humores populares tiene su correlato en los canales de noticias y los noticieros. El 30 por ciento de la información que proporciona TN tiene que ver con el clima. En mi opinión, es exagerado. Pero parece ser que no lo es para la audiencia. Supe estudiar periodismo hace unos años y un profesor que es columnista deportivo de un noticiero muy visto de una canal líder confesó que tres de cada cuatro mails que llegan al programa son para el tipo que habla del tiempo. La gente ama al tipo que da el tiempo. [Una amiga me contó que en Estados Unidos el tipo que se encarga del clima en un canal de noticias tiene mucho poder: es influyente y poderoso.]

La obsesión del ser humano con el pronóstico del tiempo tiene lógica en Estados Unidos o Dinamarca. Pero en la Argentina el Servicio Meteorológico Nacional es la dependencia del Estado que peor funciona. Es menos eficiente que la Bonaerense. El SMN es menos creíble que un pastor brasileño. Apollonia me contó una vez que en su facultad hay un departamento de climatología, o con otro nombre, que posee una tecnología no muy desarrollada, que mide el tiempo con más precisión que el SMN, que aún hoy está en manos de las Fuerzas Armadas, tenía que decirlo.

Ahora bien, conociendo la capacidad infinita de equivocaciones del sistema, cómo es que alguien todavía cree que un lunes puede saber el clima de un viernes en nuestro país. Te avisan un martes que el sábado por la tarde hay posibilidad de precipitaciones, pero ese mismo día a las 19 va granizar, y no lo saben. El día de la nevada mortal no hubo un solo tipo que lo anticipara. Salvo, Juan. Sin ser un hombre experto sobre cuetiones de la naturaleza miro el vitral detrás de Marcelo Bonelli y me doy cuenta que lo que están pronosticando no se dará así. No voy a decir que siempre le pego, pero me va a mejor que a ellos.

Por último voy a hablar de Mauricio Saldívar, de él quería hablar. Sí, de vos, Saldívar. Sí, no te escondas. El tipo que da “la información precisa sobre el prónóstico meteorológico del día”, tal su edulcorado currículum. Ese señor tiene pautadas varias salidas en Arriba Argentinos porque -como dije antes (era él)- es amado por amas de casa y niños de toda índole sin importar las clases sociales. Entonces no se conforma con la sensación térmica y el pronóstico extendido. No. Además tiene que generar nuevas salidas innecesarias. Así termina dando datos inútiles, por ejemplo, se está jugando Wimbledon y el tipo tira los hectopascales del Reino Unido. ¡Saldívar!

Pero lo más increíble es “esa” sección a su cargo, “la recomendación de cómo salir vestido de casa para que el tiempo no lo encuentre desprevenido”. Los primeros días Saldívar proponía camisa y suéter, "porque va a refrescar". Bien. Otro, un saco de lino, porque va a estar fresquito pero no va a hacer calor. Bueno, pasa, puede andar. Pero a medida que iban sucediendo las emisiones el climatólogo fue complejizando los consejos. Por alguna perversión no asumida se impide repetir prenda. Es decir, el tipo no te recomienda una musculosa dos días seguidos, porque tiene miedo de ser poco original, o vaya uno a saber. Entonces pasa lo que pasa, que el tipo aconseja como si: 1) tuviéramos un guardarropa infinito; y, 2) como si no tuviéramos género. Recuerdo al tipo decir que tenemos que salir con un pulóver de hilo y un bolso para guardarlo cuando salga el sol. O que salgamos con un solero. O que nos pongamos un equipo de gimnasia. O que nos pongamos un poncho. O un gamulán. O un ambo pastel. O una pollera de bambula. O una remera con sandalias al tono.

Se lo digo bien, ¡Basta Señor Saldívar!

16.8.07

digo

carrio

-A ver… digo… -mira para afuera, para adentro, Carrió, haciendo sentir a Bonelli y a Silvestre como que no están ahí en su programa, en A dos voces y dice- se están cayendo las máscaras.

Sonríe.

-Digo… lo avise hacer tres años, Uberti, la valija, digo, es la corrupción institucionalizada de este gobierno –vuelve a sonreír, mira afuera del set como buscando un cómplice que sabemos no ve por la luz de los reflectores, vuelve a sonreir. Acepta desde su gestualidad al fin una pregunta.

-¿Cuán corrupto es este gobierno? –pregunta Silvestre.

-Todo –se enajena en placer Carrió por la palabra que dijo.

- ¿Este gobierno es corrupto? -pregunta Bonelli.

Sonríe.

