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16.5.11

teklado ®



Oportunidad.

Ideal para comentaristas de La Nación, Perfil y los distintos portales de internet.

No pierdas tiempo intentando ser original y creativo.

A partir de ahora podrás ser irónico y mordaz sin siquiera proponértelo.

Teklado, único en su tipo, reemplaza la letra C por la K, y listo el pollo.

Ahora podrás cargar a tus amigos kirchneristas en Facebook sin usar tu cabeza, podrás comentar en tus portales favoritos y en los de la contra sin esforzarte por demás, podrás inventar cadenas de mails sin que lo aprendido en la escuela te juegue una mala pasada.

Una pequeña demostración:

Teclado normal: Y esta Cristina cree ser la Reina. Habla de democracia pero solo le gusta comprar carteras, casarse con Chávez y con Cristóbal López.

En cambio con Teklado
®: Y esta Kristina kree ser la Reina. Habla de demokrakia pero solo le gusta komprar karteras, kasarse kon Khávez y kon Kristóbal López.

Tener kuidado, que a vekes sale mal.


Inspirado en un post de Mendieta.

22.12.09

kit fernetero



Siguiendo con la marca del año, 1882, un fernet de atractivos varios, como por ejemplo la publicidad no tradicional. (Quien sabe si este post no es otra forma encubierta de algún ideólogo cordobés, como el recaudador Montoya.)

En esta oportunidad tenemos el kit fernetero, ideal para la previa de la cancha, el boliche o el recital de moda, con botella de casi 1000 cm3, dedo (?) y simil botella pet recortada (?).

El arte imita la publicidad, que imita a la realidad, que no es para nada arte.

1882 está penetrando en el público fiel, como pocos: el público de Branca.

Muchos son los que lo probaron y lo aprobaron. Y además está barato.

23.1.06

adolesdulto

Disertación inútil, 12:60.

Leí una nota sobre lo que los sociólogos y demás humanísticos llaman la adultescencia o kidult, según su voz sajona.

Y me pensé en función a cómo me paro frente a este fenómeno. Se sabe: al Cartoon network lo miran más los grandes que los chicos, las empresas de telefonía celular apuntan a los jóvenes para que compren los grandes y no hay mejor mercado para las barbies y los legos que los otrara-niños-con-período-de-abstinencia. La Yonquiez.

Los que “sufren” este mal de nuestro tiempo –como la gripe aviar- consumen compulsivamente cualquier cosa que les remita a la niñez. Películas, ropa, autos, música y demás rubros de la mercancía cultural moderna.

Me sorprendí con mi actitud respecto a la avanzada del kidult: no consumo nada de lo que debería tener que consumir, juzgando que me considero lo suficientemente atraído por lo que remite a mi infancia y que disfruto de comprar.

La conclusión a la que llegué es que me interesaban (y me interesan) más las cosas que estaban institucionalizadas cuando era chico que las cosas que surgieron cuando era efectivamente chico. Es decir: me llamaban (y me llaman) más la atención las películas de Olmedo y Porcel, las botellas de un litro de vidrio de Coca-Cola, los modulares, las fotos sepia, el canal Volver, el fútbol, La Familia Ingalls y la ropa de plush que el merchandising de Robotech, el Renault Fuego, Los Pitufos, División Miami, los videojuegos, Star Wars, la música ochentosa, Fido Dido o Brigada A. La excepción son los Thundercats, aunque tampoco consumo nada de ellos, sólo me gustan, pero no tengo un puto DVD de ellos.

Qué sé yo. Las cosas infantiles que me interesan están paridas para adultos y no usufructúan la nostalgia, Tim Burton, la ensalada caprese, Miranda! Los Simpsons y la cebolla de verdeo, por ejemplo.

Y menos mal. Así no me venden cosas que no necesito, porque las publicidades están dirigidas a ese sector niño-adulto, que parece ser más permeable. Yo soy muy consumista. Pero nada de lo que pasan por televisión me interesa como para decir, ‘quiero eso’, salvo la cerveza. Me gustan las cosas de adultos: las telenovelas de Pol-k, el vino tinto, el peronismo, las comedias románticas con Julia Roberts y/o Hugh Grant, el Jack Daniels, los vicios en general, la música triste y lenta y las mujeres inteligentes.

Yo vendría a ser un adolesdulto. Y parece que no soy el público abc1 de ninguna marca. Que esto siga así por el bien de mi billetera.