Mostrando las entradas con la etiqueta frases. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta frases. Mostrar todas las entradas

16.10.08

Raúl Rizzo contra la autodenominada Patria


“Me tienen podrido estos tipos que no dicen bien qué es lo que quieren. Que digan que se quieren quedar con todo, así sabemos; porque me tienen rotas las pelotas con su discurso de que ‘Son la Patria’. ¡Minga son la Patria!, ellos sólo defienden su patrimonio, su sojita, su maicito y su triguito”


Sacado de Catanpeist

4.6.08

Horacio Guarany

na29fo01 - Share on Ovi

Solamente los almaceneros del arte piensan lo que van a hacer arriba del escenario: el artista canta, no piensa qué va a cantar, eso sería para quedar bien, para ganar el aplauso.

Y si no los aplauden recurren a esa aberración del espectáculo: ¡a ver las palmitas!

Yo sé hacer canciones, puedo hacer diez seguidas. Pero no sé cómo salen, si no estudié nada...

Tengo más de mil canciones. Y las hago de un tirón.

El éxito es como las palomas, si las querés agarrar se vuelan.

Un día tenía cien mil pesos en el banco, y me puse a pensar: pero si yo no los tengo, tengo un papelito, lo están usando ellos. Fui, los saqué, me compré un barco y me fui a vivir al barco.

Enseguida me empecé a aburrir en el barco, entonces escribí en cinco meses tres libros.

En Moscú yo era el representante argentino, solo con mi guitarrita. ‘Para qué quiero veleta en la cumbrera del rancho, para el pobre en esta vida todos los vientos son malos...’ Una tipa traducía. ¡Qué mierda, estaban todos chochos! Fue un golazo tan grande, que al otro día me llamaron de Radio Moscú. Canté, ahí nomás me ofrecieron grabar discos, y ya me llamaron para una película.

Para mí es un orgullo que me hayan echado del país.

Yo amo al vino porque el obrero, que no puede ir de vacaciones ni tener una casa como la gente, toma un vino, como hacía mi padre, y se reencuentra con él. Por ese día es feliz.

En los ’70 compré una vieja casa que se vendía al lado de la mía. Un amigo me dio la idea: no la tirés abajo, vamos a arreglarla y a hacer un lugar para juntarnos, como un club. Macanudo. Hicimos una hermosa sala, con parrilla, piano, todo. Le pusimos “El templo del vino”: “No traigan velas, traigan vino”. Ahí cantaron Edmundo Rivero, Chupita Stamponi, los Quilla, los Abalos, Tejada Gómez, venía Graciela Borges, Olga Zubarry... Hicimos una gran inauguración, con la bodega bajo llave. “Che, loco, ¿y el vino? “, me decían todos. Bueno, abran la canilla... No me creían, hasta que alguien abrió una. ¡Se armó un quilombo! ¡Salía vino hasta por el inodoro! Simple: cerré la entrada de agua de la calle, vacié el tanque y le puse vino. Fue por esa noche, pero hasta ahora la gente cree que en casa me sirvo vino de la canilla. ¡No estaría nada mal!

Fragmentos de una nota de Karina Micheletto que escribió para Página/12 el 27 de enero de 2008 y que no sé por qué recordé ahora.
---------------------------------------------------------
-------------------------------------------
Horacio Guarany te banco muchísimo, y te quiero (?), aunque seas un golpeador (?).

3.12.07

metáforas cromáticas

Trenzas del color del mate amargo.

Este amor es azul como el mar azul.

Miro por la ventana es un día gris, la ciudad se cae sobre el cemento gris.

Como un ciego imaginar, te necesito.

Y cerrás los ojos y ves todo el mar en primavera, bang bang bang.

Pero ese ruido blanco es una alarma en mis oídos.

Tenía los pies diminutos y los ojos color verde marihuana.

Pero nada decía el diario de hoy de este lunes marrón.

Estoy en busca de algo naranja y verde.

¿Por qué el agua es transparente y la madera no? ¿Y por qué los extranjeros viven en el exterior?

Un viento negro arremolinando las adelfas cuajaba mi ánimo espacial y me invitaba a navegar entre aerolitos a través de un ventanal con cortinajes.

Le voy poniendo a los labios del sueño mi rush en este vaso.

