22.4.08

6. strange little girl, ¿adónde estás yendo?

Soy de una generación donde el ratón no tenía apellido, el ratón era los ratones, el ratón como totalidad, era cualquier ratón el que te sacaba el diente debajo de la almohada y te ponía una moneda, o un billete de poca cuantía. Después vino la casta Pérez a adueñarse de tan desinteresado gesto de los roedores del mundo, a quedarse con la exclusividad del mercado oligopólico de la dentadura láctea. Así que no recuerdo mucho comercio alrededor de mis dientes pero si recuerdo que una ex novia me regaló Strange Little Girl el día que me sacaron las dos muelas de juicio inferiores, mediante un proceso harto violento, consistente en una madera enrevesada entre los dos maxilares (porque tengo poca apertura bucal).

Estaba esperando SLG desde hacía mucho por lo que me vino como anillo al dedo (?) ese regalo post postoperatorio. El disco, gráficamente, es un ejercicio de belleza conceptual llevada al límite de lo perverso. Uno podía elegir la tapa entre algunas de las miles de Toris travestidas para la ocasión, una por canción, como Barbies o Babies Malibús. Podías elegir la Tori Ejecutiva, la Tori Modelo, la Tori Torta, y así. En total 12, una Tori por canción del disco, disco de una docena de canciones. A mi me tocó la Tori Sheriff. De cualquier manera adentro estaban todas las demás Toris esperando a por uno. Teníamos el dato que Tori hacía covers geniales y por primera vez se animaba a hacer un disco entero de covers y estábamos súper expectantes de lo que nos podía deparar SLG. Lo veníamos paladeando desde hacía unos meses largos. Después habíamos esperado que la editen en la Argentina. Y, finalmente, queríamos escucharlo mucho y hacer de este disco nuestro disco favorito de Tori: nada de esto pasaría.

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Tapa del disco que me tocó en suerte, la Tori que patrocina I don’t like mondays.

Quizás como todas las cosas en la vida, cuando esperás mucho (de algo o de alguien) sólo te podés desilusionar. Salvo Riquelme nadie cumple y dignifica de acuerdo a la expectativas superadoras que le depositamos. Y este disco no fue la excepción. Creo que lo escuché dos veces y maldije el nombre de Tori por desperdiciar una oportunidad única de convertirse en la más grande artista femenina de todos los tiempos. Pasado un tiempo, las esperanzas degradadas y el oído menos expectante, el disco no es malo. Yo no creo que haya sido en vano, pero pudo ser mucho mejor, dijo alguna vez Silvio Rodríguez sobre la Revolución Cubana; bueno, eso.

Lo que pasa es que le pifia en el lineup, ¿con un universo de canciones infinitas por qué mierda hace un cover de Eminem?, es lo que al día de hoy todavía me pregunto. Encima el tema original de Eminem es la mierda misma, no es un tema bueno de Eminem, que alguno debe tener, por ejemplo, el que canta con Dido está bueno… ¡pero por Dido no por él! Ella lo hace un poquito mejor, pero el tema original no se puede remontar, no se entiende qué le gustó a Tori de esa canción pésima.

Después hay algunos grandes temas, y otros menores. Todas son canciones de machitos de Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido. Y se pueden dividir en dos grandes grupos: las que Tori interpreta con respeto de la original, y las que descuartiza de manera enfermiza. Estás últimas son las que menos me gustan, las que más me gustan son las canciones lindas, como debe ser.

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Una conglomeración de Toris en hora pico.

Empieza por un cover de Velvet Underground llamado New Age, con voz de mañana tras una noche larga de excesos, y con unos riffs de guitarra hacia la tarde/noche con el correspondiente I'll come running to you donde explota en pedidos de cariño, sí, claro, baby if you want me. Está bien la canción, mejor que la original.

Pasamos a la mierda de Eminem que nombré antes, '97 Bonnie & Clyde, dura como 1.000 minutos y parece el parte policial de un testigo de un accidente de tránsito en un país donde la justicia dice funcionar en igualdad de condiciones para todos los habitantes de la patria. Horrible.

