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29.10.08

Capusotto, rock & perón

Sumándome a la andanada de análisis sobre Bombita Rodríguez, extraigo una idea fuerza y amplio. Me paro en Bombita Rodríguez, el Palito Ortega montonero, que causa gracia, y mucha. ¿Capusotto se ríe de los peronistas o hace un tributo a sus días de orga loca? Esa es la cuestión. ‘¿Qué opinás de los floguers?’, le preguntó hace poco Ernestina Pais en Mañanas Informales; él respondió: ‘No sé, nosotros a esa edad estábamos tomando cuarteles’. Con eso cierro esa discusión pueril, no se ríe peyorativamente, porque nadie que tenga un mínimo de autoestima se reí socarronamente de sí mismo. Se ríe como alguien que se ve grande y se compara con el adolescente, y no tanto, que fue. La misma idea de Santoro y lo kitsch que ya conté. No, mi obra no es kitsch, en todo caso decime en la cara, si tenés huevos, que yo soy kitsch. Cosa que nadie se animará a decir porque nadie se atreve a hablar mal de Capusotto. Menos mal.

Pero quería, ya dije, ampliar. ¿Por qué toda esta discusión se edifica sobre el peronismo, sobre los montoneros, y no sobre el rock? De 25 sketches, redondeando, 24 retoman el rock y sus estereotipos, pero nadie se pone a analizar esa crítica feroz al rock. De eso quería hablar ya que de eso no se habla.

El rock no me importa un pito. Durante un tiempo quise encontrarle esa mística, ese no sé qué, ¿viste?, y como no la encontré, salvo en Ricky Espinosa o en Ricardo Iorio, adherí a esa metonimia simbólica que es la ‘actitud rock’, entonces decía, como para convencerme de la mentira del rock, que lo importante era la actitud, tanto como en la vida, y encontraba, claro, más rock en Goyeneche o en Ayrton Senna que en el Indio Solari, por poner un caso actual de rock vaciado de contenido pero con altos estándares de parafernalia rockera. Capusotto se ríe de los cantantes de protesta, de los poetas del rock, de las estrellas periféricas que se creen de Brighton, del rock uruguayo de los setenta, de los cantantes satánicos, del pop desideologizado pero con contenidos de dudosa moral, de cualquier cosa se ríe, de todo el rock, y pasa videos re zarpados de rock de los setenta, cuando el rock era rock, más algún que otro loquito moderno por fuera de toda la massmedia rockera. Si le preguntás ‘¿Qué opinás de las bandas actuales?, Capusotto contestará ‘Nosotros a esa edad le metíamos a Badía una sandía en el orto’. Muy Flema, muy rock. Es un pelotudo, pero es rock. Obvio que le gusta el rock, como le gusta el peronismo mítico, el rock, una villa miseria lindando con el country de tu adolescencia. Se da cuenta de la mentira del rock. Pero no es leído así, en general, por la audiencia. Lo raro es que de alguna manera el rock preserve cierto halo de respeto, cuando después del libremercado y el comunismo, el rock es el tercer fracaso más estrepitoso del siglo XX.

El rock funciona bien cuando sos pibe. Cuando solo querés bronca sin sentido. Cuando querés cantar ‘hijos de puta en el gobierno hijos de puta en la rosada y en todos los ministerios’, pero cuando crecés, podés decidirte a cambiar las cosas, o a quedarte criticando, y te das cuenta que el rock tiene menos sustancia que un postrecito Ser. El noventa por ciento de los rockeros son de derecha y tienen un discurso de izquierda; no sólo no tienen ideología, te la venden cambiada. Sino veamos a Andrés Ciro Martínez, quien un día escribió esto: ‘Pero faltó la grandeza de tener buena visión, por tapados de visón, y perfumes de París. Quisieron de este país hacer la pequeña Europa. Gaucho, indio y negro a quemarropa fueron borrados de aquí. Yo le pido a San Jauretche, que venga la buena leche’ (San Jauretche), y al otro día le contestó a la revista Soy Rock (leerlo con la voz de Micky Vainilla y el periodista en off): ‘Hoy en día la gente quiere realidades, hechos, gestión concreta. Por eso gano Macri en Capital, no por una cuestión de derechización de la sociedad. ¿Votaste a Macri? No voto en Capital. ¿Lo habrías votado? Posiblemente, posiblemente, no sé. A mi me parece que él esta muy bien en un montón de cosas’. Le faltó decir que él solo hace rock para despertar a las masas.

Mientras genero “caja” soy de izquierda, cuando construyo ciudadanía soy de derecha. Soy de izquierda de palabra, soy de derecha por acción directa. El soporte es una revista llamada Soy Rock, que sino me equivoco es de Pop Art, la empresa musical que cooptó el mercado de la música rebelde y la convirtió en otro brazo del pulpo de la empresa musical.

