Mostrando las entradas con la etiqueta To Venus and Back. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta To Venus and Back. Mostrar todas las entradas

9.4.08

5. to venus and back: sé cuáles son las reglas

De vuelta estamos,
para Venus orbitar,
y de vuelta a empezar,
que circular es la vida,
y circule nos dice
el oficial de policía.

tamos08 - Share on Ovi

Tori se mimetiza tanto con la gente púrpura que cuesta avizorarla entre tanto filtro

Incontables llamados telefónicos, mensajes de texto, una voluta de humo que confundí con una señal, mails e incluso una encomienda –grandota, con un papel solitario y minúsculo dentro- insistieron para que retome la disección de Tori Amos, disco a disco, verso a verso. Todos los mensajes se podrían resumir con el unívoco “ponete las pilas”.

No les voy a hacer el juego así como así porque preciso una palmadita, un gesto de aprobación, un “seguí así loco”, un “vamos bien”. (“Voy; no vamos”, corregiré a su debido tiempo.) Pero a lo que íbamos, tengo que meterme en la órbita venusina. En ese mundo difuso, color obispo, empañado, incómodo y corto que nos propone la señorita, que no es nuestra, en su quinto disco de estudio, To Venus and Back.

Y como la ciencia política nos alecciona, para reinar, hay que aprender a dividir, y este disco si queremos gobernarlo debemos dividirlo, para reinarlo, o al menos para que nos den el principado de alguno de los mil océanos que lo circundan; mundo inhabitable, por ciento. La astronomía nos dice que Venus es un planeta inhospitalario, que no tiene lunas, ni anillos, desde la mirada negativa. Desde la mirada positiva, la de Zapatero, la de la mitología, Venus es la diosa del amor y la belleza. Oh, adorado Venus, and back. Mitad bello y mitad desértico, definición casi tan perfecta como la mujer que lo ideó a su imagen y semejanza de una costilla de sí misma.

tamos10 - Share on Ovi

Tapa del disco que va desde Venus a casa y de vuelta a través de una bocha de océanos

Bueno para dividir, dividamos por la mitad, en partes iguales. Este disco, es un disco doble. Disco doble que yo nunca tomé como tal. En mi perra vida escuché el disco 2, que es un disco en vivo, y que sólo tiene 2 temas nuevos, de los cuales ninguno es estrictamente nuevo porque ya los tenía de antes en lados B. Así que escuchar un lado B en vivo en el disco 2 del disco que me compré es como una exageración: lado, sobre lado, sobre labio. Y la península mía. Así que de Still Orbiting, tal su nombre pomposo y planetario, no voy a decir más que lo que dije, o sea: nada.

Del disco 1, que para mí es el único disco, repito, Orbiting, vamos a dividirlo entre 10 canciones y una. Como si fuera un equipo de fútbol, 10 jugadores de campo y un arquero. Pero no cualquier arquero, porque tiene la casaca número 11. Como Chilavert, que mete goles de tiro libre de atrás de la mitad de cancha. Así que tenemos 10 canciones y la otra, la distinta, de la que hablaremos bajo el cierre del post.

El disco a mi me gusta bastante mucho. Seguimos con la tesitura del disco anterior, FTCH, que metía maquinola, bases y demás artilugios electrónicos. Da un paso más en esa dirección. Y empieza con una gran canción, Bliss, con un piano y una base electrónica melancólica. Padre, maté a mi mono. Y el estribillo es acompañado por el repetitivo movimiento de la cabeza del escucha sin llegar a explotar nunca del todo en pogo cenital. We're a bliss of another kind, somos una felicidad de otra especie, culmina.

Para dar paso a Juarez, que es un tema dedicado a las maquilas de la frontera mexicana, donde el sistema fordista hizo metástasis, ciudad que consigue el raro prestigio de tener las más altas tasas de feminicidio del planeta. La canción es un house mid-gospel, tal la definición inasible que me viene a la cabeza. Con este tema se puede morir de embolia, o de embole, sin más. Hasta que pasados los 3.48 aparece Concertina a traernos de vuelta la melodía perdida. Concertina es una especie de instrumento similar a la querida verdulera pero con aristas hexagonales. Nos regala una canción asimilable y cantable, que quedaría a la perfección en Scarlet’s Walk. I know the truth is in between the 1st and the 40th drink, nos dice Tori, y adherimos, la verdad está comprendida en esa línea de tiempo etílico, o eso creemos mientras estamos en ella, in the edge. Siempre pasa: te levantás al otro día y comprendés que quizás sí era una verdad revelada pero ahora no me acuerdo qué fue exactamente lo que dije ni por qué. Fresán acaba de iniciarme acciones legales por plagio estilístico y lamentablemente puede pagar mejores abogados que yo.