Aparece en el tema 3, el que le da nombre al disco, Strange Little Girl, una canción que Tori rescató del arcón de los recuerdos adolescentes, procedente de una banda que no pasó a mayores, The Stranglers. Es de 1982 y el cantante de la banda original es Rick Astley morocho. Es una buena canción, y la versión de Tori es mejor aún. Casi punk. Le queda rara a Tori estar tan electrificada, pero no le queda mal, y la canción se alza en el podio de los mejores temas del disco.

Enjoy The Silence, de Depeche Mode, es perfecta. Quizás sea la más lograda versión de todas. El clásico de clásicos interpretado con respeto, un tempo más lento que el original, solo con el piano. Muy emotivo.

Después hace un one hit wonder de una banda de un solo hit, 10 cc, I´m not in love, una canción que resiste cualquier archivo y mil versiones. Ajustada, triste y lenta, como el comercial fallido de una marca de cigarrillos venida a menos como Parliament. De cualquier manera, es una de las pocas canciones que su versión original la supera por varios cuerpos.

Rattlesnakes es otro de los temas que Tori decide rescatar del olvido, de una banda olvidada, Lloyd Cole & The Commotions, y la verdad que es una linda canción. El cantante original está salido de Volver al futuro I. Es de mis preferidas.

Después aparece un tema inoxidable: versiona a Tom Waits en Time, una de esas canciones que sirven para cerrar una película coral tipo Magnolia donde la cámara se va posando sobre los rostros de los distintos personajes haciendo foco en lo apesadumbrado de sus vidas solitarias mientras el And its time, time, time, time, time, time como mantra se hace concepto. Y decidimos que no estamos tan mal después de todo, que hay gente que la pasa peor. Bueno, ella lo trata con el acato que la canción triste se merece y logra una gran versión.

Heart of Gold da comienzo a la sección Descuartizando canciones consistente en agarrar un original y deformarlo hasta que lo único que se mantiene de lo que el autor grabó es la letra. Cuesta encontrar la melodía perfecta en tono country que Neil Young imprimió en este, uno de los clásicos de su carrera, de caballo loco y salvaje. De cualquier manera tiene su encanto el canto de sirena traumada por la existencia que hizo Tori con este estándar. “Qué duro ha de ser sirena en este mundo de sordos, oh”, parece decirnos. Son trece Toris gritando, entre loops y bocinas, cosas incomprensibles en un idioma novedoso, que supone que detrás esconde la canción en inglés. Es pagar derechos de autor al pedo decir que es Heart of Gold. Podría haber dicho que era otra y era lo mismo.

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Una de las Toris más bonitas, morocha y con maquillaje no resistente a las lágrimas.

Acá llega mi favorita, I don’t like mondays. Canción sobresaliente de una banda de orates de la década del 70 llamada The Boomtown Rats. El video de la banda lo voy a poner en vez del Tori porque estos chicos se lo merecen (?). Son un conjunto de enfermos mentales, el lado B del pensamiento de Kubrick al momento de pergeñar La Naranja Mecánica. Siniestros. Tell me more, Tori girl, tell me more. Son Los Twist de Dublín. La canción parece ser que surgió un día que vieron que un loquito salió a matar gente a troche y moche por la suburbia de alguna ciudad industrial británica. Cuando lo agarraron le preguntaron por qué había hecho lo que había hecho y el muchacho se despachó con un inconsistente “Porque no me gustan los lunes”. Y bueno al boomtown rat en jefe le pareció gracioso, o simpático, e hizo la canción, que guarda mucho de ironía en su versión original. Tori en cambio la descaricaturiza y se queda con la pena lisa y llana. Y sola con el piano transforma una humorada en clave pop en el tema más triste del universo. Muy bien por los dos.

Happiness Is A Warm Gun es el clásico de los Beatles, pero mechado con unas conversaciones de los Bushes presidente y ex (hijo y padre). Le sale algo tan deforme como sólo ella se puede animar a hacer con los 4 de Liverpool (?), deconstruyendo la canción, y estirándola hasta la friolera de 9.54 minutos. Es una enfermedad, y el resultado es como Tori: a los que les gusta le parece genial y a los que no les gusta es una sedición al deber ser.