Árboles negros, eran de carbón, con flores de rubí o algo así.

Y un poquitito de azul celeste aquí en mi corazón.

El pintor de las enredaderas de luz escribió sus últimos signos con triste desesperación.

Una mesa torna el vidrio tan rojo como el infierno.

Blanca esperma resbalando por tu espina dorsal.

3.10.07

frases desilusionadas para amores no correspondidos

10 grandes frases de amor no correspondido para usar en tono solemne y almidonado inventadas por Natanael para cuando se sientan atribulados por la incompatibilidad sentimental.

Tuve todo, todo lo conseguí, y todo lo dejé por tí, para seguirte, y ahora que ya lejos estamos de nuestro huerto, me dices que no estáis segura del amor que antes me prodigabas, jovial, como una campesina que recoge en la campiña sus frutos carnosos. Oh, mal amor, no me mereces, caprichosa dicha, jugando a las escondidas con mi alma. Te escapas como un pez en el río de los sentimientos. Oh agrio sabor de la derrota, no te mereces la ternura que aún pregono en los periódicos de la eternidad.

Abrí en mi corazón una caja de ahorro para nuestro amor y me depositaste desprecio.

Te ofrecí objetos suntuosos, joyas estrafalarias, vestidos costosos, manjares de los orientes, y me pagasteis con la moneda del desinterés.

Te di lo mejor de mí, mis mejores años, mi juventud, mis más dulces pensamientos; ¿y tú? ¿Qué me disteis a cambio? Me disteis a cuentagotas tu tiempo libre, y con desgano.

Nadé mares, atravesé cordones montañosos, sorteé accidentes naturales pagando con mi salud, todo para poder compartir un rato de tu tiempo; pero tú, claro, siempre estabas soñando mundos mejores lejos de mí.

Hice de la poesía una forma de vida, escogí las mejores palabras en la pirámide invertida de los sentimientos, hice alquimia de verbos y sustantivos, todo para verte feliz. Y vos te olvidaste en el altillo de la memoria las gafas para ver en la cercanía.

Inventé un mundo mejor para que lo habitemos juntos ¿y qué hiciste?, ¡te exiliaste!

Volé, alcancé las nubes, toque el cielo con las manos, conocí al Señor, le hable de tí, pero tú al ras del suelo con la cabeza gacha seguías como Gretel las miguitas de pan que conducen al entierro, a la sepultura profana, al infierno.

No puedo entenderte, si yo di por tí todo lo que me pediste, incluso lo que no me pediste, incluso eso que no sabías que querías, incluso lo que no te atreverías a querer, y cómo lo agradeces: con dolor, con abandono, con burla.

No te mereces alguien como yo; yo, que por tí fui capaz de aprender oficios laboriosos sólo para mantener ese estatus de princesa que hoy muestras con orgullo; yo, que aprendí lenguas muertas para poder expresarte mi amor de manera excepcional, ¿para que me digas que no entendías mi desparpajo?; yo, que escudriñé en la piedra roseta del cariño palabras de civilizaciones antiguas que pudieran enunciar el grande amor total que despilfarraba en ti y encontrar, en tu rostro desidioso, impavidez, vida yerta, aridez.

26.6.07

Mediocridad, por Jaime Bayly

bayly

Salgo en televisión no por cariño al público sino para ganar suficiente dinero que me permita alejarme de él.

No aspiro a tener amigos. Prefiero tener empleados. Me tratan con más cariño y no vienen a verme a la casa.

No me gusta hablar por teléfono porque ya me acostumbré a que me paguen por hablar. Cuando hablo por teléfono, siento que alguien me estafa o que me queda debiendo dinero.

Mi idea de felicidad se reduce a cagar en mi casa. Eso me obliga a pasar la mayor parte del tiempo en mi casa. Por eso me hice escritor, para cagar en casa.

Mi única ilusión como padre es que mis hijas sean sexualmente felices, que es la única forma de forma concreta de felicidad que conozco.

He ahorrado algún dinero porque comprar cosas o hacer negocios requiere un esfuerzo del que me siento incapaz.

Nunca seré un buen escritor. Prefiero ver un buen partido de fútbol que leer una buena novela. Prefiero ver un buen clásico a leer un clásico.

