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6.3.08

2. under the pink: las cosas se están poniendo pesadas

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Amos sudó tanto para editar el disco que su pelo se destiñó en sustancias viscosas.

Tori no es sólo Tori…
Tori es Tori y sus circunstancias.
Por eso, pongamos los puntos sobre las jotas acerca de algunas verdades incontrastables que tienen que ver con dos variables precisas:

1. Produce más de lo que el mercado interno puede consumir, entonces acopia mercadería, la almacena. Y cada tanto la lanza al mercado, saturando cualquier economía en riesgo. El resultado es trágico para los países en vías de desarrollo, como ocurre siempre con cualquier industria que produce cantidades suficientes para destrozar a la competencia global. Made in Tori. Al menos para un fanático del tercer mundo como yo. Pero estamos en 1994 y esos eran los años gloriosos de la burbuja de Miguel de Unoauno en la Argentina. Hoy me es imposible seguirle el rastro, pero en aquellos años podías conseguir con facilidad todos los singles, los lados B, los videos, lo que se te ocurriera, y muy barato el ajo. Yo los compraba en un par de disquerías que había en la Galería Jardín, en Florida y Tucumán, o en Tower Records. Me quedaban cerca del trabajo, pero había otras decenas de lugares donde conseguirlos. Y los precios eran estos: 8, 10, 7; como mucho 14. Los de 14 los meditaba mucho. Lo miraba días en la vidriera, la ñata contra el vidrio. Cobraba 250 pesos por mes y estudiaba una carrera costosa como diseño gráfico. Well, still, pretty good year.

2. La otra variable a considerar es que Tori, como se dijo, no es una artista súper popular, pero tiene un pequeño –que no es tanto, pero para el mercado es pequeño- grupo de fanáticos ciegos, seguidores místicos, militantes, digamos, como la gente que mira Lost más o menos. Entonces ella cuando saca un single le agrega 1 cover, 1 canción nueva, algún instrumental en piano y 1 remix a elección, y saca un pequeño disco hermoso, siempre con lindas propuestas gráficas. Cuando no se zarpa y te saca a la vez 5 discos dobles en vivo en distintos teatros todos con diferentes canciones o un box set de 4 discos dobles con versiones en piano de todos sus éxitos. Y la querés putear. Pero eso pasará recién en 2006, más adelante. Los seguidores más acérrimos de Tori tienen plata –no son unos probesuchos- y le compran todo lo que saca. Para ellos, estos primeros Lados B siguen siendo sus temas favoritos. Un poco por esnobismo, aunque si convenimos que nadie conoce ni los temas de los discos originales, preferir Upside Down, o Here in my Head, o cualquier otra canción “lado B” de aquellos años, es al pedo. Como mis primeros discos de Tori no los compré en tiempo real, sino más después, ya tenía atajos más o menos resueltos para ser un fanático de Tori sin morir en el intento. Quiero decir, lo diré más adelante, en From the Choirgirl Hotel me compré todos los putos singles en tiempo real, pero los singles de Little Earthquakes y Under the Pink no los tuve nunca. Y ahí, esperando, con fotocopia color de malísima calidad, se conseguía Tori Amos: B Levels, que era un disco pirata a 17 pesos con 21 temas nuevos, rarezas, versiones y demás. Y hubo un tiempo, como buen esnob, que decía que este era el mejor disco de Tori. Y claro que no lo era, pero tenía dos covers magníficos: Angie, de los Rolling Stones y Smells Like Teen Spirit de Nirvana. Este último es una hermosura. Tori lo desgrungeeza. Lo despoja de cualquier decibel elevado, y, muy lentamente, sola con su piano, respeta la melodía de la canción, logrando algo realmente conmovedor. Más adelante hará con los covers algo parecido a lo que hacía Sweeney Todd con sus clientes en la barbería. Hay una versión de Losing my Religion en la que cuesta mucho encontrar la melodía original en esa ¿versión? Llegás a pensar que es otro tema que se llama igual. El disco de lados b también tiene Ring my Bell, Take to the Sky, Sweet Dreams y otras grandes canciones menores. Así llegamos a Under the Pink, que, como parece ser, es lo que me debiera ocupar. Well, still, pretty good year.

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Tapa de Under the Pink, Tori, cual principito glacial, erguida sobre su mundo de cristal.

‘Vale, ya te hemos visto desnuda, ¿y ahora qué?, ¿sin piel?’. Con Under the Pink me puse algo de ropa encima. Así es como llegaron muchas de estas canciones, en este mundo under the pink. Si te arrancas la piel, eres de color rosa, todos somos rosa, y el disco habla sobre lo que hay debajo de la piel. Así es como yo lo veo, en cualquier caso.

El disco más incomprensiblemente popular de Tori, UTP, es el eslabón entre LE y lo que va a venir. A mitad de camino entre el piano limpio y las bases electrónicas que aparecerán en el futuro próximo. Entre la desnudez y el debajo de la piel. Y como corresponde a toda transición, el primer paso debe mantener lógica con lo conocido. Algo así como, te toca dirigir a Boca y sabés que tenés que defender con línea de 4. Sino te pasa lo que a La Volpe. Bueno, después del ascetismo del disco anterior qué mejor que empezar con Pretty Good Year, una canción que no desentonaría ni un tono en LE. Y es una de mis favoritas de todos los tiempos y mi preferida de este disco. Es sencilla, con un estribillo soberbio, y con un momento de bardo pianístico intermedio muy rockero para volver a cerrar como había empezado, lento, sencillo, perfecto. PGY es una mirada cínica sobre la felicidad, que funciona en varios niveles. Cuenta un par de historias menores bastante incompletas pero para nada intrascendentes y finaliza cada recorte con el lacónico, bueno, de todos modos, [fue] un año bastante bueno, ah ah ah, pretty good year. Es una mirada que intenta ser optimista, pero que todos sabemos que no lo es, porque la melodía no le va en saga a la felicidad sino a la melancolía más improcedente.