Nos acercamos al final, Raining Blood, un cover de Slayer (?) banda de trash metal cuyo baterista tiene más platillos que Doña Petrona en su libro de oro. Más al palo una canción no se puede tocar en el mundo. Los chabones en interpretar esta canción gastan más calorías que una población mediana en un día laboral. Acá sucede la lógica inversa: Tori deforma una canción original, sí, pero en este caso logra el raro acontecimiento de encontrar la melodía detrás de esa maraña de ruidos metaleros. No entiendo cómo hizo, o sí, hizo otra canción, y paga derechos de autor, de vuelta, porque los debe querer mucho a los chicos de Slayer. Igual es mala, es de lo peor del disco.

Por último, el tema que cierra, es una perlita. Rescata al señor Joe Jackson del injusto olvido de los tiempos modernos e interpreta la hermosísima Real Men. Jackson sacó el primer premio en el concurso 1987 al puto más relajado del Reino Unido. Fue galardonado a tal fin por Mrs. Elton John. Toca el piano como Tori, escribe como Tori, y le gusta el mismo estilo de hombre que a Tori. Algunos llegaron a decir que Joe Jackson es en realidad Tori. Pero no crean en lo que se dice, hay tantas habladurías, se dice cada cosa. La verdad es que Real Men es una gran canción, para mí, la gran perla del disco, que podría haber sido mejor, pero no lo fue, y, de todas maneras, está muy bien.

Los dejo con los enfermos irrecuperables de los Boomtown Rats en esta versión insuperable de si mismos. El video es muy gracioso. Nótese como detrás de tanto humor se esconden grandes músicos, y sino lo creen así, escuchen la versión de Tori del mismo tema.

Ya me estoy paladeando la boca porque se acerca Tori caminando como la O’hara, y ahí le voy a dar de lo lindo a las parrafadas largas e improcedentes. Porque es el disco de Tori que más quiero, más escucho, y más recomiendo. Pick out your cloud!

3 comentarios:

Mer dijo...

Compañero Nata: estoy totalmente de acuerdo con su Vision de Strange... pero sólo que no concuerdo con su evaluación general. Donde da la impresión de que es un disco que más bien desprecia cuando rescata constantemente la vuelta de tuerca que le da a temas como el de Slyer. A pesar de que no nos guste, ella sabe darle la vuelta. Claro que en vez de ese tema hubiese preferido que hiciera She's a Rainbow de los Stones o Stairway to Heaven! pero lo que logra Tori habla de ella.
Después, en cuanto a la selección de Happiness como tema de los Beatles, está muy bien en relación a la vuelta política que le da. Pero los beatles tienen tanta belleza que uno tal vez prefería que eligiera algo de eso.
Y en lo que sí disiento es en la versión de Bonnie & Clyde. No sé si sabés la historia del tema de M(arshal)M(atthers) (Alias: Emminem) pero me parece que es una historia muuuuuy Tori!!!!!!
Si no te gusta Eminem te recomiendo escuchar de MM LP que para cualquiera que no nos gusta Eminem es un discaso. Y si no tegusta, está bien!!! Tanto la interpretación del tipo como las letras te rompen el bocho. Ahora, nunca vezn a Eminem en vivo que apesta!!!!

Enjoy The Silence

Cloe dijo...

Se ve que nos tocó la misma portada.

Tengo que decir que estoy bastante deacuerdo con Mer.
Dame mil veces Bonnie & Clyde antes que Happiness Is A Warm Gun o Raining Blood. No se si conoces la historia de la canción de Eminem, pero lo que Tori hace es una crítica precisamente, y no digo más porque lo dejo para mi posteo de SLG.

Me alegra que por fin todas las canciones sean analizadas.

blablabla dijo...

yo amo Bonnie & Clyde....es la que mas me gusta junto con SLG.

Cuando relata la historia....espeluznante.


a mi me tocó la portada en donde sale con la polera que dice "Satin Worship"