Pronto a desenfundar en el mingitorio más alejado de la puerta del baño, sin pensarlo un segundo, giré sobre mi tobillo izquierdo el pie noventa grados a la vez que dejaba caer de mi boca el beldent mentol turbo, sin soplar, en línea vertical, con la destreza que sólo da el entrenamiento. Estéticamente levanté del suelo el otro pie abriéndolo unos centímetros mientras giraba hacia el punto de apoyo, ligeramente corvada la espalda hacia atrás, el pie derecho aún en el aire, chicotazo. Rematé el chicle tres dedos: su inercia gravitatoria. La ya pelota minúscula describió una órbita más horizontal que otra cosa, combada mínimamente por su peso, hasta depositarse a cuatro metros de allí, en el cesto de basura, previo rebote en la pared-tablero. Mientras terminaba de acomodarse el resto del cuerpo al pie inicial, la bragueta todavía baja, el grito de gol en la boca, me miré en el espejo sin querer, con una sonrisa sincera y desencajada. Después retomé lo mío.
Mostrando las entradas con la etiqueta microfichas (?). Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta microfichas (?). Mostrar todas las entradas
12.11.08
25.6.08
la suerte de moro
Suscribirse a:
Entradas (Atom)