–A ver… digo… lo venimos diciendo desde hace más de tres años. ¿Es casualidad? Ahora saltan todos los hechos de corrupción del régimen. Lo avisamos. La bolsa de Miceli; la valija con los 800.000 dólares; los sobreprecios en la construcción de los gasoductos; el caso Skanska… a ver… digo. Todo es una serie de eventos de corrupción que desemboca en el Ministerio de Planificación. Es Julio De vido –sonríe desencajada Carrió y pasea sus pupilas de izquierda a derecha una y otra vez como una máquina de escribir.

-¿Está diciendo que Julio De Vido es corrupto? –espeta un filoso Bonelli.

-Digo… creo que está claro. A ver… no me importa la carcel, el deshonor, la justicia controlada por el régimen –se acomoda un mechón y sonríe cáusticamente-. Digo… -dice- si tengo que pagar con la carcel por decir la verdad, estaré feliz, porque voy a tener mis libros, mi eucaristía diaria, digo. A ver…

- Esto que dice está relacionado con el juicio que tendrá que enfrentar este viernes…-se autointerrumpe Silvestre.

-Digo… -sonríe a la nada Carrió y disfruta del silencio que crea como buscando las palabras-. A ver… no sabíamos quién era Uberti cuando apareció su nombre hace tres años, investigamos con el ARI a Conapresa, y ahí saltó Uberti, que, digo, es Kirchner. A ver… es Julio de Vido… la valija con 800.000 pesos… Todo termina en la oficina de De Vido –se acomoda la chalina Carrió.

¿Este lugar testimonial que Usted se…? –se autointerrumpe Bonelli.

-A ver… -dice Carrió-. Quiero pedirle perdón a la ciudadanía argentina por haber denunciado hace tres años estos manejos cuando nadie nos quería escuchar. Digo –sus pupilas se mueven como un flipper sobre lo blanco de sus ojos trescientas veces por segundo, se acomoda un mechón y busca un cómplice afuera- Si la gente no quería escuchar, nosostros teníamos el deber de denunciar.

Hace un silencio.

-Por más que no querían escucharnos debíamos decir qué era lo que estaba pasando. Y hoy el tiempo nos da la razón. Digo –se lleva la mano derecha al rosto y hace un gesto de reverencia Carrió, lo repite tres veces y agrega-. Se empiezan a caer las caretas del poder –se siente a gusto con lo que dijo, se sonríe a si misma Carrió y vuelve a pasearse sus ojos como el movimiento de un delineador y sonrié. Y mira la nada. No mira, en realidad.

-Gracias Carrió.

Asiente Carrió y sonríe y se acomoda un mechón y mira hacia afuera y dice: -No gracias a Ustedes.

Link: vienen por el agua

3.7.07

post tergados

Estos son un montón de posts que nunca publiqué por diferentes razones: dicen que posteo demasiado seguido y que nadie llega a leer todo lo que publico, como principal razón. Por ende, voy a hacer la gran Corvino: un post larguísimo con temas postergados. Espero que alguno merezca ser leído.

Al mejor estilo Edición Chiche la gente de A dos voces hizo una tristísima recreación de cuando le robaron las manos a Perón. Digo triste porque la hicieron ellos, si la hubiera hecho Chiche hubiera procurado que sea entretenida. Fue muy mal hecha la puesta, muy aburrida. En el medio mecharon una imagen de archivo en la que el Comisario encargado del operativo era consultado por una notera. Los noteros siempre fueron igual de pelotudos; no son pelotudos de ahora, son pelotudos históricos.

Comisario: Las manos del General Perón fueron sustraídas.
Notera: ¿Robaron algo más?
Comisario: Sí, su sable.
Notera: ¿Anillos?
Comisario: No sé, se robaron las manos.

perón

La Tía Mabel le regaló un portarretrato a Madre porque venía con una foto ilustrativa de fábrica cuya protagonista femenina, según dice Tía, se parece mucho a Madre.
Es esta:

madre y tía y ¿padre?

Quizás esté equivocado pero me parece que hay muchos menos camiones de caudales que antes. La última vez que recuerdo haber visto uno fue en la city porteña hará dos meses. Pero por la calle, como antes, un Juncadella en tiempo y forma, hace mucho que no veo. Desde esta observación se me ocurre que debe suceder esto porque cada vez menos se realizan operaciones comerciales con dinero físico, quiero decir, las transacciones financieras hacen que todo pase por la virtualidad monetaria. Hace un tiempo hice este mismo paralelismo con las reservas, ahora me doy cuenta. Estoy algo preocupado por la innecesidad de que las operaciones se hagan con plata contante y sonante, a mi me gusta pagar todo en efectivo. Lo que venía a decir es que si la economía se vuelve cada vez más electrónica, se hace más virtual, y cuanto más virtual se haga peor es para el país, porque no se puede comprobar lo que no es. Seguramente estoy diciendo boludeces porque no sé nada de economía como ciencia. Baso todo mi razonamiento en una corazonada, en la intuición neno.

blindado

Siempre odié a Cerati y a Sting, pero ahora me caen bien, porque me traen a la Momia a Buenos Aires.

