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31.7.07

El Loco Chávez

Me compré un libro de Breccia y Oesterheld, Sherlock Time, de la Biblioteca de la Historieta de Clarín, que tenían lleno de polvo en mi kiosquito de diarios de confianza. La cosa es que me gustó tanto la edición, con el prólogo y un resumen de Accorsi muy completo (el historiador de la historieta), que pregunté si me conseguían otros, quería leer Mort Cinder. Me dijeron que no, que vaya a Clarín Agrupados en Corrientes entre San Martín y Florida, que ahí se conseguían todos menos Mujeres Alteradas y Mafalda. Ya había leído El Eternauta y Nippur de Lagash, que me había prestado Apollonia alguna vez, pero, la verdad, es que tengo poca cultura de comic viejo, de cuando no se llamaba comic a eso. Aproveché un agujero de responsabilidad laboral para hacerme una escapada al susodicho lugar –después de haber leído la biografía de Ernestina Herrera de Noble que me prestó Marie de Pablo Llanto, así que no pude evitar sentirme como el orto al comprarme todos esos comics y dejarle tanta plata al Grupo Infame: pero bueno, ya está-. La cosa es que me compré Mort Cinder –que recomendó en este blog Lucas Varela hace unas semanas- y Las Puertitas de Señor López –que también lo recomendó Mr. Zombie-. Pero además me compré Sin City –que es igual igual a la película- el Sargento Kirk, Misterix, Boggie el Aceitoso –muerto ya Roberto, que aún no leí-, Corto Maltés, y otros más.

Entre esos otros más, sin mucha expectativa, me compré El Loco Chávez, que muchos recordarán arriba de todo en Clarín –antes de El Negro Blanco, El Nene Montanaro, y La Nelly actual-. Lo acabo de terminar de leer. Me pareció, no sólo genial, además necesario. Porque no hay tiras así en ningún diario. Digamos que más que un chiste es una historia con remates. Que tenés que seguirle el ritmo, comprar incluso el diario sólo para leer la historia, no lo podés agarrar así como así, tenés que dedicarte, seguirlo.

El Loco Chávez es un periodista pintón que se levanta minitas infernales y que esconde un terror supremo a la soledad. El tipo tiene amigos que son increíbles: Homero, un melancólico tanguero; Juan, un barbudo con cara de buen tipo, ya más grande, cincuentón, separado y con dos hijas adolescentes; Malone, un supranalizado que habla de Lacán y Umberto Eco y que está inspirado en Guillermo Saccomano. Su novia -que nunca lo es hasta el final- se llama Pampita.

Cuando era chico odiaba esa tira, porque no la entendía.

Lo que sí, no es un dibujo, Altuna alcanza niveles de detalle en ese dibujo que parece que estás mirando una película más que leyendo una historieta. Y el tipo, como periodista que es, inmiscuye en su relato cosas del día a día, críticas al sistema, y demás chicanas pero no como panfleto sino como un comentario en una charla de café, lo que hace que lo que se diga suene más real. Me atrevo a decir que en aquellos lejanos ochenta muchos argentinos tuvieron a estos personajes como posibles amigos, por lo cercanos y bien plantados que están estos personajes y los perfectos guiones de Carlos Trillo.

También me enteré que Horacio Altuna está haciendo una tira similar en El Periódico de Catalunya.

En Visualmente había visto una vez que hicieron, con motivo de la inauguración del Salón Internacional del Comic de Barcelona, los titulares de la portada dentro de esa historieta, que se llama Familia Tipo.

¿Es una genialidad o no? Otra genialidad, mejor dicho.

altuna