Al Corvino le gusta mucho una frase de Pete Townshend ‘si grita pidiendo verdad en lugar de auxilio, si se compromete con un coraje que no está seguro de poseer, si se pone de pie para señalar algo que está mal pero no pide sangre para redimirlo, entonces es rock and roll’. Bueno, eso.

Quizás la siga, tengo mucho para agregar, pero me aburrí.

5.10.07

Analizando letras punk con contenido

Hoy: Me echaron de casa (soy un mal polvo), de Flema.

Si Ricky Espinosa hubiese sido rolinga sería Pity Álvarez y se habría salvado del suicidio al menos cuatros veces más y quizás hoy estuviese vivo y consagrado y Tognetti le haría notas en Promusica y Ricky cantaría odas a Leo Dan y sería un tipo al que las madres y las abuelas querrían de esa manera en que las abuelas y las madres gustan de querer de los chicos buenos y drogones.

Pero eso sería ciencia ficción, y no sería serio, como serio intenta ser este análisis lúcido acerca de quizás la canción más emblemática de Flema: Me echaron de casa (soy un mal polvo), una de esas canciones mantra que el punkismo internacional impuso. Su construcción necesita: una frase dicha con bravuconería y una respuesta-coro del resto de la banda, con una sola frase, que en este caso, se imaginarán, es me echaron de casa. Que se convierte en estribillo.

Primero contextualicemos el momento del rocker enamorado: tenemos un Ricky que nacía y moría cada día durante todo 1997, y editaba Si el placer es un pecado, bienvenidos al infierno, un disco oscuro, como todos los de Flema.

Otras letras de ese disco se destacan por sobre la movida punk de entonces por su inusitada destreza para retratar el sentir de los jóvenes. Algunos ejemplos: Adán se cogió a Eva y nadie le dijo nada; yo conocí a tu hermana y me la curtí; No me digas nada, yo no fui el primero. No me digas nada, yo no fui el primero (La canción de Adán y Eva). O, sólo por nombrar otra, Lo único que rescato después de tanto sufrir / Que sólo una cosa no voy a elegir. Nunca seré policía, de provincia ni de capital (Nunca seré policía). De cualquier manera la canción que prefigura lo que Me echaron de casa termina por cerrar dramáticamente son esas líneas de Anarquía en la escuela, ya míticas Agarraremos a los profesores. Los colgaremos de sus corbatas Y en sus cabezas haremos caca.

Pero vayamos directamente a lo que nos ocupa, analizar la letra más trascendente de la escena punk de aquellos convulsionados noventas. Ya de entrada Ricky se descubre rebelde e insumiso: Porque no trabajo, me echaron de casa. Y sigue, inflexible, Porque no estudio, me echaron de casa. Quizás veamos en Ricky el retrato de miles de jóvenes sin futuro durante el comienzo de la segunda presidencia de Menem. Continúa: Porque duermo mucho, me echaron de casa. Y nunca hago nada, me echaron de casa. El autor presenta a sus padres como seres despreciables que no consideran que un adolescente atribulado pueda tener algún bajón depresivo, y, en vez de ayudarlo, lo echan de su casa, sin más, cuatro veces en una estrofa.

Ricky comprende su microcosmos interno y laberintico y espeta: Yo no pedí nacer / Yo no pedí nacer. Súperfuerte.

La segunda estrofa complejiza aún más el estado de exilio del hogar. Porque tomo mucho, me echaron de casa. Claro, es más fácil echarlo que conseguirle ayuda psicológica al pobre Ricardo; él se consuela, sabiamente: Me gusta la calle/ Me echaron de casa. “Vos échame, no es un castigo, amo la calle”, parece decirles Ricky, para finalizar con dos máximas de un nihilismo inédito en nuestro país. Ricky se revela como el poeta neo-discepoliano: Dicen que soy vago/ Me echaron de casa / Me importa un carajo/ Me echaron de casa / Yo no pedí nacer.

Sin haber pedido venir al mundo, finalmente, Espinosa, nos deja en la tercera estrofa, las mejores razones para contentarse en su echada: Porque no me callo/ Me echaron de casa / Y digo lo que siento / Me echaron de casa / Odio la iglesia/ Me echaron de casa / Vivo en anarquía/ Me echaron de casa.

31.5.07

y hoy yo te recuerdo

ricky
"Si no tenés metas, no podés fracasar"
Ricky Espinosa
31 de diciembre de 1966 - 30 de mayo de 2002
Cantante y guitarrista de Flema.