Pasamos sin mucho esfuerzo a la Gloria de los 80’s, canción que funciona como homenaje al glam vencido de los Estados Unidos, donde las chicas se quemaban el pelo y se lo batían y había drogas y sexo sin protección. Bolas de espejos y mucho Scorpions y Meat Loaf. Así que estamos en algún sitio de Baltimore tomando una piña colada y vemos pasar luces en círculos. La canción se abre paso como una linda instantánea de aquellos años alocados que se fueron para no volver.

OUT928489 - Share on Ovi

Dos Toris, la inhabitable y la bella, se dan cita en esta loca aventura intitulada: Venus

Lust, Lujuria, es la clásica baladita de Tori. Un piano, certero como un insulto, nos regala notas limpias, sin filtro. Una de las más hermosas canciones del disco ¿O me equivoco Cloe, que siempre tiene gustos más complejos que los míos respecto a Tori? El tema guarda un paralelo sorprendente con tener 6 años y abrir sin saber por primera vez una cajita de música de la mesita de luz de una tía solterona que entró hace unos años en la menopausia. Es ese efecto, no otra cosa.

Suede recupera el atonismo, la antimelodiosidad de Juarez. Es una canción autodestructiva, un boicot, es hacer algo mal casi apropósito con el sólo fin de poder molestarse con uno mismo más tarde. Es masoquista. Es tensa. Se corta con un cuchillo sin filo, con una de esas cucharitas de madera para untar. Después, le suma una suma de voces, que no llega ni a estribillo siquiera. Pide perdón, auxilio y clemencia a la vez, sí, ¡pero desde adentro de un pozo ciego!

Josephine está, no lo sé, dedicada a una Josefina que existió, casi como Jackie para la Kennedy. Es una linda canción para aprenderse y cantar cuando te deja la misma chica por enésima vez. Aunque hable de otra cosa. Antes que nos agarre un súbito quilombo ensordecedor, que le da nombre al blog de Dardo, que bien podría ser el blog de Bardo, riot poof, una canción que Britney debería grabar. Una base, algo bailable, muy producidita. Empieza con una repetición, una aliteración, se mezclan voces, aguditos, algunos cortocircuitos electromagnéticos. No es qué bestia, qué buena que está, pero no es molesta ni agresiva al oído como las que guardaban la misma lógica en FTCH.

Datura, es una de las canciones más raras de Tori de toda su carrera. Empieza diciendo andate de mi jardín, y acto seguido enumera ad infinitum nombres de plantas, flores y arbustos, tanto sus nombres floridos y suntuosos como sus árboles genealógicos herboristeriles. Así, por 8 minutos -y brotes y frutos y flores- va echando del jardín a daturas, st. christopher's lilies, dianellas y awabuki viburnums. Como corresponde, pone las cosas en su sitio. Sobre esto volveré cuando a la chica se le dé por caminar como una scarlet.

La primavera muestra sus primeras neblinas, en Spring Haze, cuasi fragancia nueva de Poett, para cerrar el team de 10 temas, con un piano y una base repetitiva. Ya para este momento tiramos centros al área sin método y rogamos a Venus que vuelva para iluminar al árbitro y que nos cobre un penal. Claro, tenemos al distinto, el tema que justifica el disco, el que paga la entrada, esos que se cuentan con una mano.

1.000 Oceans es una de las 5 mejores canciones de Tori. El piano justo, sin estridencias electrónicas. Su voz en primerísimo primer plano. Esforzada y dulce. Es una oda épica a la tristeza. Una canción de desamor perfecta. Tan literal que es casi un bolero en inglés. Dice, en algunas de sus partes, cosas como, Estas lágrimas que he llorado. Ah! He llorado 1.000 océanos. Y lloraría 1.000 más si es lo que preciso para poder navegar hasta tu casa.

Espero que les haya gustado, los dejo con Tori tratando de huir de un sitio imposible mediante el llanto que la haga navegar hacia la casa de otro hombre, nunca nosotros, o yo. En exactamente 22 días con sus noches trataremos de desentrañar el mecanismo difuso de aquellas extrañas mujercitas.