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El dibujo genial es de Félix Díaz, un valenciano que se dibuja todo.

Siempre me gustó Stephen King, sólo leí de él Mientras escribo, que es un libro sobre el oficio del escritor mechado con alguna que otra anécdota de su famoso accidente que casi lo privó de seguir tecleando una Olivetti. Pero como personaje me parece un referente necesario y popular sobre algo demasiado soporífero y engominado como las capillas literarias. La solemnidad al palo. Por eso, cuando tengo entre manos una entrevista de él, soy de comérmela entera en segundos, la entrevista, claro. Habla tan bien como debe escribir, es de esa gente que enuncia con gancho, que habla literariamente. Reproduzco algunas de las frases que más me gustaron de una nota que Radar de Página/12 reproduce sobre una entrevista que le hicieran del París Review.

El miedo
Una vez escribí una novela corta llamada La niebla. Una mujer en la cola [del supermercado] tiene una caja de champiñones. Cuando se acerca a la ventana a ver la niebla, el encargado del local le quita la caja. Y ella le dice: “Devuélvame mis honguitos”. Tenemos miedo de que alguien venga y nos saque los champiñones en la cola del cajero.

Los Fans
Hay muchos lectores que estarían felices si yo hubiera muerto en 1978. Puedo perder la mitad de mis fans y seguir viviendo de una manera muy confortable.

El cultura pop
Criar a los chicos me dio muchas más satisfacciones que la cultura popular de los años ’70.

La versión de Kubrick de su libro El Resplandor
Solía llamarla un Cadillac sin motor. No se puede hacer nada con ella salvo admirarla como una escultura.

Sobre la oligarquía literaria
Lo otro que [la escritora] Shirley Hazzard necesita es que alguien le diga: “Póngase a trabajar”. La vida es corta. Tiene que parar esta pavada de sentarse ahí a hablar de lo que hacemos y hacerlo de una vez. Porque Dios le dio algo de talento, pero también le dio cierto número de años.

Los más vendidos
A veces uno mira la lista de best-sellers del New York Times y se pregunta: “¿Quiero romperme el culo para estar en la lista junto a Danielle Steel, David Baldacci y los libros cristianos?”.

Una historia que encontró en el Google
Un tipo perdió la mano trabajando con una embaladora. El tipo agarró la mano, la envolvió en un pañuelo, se la llevó a su casa y la metió dentro de un frasco de alcohol. Guardó el frasco en el sótano. Pasan dos años. El tipo está bien. Y un día en invierno hace un frío terrible y lo siente al final del brazo, donde solía estar su mano. Llama al médico. Le dice que su mano ya no está ahí, pero tiene un frío de mil demonios en el muñón. El doctor dice: “¿Qué hizo con la mano?”. Y él le cuenta. El médico le dice que vaya a chequearla. El tipo baja. El frasco estaba en un estante y la ventana se había roto y el viento frío soplaba sobre él. Así que acercó el frasco a la estufa y se sintió mejor. Aparentemente es una historia real.

stephen

Es muy malo que la mayoría de los argentinos elija ver cada noche un programa con las siguientes referencias institucionales: un Poder Ejecutivo fuerte –hegemónico se dice ahora- que ha sabido construir poder y que gobierna sin oposición (Tinelli); un Legislativo casi de adorno en el que los funcionarios no hacen más que morisquetas y se llevan un buen sueldo (Feudale, De Clay); y un Judicial poco capacitado y a todas luces corrupto (Lafuaci, Alfano, Casán, Sofovich). Pero lo más grotesco del asunto de esta sección, que es programa, es que sancionando una pareja que está siendo juzgada, el Poder Judicial en cuestión acepta regalos de parte de los que van a ser juzgados, acepta la existencia de nepotismo (Alé, Robles) y en la parodia trastocan la institucionalidad en banalidad y la justicia en un entretenimiento de dudosa calidad y peor gusto. Sí, ya sé, cualquiera tiré.

juicio

En noviembre del año pasado tuve que estar en un acto en la Casa Rosada. Sin querer, porque no sabía qué era eso, me quedé viendo impresionado la sala de fotografía de presidencia. Ese lugar es y debe seguir siendo muy raro. Muy agreste, con pájaros y jaulas y animales y mucha madera. Es como una mini selva. Y había un loro, una cotorra, no sé bien. En eso apareció Víctor Bugge, el fotógrafo oficial, el que retrató todos los presidentes y comandantes en jefe desde hace tres décadas a esta parte. El tipo me dijo que estaba haciendo un almanaque con fotos de personas que pasaban por su sala con la cotorra en la cabeza, que ya habían pasado como 200, y que iba a seleccionar las mejores para este calendario que me contó. Le pedí que me mande la foto pero me dijo que no se la mandaba a nadie, que era algo que se guardaba para él. Vi la foto y me gustó, quién dice que fui elegido y soy el chico agosto del almanaque tropical del fotógrafo de la presidencia en este 2007.