Me he vuelto sexualmente pasivo no porque lo disfrute más sino porque ser activo es un responsabilidad histriónica que me abruma.

He bajado algo de peso porque me agobia salir a comprar comida al mercado.

Mi odio a los gatos se origina en la sospecha de que son más inteligentes que yo.

Fragmentos de la columna Mundanas de Jaime Bayly.
Revista Veintitrés, 21 de junio de 2007.

14.5.07

la casa del ahogado

Muchas veces la sabiduría popular es sabia. Otras veces es sólo popular. Siempre las frases populares son certezas, nadie invoca esta sabiduría para dudar, para repensarse, sino para dar borrón y cuenta nueva a las cosas. Hasta la frase sólo sé que no sé nada es una certeza. Hay de las que son contradictorias entre sí, pero que pueden convivir sin vergüenza en los mismos decidores. Donde duermen dos, duermen tres o No hay dos sin tres se contraponen ideológicamente a la más bonita Dos son compañía, tres son multitud, por ejemplo. Lo que ahora sigue son frases populares cargadas de poesía urbana. Para empezar, dos ejemplos.

Manotazo de ahogado
Esta expresión se usa de manera antinómica de la más optimista ¡el no ya lo tenés! El manotazo de ahogado es ese esfuerzo que se sabe inútil pero que se hace igual, por las dudas, por más que conlleve frustración. La imagen de un ahogado ahogándose es épica. Imaginemos a un señor o a una señorita braceando en un mar de noche, sin visos de tierra firme, en el horizonte. Ese personaje manoteara la masa salada y líquida tantas veces como su pulsión vital se lo indique antes de morir en la tozudez de que cualquier esfuerzo sólo retarda lo inevitable. Imaginemos que nuestro héroe finalmente muere pero un brazo le quedó en el aire, como saludando la posibilidad de la existencia de un Dios, o con la intención de abrazar a un ser querido desaparecido, con quien, tras tantos años, supone se reencontrará, en ese otro lado de lo real. La fuerza de gravedad –por más que ahora exista la liga de mujeres en contra de esta legislación universal- hará por el hombre el último manotazo, el recurrido manotazo de ahogado. Nadie que esté vivo puede estar ahogado. Nadie ahogado puede dar un manotazo. Por ende, el manotazo ya no es una acción propia del hombre sino de otras líneas rectoras que exceden la voluntad. Toda acción si no va acompañada de una voluntad tiene ese destino trágico. El manotazo de ahogado es la expresión más acabada de la acción sin voluntad.

Grande como una casa
Tanto fue usada esta frase que está vaciada de contenido: es una casa vacía. Al invocarse la idea pereciera no ser pensada. Si desestructuramos la frase, la casa, nos damos cuenta que resulta ser muy lúcida, porque recurre mediante una economía de guerra literaria a expresar algo simbólicamente trascendental: grande como el lugar de pertenencia, como la infancia, como el útero. Si decimos frases como grande como un elefante o grande como la ex unión soviética vamos a emplear la simpatía o el ingenio pero, ¿lograremos el efecto que alcanzamos con la casa? La palabra casa no es una palabrita.

Sin haber hecho una investigación pertinente me animaría a decir que todas las personas normales de este mundo deben tener a casa como uno sus primeros 20 vocablos aprendidos. Guau-guau, tutú, papá, mamá y pipí deben ser en el top 5 inicial, sí, pero casa se impone. Ya desde los primeros dibujos infantiles las casas cobran protagonismo (y se sabe que si no le hacés un piso, una chimenea y un caminito terminarás siendo un psicópata, un asesino o un exhibicionista.)

Pero lo que nos ocupa es lo significante de decir grande como una casa. Una casa siempre es grande. No importa si es una mansión con habitaciones que nunca podrán ser habitadas o un monoambiente decorado con gusto en un barrio periférico. La casa es un lugar grande, porque no sólo es un espacio físico con determinados metros, es todo lo que ahí pueda suceder, es la vida más íntima, son las vivencias personales, es uno. Es el escenario de la vida, la casa de gran hermano, esas cosas. La casa es lo bueno lo malo lo alegre lo triste. El aburrimiento y la felicidad. El estar bien con uno mismo y el odiarse por ser como se es.

