Cuántas veces vimos anuncios de loterías, quinielas, casinos o raspaditas que nos avisan que además de estar jugando, podemos ayudar a quienes más lo necesitan. Loterías provinciales o
Es seguro que la mayoría de los que apuestan no son potentados sino más bien gente de a pie que buscan salvarse, o ganarse unos mangos para el fin de semana. Las estadísticas dicen que pierden más que lo que ganan, además. Habría que destinar parte de los fondos recaudados a publicidad, alertando sobre los riesgos del juego, y otra parte a crear centros para el tratamiento de ludópatas graves que llegan a hipotecar su casa, sus autos, y, por qué no, el futuro y la salud de sus hijos (narananá).
Este ingreso en provincias verdaderamente pobres como Misiones o Formosa debe representar bastante en su capacidad recaudatoria ya que pueden usufructuar sus divertidos juegos en todo el país. Por ejemplo el tristemente célebre Mono Bingo disimula los intereses santiagueños.
La más emblemática sociedad del estado en estas cuestiones es
Quizás instados por alguna resolución judicial aparece un banner escondido que nos da cosmopolitianos consejos para que veamos si somos ludópatas, bajo el eufemismo de “tips de juego responsable”
Ahí ya empezamos mal: “jugar solo para entretenerse, no por las posibles ganancias”. Nadie juega por diversión, todos somos ludópatas en potencia. Salto algunos tips, sino es muy tedioso: “Jugar en grupo, no jugar solo”. Nadie juega a la quiniela en grupo porque es un juego solitario, muchachos. O “Ponerse un tiempo”, para terminar, que es algo así como que te deje alguien que no tiene el coraje de decírtelo en la cara.
No sé cómo será en otras partes del mundo la relación entre gobierno y juego y puesto a elegir prefiero que esté a cargo de un Estado y no de una empresa privada que no devuelva sus ganancias.
Pero igual no deja de hacerme ruido.
