
Hoy es el día del lector anónimo: es un día para que los que nunca comentan, comenten.
Supón que existe algo llamado consumo cultural. Supón ahora que la cultura se mide por la capacidad de consumo. Ahora bien, debemos suponer que quien más plata tiene más acceso tiene a la cultura (es más culto) y, por el contrario, quien tenga lo justo y necesario, no pudiera consumir siquiera lo mínimo, vital y móvil, sería la barbarie. Por ende, no puede este individuo acceder a ningún consumo cultural, entendiendo esto ya como la cultura, que es como se la entiende. Porque la cultura es la elite. La cultura es zona núcleo, nace, vive y muere desde quienes pueden generarla. Martha Argerich es mucho más importante que Gilda por más que Gilda sea muchos más popular que Martha Argerich. Cuando muere un artista popular va a policiales, cuando muere Un Artista es tapa de los suplementos.
Dos situaciones posibles del "consumidor" de cultura popular. Que no genere o acceda a la cultura sin más (la cultura es sólo consumo) o que la cultura que genere o a la que acceda no tenga que ver con La Cultura, cosas menores como la televisión, fútbol, música y baile, la sonrisa, que es cultura, como el disco, que también lo es, y como el morfi, Tinelli y los juegos en red.
De la misma manera hay quien es anónimo por miles de razones; habrá quien se oculta por elección, porque no sabe cómo hacerlo de otra manera, porque cree que está bien, porque quiere comentar algo que de salir del anonimato se modificaría, porque está por fuera del consumo 2.0 o porque no sabe cómo dejar un anonimato que se convirtió en reconocido, su fuerte, esos anónimos con personalidad.
Bueno, saludos, lectores anónimos, en su día, sino fuera por ustedes el fenómeno de la blogósfera sería comunicación de elites, todo lo contario a lo que debería, todo mal.