bugge

31.5.07

denme un crédito

Joseph Stiglitz -premio Nóbel de Economía del 2001- fue entrevistado por Marcelo “pero la gente dice otra cosa” Bonelli y fue tan hermoso lo que dijo que cuando terminó de hablar me paré y le di un beso al televisor.

Lo hago seguido, soy de darle besos a la caja boba, no es anormal en mí, aunque si debe ser anormal darle besos a la tele. Pero a lo que iba, había leído que era un tipo raro dentro de su especialidad Stiglitz, que era considerado un progresista, que era un crítico de los organismos multilaterales de crédito, que había seguido con atención la recuperación impresionante que la Argentina experimentó tras tocar fondo allá por 2001.

Recordemos algunas postales: cuasi monedas, asambleas barriales, clubes de trueque, 5 presidentes en una semana, programas periodísticos en el prime time de la televisión abierta, riesgo país, 250 pesos por cajero automático por semana, boom de exilios, fuga de capitales y siguen las anomalías.

Sigo, Stiglitz hizo un análisis de lo que es la economía argentina al día de hoy e hizo hincapié en un factor que considera clave –y que en boca de un economista es cuanto menos extraño-: combatir la exclusión y la pobreza, saldar la deuda social en el corto plazo. Además expresó que lo que se hizo hasta ahora guarda coherencia con la política macroeconómica de China, y de ahí que hayan sido los dos países que más crecieron en los últimos 5 años a ritmo sostenido –no habló de la India, ese otro gran ejemplo de economía que se superavita año a año-. Pero alertó sobre que estamos al borde de una meseta. Que ya salimos de la crisis. Que las medidas que se tomaron fueron óptimas para salirse. Pero ahora hay que tener una política económica a largo plazo para sostener en el tiempo el crecimiento y no dejar que factores internos y externos hagan que el crecimiento se detenga.

Lo primero que estableció en ese sentido es ampliar el crédito: aprovechando las reservas, la Argentina debería sacar una línea de créditos masivos. Pero también se detuvo en ese porcentaje de desocupados, dijo que es una masa de mano de obra que no se está ocupando y que necesitamos tener pleno empleo y una política de asistencia para los que sufren las necesidades más básicas. Y que esto es urgente. Y que es el gran desafío que la Argentina se debe. Y es raro escuchar estas palabras en boca de un premio Nóbel de Economía, ¿no?

Yo soy peronista y optimista y creo que Cristina puede encarar en este mandato que se le avecina ese cambio de paradigma: pasar de ser un país en crisis a ser un país con crecimiento sostenido. Y más sabiendo que Cristina y Stiglitz se llevan a las mil maravillas (y quien dice que no terminará siendo un asesor del Ministerio de Economía).

Artemio López, en un post necesario, resalta que en la lotería de las desigualdades estructurales los chicos son los que se llevan el pozo acumulado, y recordemos que los únicos privilegiados deberían ser ellos, los niños.

Teniendo en cuenta que las reservas en dólares del Banco Central son (al 28 de marzo) de 40.279.000.000 de dólares, vamos a hacer un facilismo –porque las reservas se acumulan en oro-.Vamos a considerar que el volumen de un billete de 100 dólares (el de más alto valor) es de 1,0075 cm cúbicos (=0,01 x 15,5 x 6,5 cm). El volumen de las reservas es equivalente a 4.058,10925 kilómetros cúbicos (y recordemos que de Ushuaia a La Quiaca hay alrededor de 5.100 km lineales). Pero vamos a intentar ubicar esos billetes en un espacio físico. Calculemos un manzana con una sola habitación grande de 6 metros de alto: un volumen de 60.000 metros cúbicos (=6*100*100). Para ubicar 40.279 millones de dólares en un lugar físico hacen falta entre 67 y 68 pisos de seis metros de alto que ocupen una manzana normal de la Ciudad. El edifico más alto de la Argentina está planificado en Rosario y tendrá 50 pisos (170 metros de alto). 67 pisos de 6 metros son 402 metros.

Si gastamos pisos de reservas en desarrollo social estaremos construyendo una base social más sólida e igualitaria.

Nota: tanto las cuentas como los comentarios sobre Economía son más ilustrativos que ciertos, por lo que me puedo haber equivocado en algunas cosas, pero lo importante es la intencionalidad, creo.