Los medios de comunicación de clase media -y la gente que los lee- está enojada con Berlusconi, no tanto por su xenofobia, machismo o fascismo, sino porque se coge minas jóvenes y lindas.
El triunfo de la forma sobre el fondo en el Caso Berlusconi se hace muy palpable.
Porque se le da un centimetraje mucho menor a sus bravuconadas sobre el color de piel de Obama, a su política migratoria, a su concepción del estado-empresa, a su tratamiento ambiguo sobre los derechos humanos, a sus comentarios sobre el rol del Estado en relación a las víctimas de un desastre climático, por poner casos que me vienen a la memoria.
No, lo que convulsiona es que el tipo sea un adicto al sexo.
Si lo que preocupa es eso lo podemos abordar desde dos miradas.
Desde una concepción de Familia o desde lo que una Sociedad opina de eso. No la nuestra, la italiana -oh, la autodeterminación-. Si la mujer no se divorcia (Familia) y los italianos están encantados de tener un Presidente Latin Lover (Sociedad), qué hacemos.
La Moral no entra en juego porque no es un valor universal.
Digo, porque el tipo no está cometiendo un delito al participar de orgiásticas veladas. Se podrá decir que eso no corresponde a un funcionario público, pero quién dice qué es lo que corresponde a un funcionario público. ¿El editorialista de un diario? ¿La señora que va a misa de 11?
Dejemos que lo diga la gente con su voto mayoritario.
Los italianos no están muy preocupados por esto, en todo caso podríamos decir que están orgullosos, para concluir que gran parte de esa Europa no tan desarrollada, a juzgar por la performance de Italia en las últimas elecciones parlamentarias de la Comunidad Europea, ve en Berlusconi un tipo carismático.
En una sociedad como la norteamericana le valdría el puesto o la imagen positiva, en otros países quizás, lo mismo. En la Argentina, por ejemplo, no era un valor que la ciudadanía le exigía a Menem y en Italia es bien visto. Punto.
La Ferrari de Menem molestaba a los lectores de página/12, no al amante del TC 2000.
Es más interesante que Berlusconi sea putañero que corrupto, lo reconozco, pero no es ilegal ser putañero.
Pero si las minas quieren pasar por eso, el problema no existe. Analicemos en todo caso si trata mal a las minas, si las presiona, si se aprovecha de su poder, si las humilla, si instiga periodistas.
Lo tiró, no sé.