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Tres momentos del booklet interno, bueno, de todos modos, un disco bastante bueno.

Así pasamos al tema número 2: God. Y God es, lo anticipé, el único éxito importante en toda su carrera, su único #1 en una categoría como la gente en la Billboard, la Modern Rock Track. Y es rarísimo por todos lados. Es, sí, un paso adelante en esas canciones desopilantes que Tori hará más adelante. Esas canciones llenas de chillidos, sonidos espectrales y bases electrónicas mezcladas con melodías que empiezan antes de terminar, paran, y vuelven a arrancar a destiempo, y el piano en su lugar justo, no destacándose todo el tiempo, sino cuando corresponde, todo con un swing raro pero efectivo. El piano, una constante de este disco, al no ser el único protagonista, sólo se destaca de la música cuando deja rienda libre a su virtuosismo. Es una artista muy virtuosa Tori Amos en el sentido más amplio del término. Tanto como misterioso es que God haya logrado ubicarse tan alto en los intereses del mercado anglo. Supongo que ninguna Madonna ni ningún Green Day por aquellos días habían lanzado hits singles a competirle. A mi God nunca me tocó ningún nervio como para decir que es genial, es una de las que acompañan: no es un delantero desequilibrante, es un volante de marca. Pero bueno, siempre me gustó lo popular, así que me importa esta canción por eso.

Por aquel año además la influyente y especializada revista Q británica sacó una nota sobre tres chicas que se las traían: Björk, PJ Harvey y Tori Amos. Dijo el fotógrafo John Stoddart sobre lo que pasó tras bambalinas: “Bueno, tu sabes, ellas representaban la nueva ola del rock femenino y no se habían visto antes de que empezara la sesión. Pensé: ‘Esto va a ser un lío. ¡Tres egos así en un estudio!’ Pero no podrían haber sido más agradables la una a la otra. No hubo ningún comportamiento de diva. Incluso, se intercambiaron sus números telefónicos posteriormente.”

De ese encuentro surge una colaboración apócrifa entre Tori y Björk sobre el tema de la islandesa Unravel (Homogenic, 1997) que se puede ver en YouTube. Mientras tanto, en la Argentina, PJ y Björk salían empatadas en una encuesta del No de Página/12 como mejores intérpretes femeninas. De Tori ni noticias aún. Well, still, pretty good year.

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PJ Harvey, Björk y Tori Amos: el paraíso terrenal para una torta instruida.

Pasemos a lo que sigue que intentaré resumir para que no sea tan tedioso. Tori había sido tomada como un estandarte de góticos y oscuros personajes de la noche dark. Se hizo amiga de Trent Reznor, líder de Nine Inch Nails, creador del heavy industrial y padre de Marilyn Manson. Y por ósmosis le pasó fanáticos a Tori. Por lo que Tori además de sus atribulados fans se encontró con adolescentes leedores de comics y El Señor de los Anillos y amantes de la música pesada. Y acaso Tori haya sido una fanática de NIN, y acaso de ahí viene su amor por Trent. Reznor le hace unos coros en este disco en Past The Mission, una canción de lo más limpia y estructurada, pero bonita. Abonando a toda esta teoría unos años más adelante le harán un tributo variopinto y las bandas heavies eligieron temas de este disco para homenajearla. Quizás, su disco más rockero. Y cómo no elegir este disco si tiene el tema más podrido de su carrera, The Waitress, que empieza de esta manera: así que quiero matar a esa moza. Para terminar con un pero creo en la paz, yo creo en la paz, Oh I believe in peace, bitch. Muy buenísima. Otras de las preferidas de estos heavies sensibles es Space Dog, la de así se hace señor micrófono, enséñenos a todos lo que usted no sabe.

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Tori en posición fetal, como eslabón lógico de la evolución de un ala hacia la mariposa.

Para ir cerrando algunas consideraciones generales sobre la anti-chica-copo-de-maíz. Eso mismo: Cornflake Girl, otro de los singles de este disco, el primero para no faltar a la cronología. En todos los discos Tori tiene un tema que trasciende lo meramente musical: la mirada antropológica digamos. Una canción de protesta sobre ciertas prácticas sociales desafortunadas. Y ya desde el título Cornfalke Girl está dando en el blanco de un modelo de chica que debemos odiar. Pero creo en la paz, yo creo en la paz, Oh I believe in peace, bitch.

Para despedirnos de este disco, que promediamos como correcto y necesario, les dejo el video de God, que es muy rarísimo, con Tori jugando con ratas que parecen mamíferos de 5 kilos y serpientes gordas como cuerdas marineras. Una enfermedad.

Chau, nos vemos en Boys for Pele, dentro de 7 días, en este natahorario por este natablog.