Recalé en una nota imperdible del periodista Armando Vidal, quien trabajó en Clarín muchos años y vivió desde adentro los cambios ideológicos del medio otrora desarrollista.
Dice Armando: Magnetto es a Noble lo que Menem a Perón.
Siguiendo esta lógica demoledora de pensamiento, esbozo 5 nuevas comparaciones.
Magnetto es a Noble lo que Leo Rodríguez a Maradona.
Magnetto es a Noble lo que Fernando Iglesias a Beatriz Sarlo.
Magnetto es a Noble lo que Gerardo Morales a Raúl Alfonsín.
Magnetto es a Noble lo que Julio Nazareno a Eugenio Zaffaroni.
El 2 de mayo de 1991 se realizó un almuerzo entre el ex presidente Carlos Menem, la dueña de Clarín Ernestina Herrera de Noble, Eduardo Bauzá y el empleado de Clarín (hoy llamado CEO) Héctor Magnetto. Fue precisamente la señora Ernestina quien le pidió a Menem "que se calle Kelly”. Menem respondió: "Que se calle Liliana". Ambos sonrieron y luego de los postres, Magnetto y Bauzá arreglaron la "letra chica" y el mecanismo de la censura.
Guillermo Patricio Kelly había anunciado esa misma mañana en su programa radial que “esta noche contaré en mi programa de Canal 7 de dónde provienen los hijos de las ‘señoras nobles’”. Se refería a los hijos de Ernestina, de quienes aún se sospecha que son hijos de desaparecidos, causa por la cual la señora ya estuvo presa.
(…)
Ahora mismo se me ocurre preguntarle a los "colegas" y compañeros: ¿No sienten algo de vergüenza en que tenga que ser el hermano de Liliana quien cuente y recuerde este episodio siniestro para la historia de todo el periodismo argentino?
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Actualmente Liliana conduce su programa "Cuidando el aire", de lunes a viernes de 16 a 18 horas por AM 740 Radio Cooperativa.
(…) las tribulaciones sufridas por Clarín bajo la dictadura [de Perón] (…), la turpitud con que el dictador se fue apoderando, a veces insensiblemente, de los resortes vitales de la vida nacional (…) en grado sin precedentes en los anales de la historia patria (…), los procedimientos que la tiranía puso en práctica para entorpecer (…) los diarios que, como Clarín, no se dejaban absorber por su insaciable monopolio periodístico.
(…) Desde aquel momento y hasta la hora de la victoria (…) permitió a los grupos revolucionarios [la Revolución Liberadora] hallar en Clarín el enlace y el aliento que necesitaban para lanzarse renovadamente a su temeraria y riesgosa acción.
[eso explica que] Clarín haya sido (…) objeto de la incomprensión de no pocos y de la maldad de algunos. Es el destino de los triunfadores.
(…) Para nosotros el periodismo es una milicia y jamás nos apartaremos de la senda que nos trazamos al fundar un diario cuya causa no podría ser otra que la del país, a cuyo servicio estamos con invariable devoción patriótica.
Fuente: “Los cerrojos a la prensa”, Julio Ramos. Agosto 1993.