Metamorfosis Adolescente
Ya no hay nada en mi, me obligaron a crecer
Mi imaginacion, me obligaron a matar
ya no puedo ser, me obligaron a soñar
mi infancia termino, me obligaron a mentir
Te quiero, te odio, necesito tu calor
te quiero, te odio
No me mires asi, no voy a confiar en vos
yo no tengo futuro, yo no quiero envejecer
Revolver, suicidio, la sangre comienza a correr
Revolver, suicidio, la sangre comienza a correr

Tiempo de Morir
Ya no queda mas nada para mi
ya no tengo nada que hacer aqui
y no me cabe intentar seguir
porque es muy tarde, es tiempo de morir
Mundo yo nunca te quise a ti
porque vos no me entendiste a mi
y ahora que veo la razon de ser feliz
ya es my tarde es tiempo de morir

Entrevista de Marcelo Pisarro de Madhouse.

Update:
estuve con problemas de internet el último viernes pero quería agregar este stencil de Ricky y compartir la opinión de Cristian Aldana, de El Otro Yo, amigo de Ricky. La declaración fue parte de una nota que le hice en la desaparecida revista Bipolar.
La biografía de Ricardo Espinosa, Él último punk, ayudó a que se revitalice la trascendental figura del líder de Flema para el rock de los noventas. Su amigo Aldana lo recuerda así: “Ricky era excepcional, diferente. ¡El amor que se vivía cuando tocaban! Además de las escupidas y todo eso había una cosa de subirse y abrazarlo. Y se abrazaban. Y lo abrazaban. Era como que le abrazaban el alma al chabón. Porque se identificaban con todo ese reviente que vivía. Era un alma en pena, sufría todo el tiempo y no podía encontrar ese consuelo que cuenta la canción Alegría.
Alegría
era uno de los temas que más le gustaban a Ricky de El Otro Yo. Tenía una filosofía de vida punk, el extremo era su lugar de vida: ¡O todo mal! ¡O todo bien! Tenía un concepto, su vida era arte. Cuando lo conocí sabía que se iba a matar y era difícil hacer algo contra eso. Siempre decíamos: ‘Tenemos que hacer algo juntos’. Cuando estaba grabando su último disco lo invitamos a grabar Punk (Colmena, 2002). La compuse especialmente para que Ricky la cante conmigo”.

10.5.07

manoladas

¿Cuándo será el día que los músicos argentinos escriban así?

Desde Homero Expósito que no veo tanta genialidad. Y, claro, cositas de Spinetta y cositas de Flema.

Todo esto que trascribo es de un sólo disco de Manolo García, que se llama
Arena en los bolsillos y es de 1998.

Y si la vida es un sueño, como dijo algún navegante atribulado, prefiero el trapecio para verlas venir en movimiento.

Mi triste sonrisa alzada en las ramas, en los gallardetes, en las banderolas.

Quedaba mucho por hacer: arreglar la huerta, hablar con los perros, pasear por las orillas del otoño. Quedaba mucho por hacer. Quedaba mucho.

Porque de ti volví a aprender lo necesario: aprendí a sumar lo lógico y lo incierto. A poner la mesa. Aprendí a soportar sólo lo soportable.

En los vértices del tiempo anidan los sentimientos. Hoy son pájaros de barro que quieren volar.

En los talles de las mujeres te complaces. En cuadros antiguos y en herrumbrosas llaves. En el pasar sereno del cometa. En el cajón secreto de tu armario. En la luz brillante de las olas. En el oscuro abismo en que te meces.

Mándame en un sobre tu sonrisa rota. Rápido García. Yo te la compongo. Se reparan botas, bolsos de cuero y alpargatas, canastos de mimbre, diademas de borlas. Que soy zapatero, que soy zapatero remendón.

Con nieve de nardo yo te la remiendo. Con tela del aspa de un molino viejo. Con polvo del brillo de un trozo de espejo. Con el rabo blanco de un gato perplejo.

Súbeme al monte de las siete verdades o enséñame a besar como tú sólo sabes. Llévame esta noche a San Fernando, iremos un ratito a pie y otro caminando.

Llévame a ese cine, al de las sábanas blancas. O córtame el pelo. O vamos a robar naranjas.

Te espero junto a la farola. Palmeo por rumbas a James Brown. Si puedes mejor ven sola. Si me quieres pérfido soy santo. Si angelical me quieres, la rama podrida del árbol. Volveré. Volveré cuando el gallo no quiera comer.

Léeme a Polibio en el andén y así esperamos que llegue tu tren que tanto tarda. Mejor leemos a Platón. No calla. Léeme el Lecturas que tanto nos gusta. Un paralítico tren va silbando sobre la vía trazada con tiralíneas. Al Basiti, la llanura. Un mundo plano como punta del alfiler. El viento vuela tu falda. Nos salva el altavoz del andén. Y ahora gírate y anda hacia el tren que nos separará.

Llegaré con un saco cargado de agujas. Llegaré caminando sobre un alfiler.

Mi corazón es un tam-tam. Una postal desde Idaho. Un disco viejo. Una moto disparada. Un final de mes. Un túnel sin tren. Una granada. Un corazón que se desgrana. Es un avión sobre la Pampa. Hola y adiós, hasta mañana.