(...) Yo sé que Ricardo Iorio es odioso. Sin embargo no dejan de gustarme sus discos ni de caerme simpático él. (...) Recién vi escrito el nombre de Víctor Hugo Ghitta [ex editor de la Rolling Stone] por ahí y recordé una editorial de Rolling Stone sobre una nota de un número anterior que hicieron –y que sí publicaron, con los destacados bien destacados-.
(...) Como no le gustó lo que Iorio dijo, Ghitta, de penitencia, aclarada en la editorial, mandó a no criticar el disco de Almafuerte –le hizo doblemente bien: le hizo publicidad y justo ese disco era (y es) malísimo (Piedra libre, 2001)-.
La cosa es que por esa época elegían como artista de la década a Eminem y le publicaban notas en las que decía que había que matar a las mujeres fáciles, a su propia madre, a las mujeres difíciles, a alguna prima lejana (qué fuerte te pusiste, yo no sé qué comiste), y a las que quedaban; por turras, parecía que había que matarlas. Y además, con los puchitos de su odio, mandaba a matar demás etnias y grupos sociales.
Ahora pasa que.