Hay infinidad de formas de usar la casa. Está la casa de dios, la casa de citas, la casita robada, la casa de la moneda, la casa rosada, la casa cuna. Pero me voy a quedar con la expresión tirar la casa por la ventana, hacer esto es lo mismo que decir hago un festichola en la cual no me haré mucho problema por los gastos. Me gusta como idea de hacer parte al mundo de lo que uno es. Porque la casa es uno; más allá de la ventana, está todo lo que uno no es, el mundo, esa otra orilla. Tirar la casa por la ventana es despreocupadamente y sin inhibiciones hacer lo contrario, que el mundo entero entre a tu vida para hacer lo ellos decidan hacer con vos. La capacidad para disfrutar que alguien entre a tu casa para tirarla por la ventana es muy envidiable. Hay que estar muy seguro de sí mismo o muy poco conciente de lo que uno es para permitir que una persona que no conocés te tire un cigarrillo en la maceta. No por nada este tipo de fiestas la hacen los ricos, los hijos en la casa de sus padres cuando estos son están, o cualquiera de nosotros cuando terminamos alguna etapa de la vida que decidimos cerrarla para no volver a habitarla nunca más. Renovar la casa. Cambiad la vida.

3.5.07

soy un zapato



Ayer me compré unos zapatos y cuando llegué a casa me di cuenta que me vendieron dos zapatos derechos. Esta mañana procuré levantarme con el pie diestro.

Pensé en adornar un poco más la anécdota pero no se me ocurrió cómo.

A cambio les propongo algunas variaciones al dicho popular “me compré un circo y me crecieron los enanos”.

  • Me compré un zoológico y a la jirafa le agarró tortícolis.
  • Me compré una panadería y se me eclipsaron las medialunas.
  • Me compré una marroquinería y los clientes me sacaron el cuero.


Está última se podría usar en la variante “colmo”.

  • Cuál es el colmo de un componedor de calzado, tener una mujer que sea la horma de su zapato.
  • Cuál es el colmo de un zapatero, llamarse José Luis Rodríguez.
  • Cuál es el colmo de un zapatero, que tu hijo te zarpe la lata.

Otras frases o proverbios que tienen a los pies como protagonistas.

  • El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
  • El que mal anda, mal acaba.
  • Caminante no hay camino, se hace camino al andar.
  • Le das zapatillas a los indios y te corren carreras.
  • Mocasín, sos un melón.

28.7.05

dos cosas






No hace mucho tiempo atrás Gerardo Rozín entrevistó a Martín Caparrós con motivo de la presentación del libro Valfierno en su programa “Medianoche de un día agitado”. No recuerdo como llegaron a ese punto, pero lo cierto es que el escritor contó que ya de niño era un ávido lector, y lo subrayó con una anécdota: alguna vez en el asiento de atrás de un auto en el que viajaba junto a sus padres por la ruta, mientras se asombraba con algún tesoro escondido en alguna isla del pacífico, Martincito tan consustanciado se andaba que no advirtió las 6 vueltas que el coche dio tras un accidente. Caparrós dijo que su única preocupación en ese momento era no perder la línea del relato. ¡Que se movería tanto! Al respecto, reflexionó: “Ahí entendí para que sirve la literatura: entre otras cosas, para hacerte el boludo cuando te estás por morir”.

No hace mucho tiempo atrás en su programa radial matutino, “El show de la noticia” –lunes a viernes de 6 a 9 por La 100-, Roberto Petinatto, el ex músico de Pachuco Cadáver, el ex conductor de “Mirá quién canta”, el ex director de la revista “El expreso imaginario”, el ex polemista de la mesa de Gerardo, en una de sus intromisiones del tipo editorial, sobre una noticia cualquiera hizo referencia a nuestro pequeño universo y sus contradicciones.
“Esto pasa sólo en nuestro raro mundo.
Este mundo extraño en el que el mejor rapero es un blanco, en el que el mejor golfista es un negro y en el que la mejor vedette de mi país es… un amigo mío.”

18.7.05

yo dije

"Soy un tierno que oficia de cínico. Y esa es mi cruz."
Me gustó la frase y la anoté en una servilleta de papel en el laburo.
Como casi la pierdo dejo constancia de la misma en AC por si algún día quiero recordarla.