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6.2.10

alf

Alguna derecha tiene más calle que la mayoría de la izquierda. Ese es el dilema de época, de esta época, y están los Kirchner (no se vayan nunca por favor, os ruego).

A la izquierda le falta calle para descubrir que son dos cosas distintas la cultura y la calle.

La izquierda piensa a la derecha desde lo culto; la derecha con calle se la embucha.

No hablé de peronismo, o casi, que es más simple, no sé por qué cuesta tanto entenderlo.

Es el partido del poder el peronismo. Querés gobernar, sí, bueno, lidiá con estos amigos que traje, te los presento... son más poder real que el que clarín tiene, simplificado, gobernadores, sindicatos, intendentes, la vida misma, territorialidad, convivir con el otro, no papel picado, o prensa.

Y mientras tanto, en la ciudad, una nueva hora... comienza.

Horizonte!

No toda la derecha tiene calle pero la derecha son 10 empresarios; 10 empresarios, de derecha, que tiene calle.

La izquierda es implorar que por favor uno, uno sólo, se ilumine antes de los 70 años.


Iba a hablar de Alf y empecé por cualquiera lado, por cualquiera; de Alf, sí, quería hablar de Alf, ¿y qué?

Lo recuerdan, ese extraterrestre llegado de Melmac, con su novia Rhonda allá, y su familia porteña, residentes de los suburbios residenciales de Los Ángeles, California.

Kate, madraza, su esposo Willie, el súmmum del amor, su gato Suertudo (Lucky en el original) y los chicos, Jennifer, mezcla de los dos padres más la sabiduría del silencio, y Brian, a quien quise mucho de chico, por una razón inexplicable.

Una razón inexplicable

me ataba

a Alf.

Si puedo algún día cuento cosas como la revista de Alf de El Cronista Comercial que coincidía con los dueños del canal más visto de alguna época que era, aunque nadie lo crea, ni yo ahora, canal 2.

Alguien alguna vez me dijo, no sé si es cierto, que Alf fue el último intento del comunismo norteamericano aggiornado del imperio –“que no se cae más y nos golea todos los días”- de meterle a la massmedia una ficción, que es lo que hacen ellos.

Y ahora me acuerdo a qué venía la introducción.

Muy bien lo hacen, el enemigo, o adversario, porque cuando ellos hablan de consenso hablan de consenso, de Washington

Meterles ideología a los ciudadanos comunes, dícese del cuidadano que un día vota a Pino y otro a Ibarra y otro a Macri, como si todo valiera lo mismo, como si uno pudiera vestirse como le viene en ganas sin recabar que existe la moda, entendiendo moda no como desfile sino como la cultura que dice que, por ejemplo, no se debe usar pollera para los hombres, con los bien que nos vendría esta brisa.

Bueno, s ino son todos lo mismo, demuéstrenlo, un poco de responsabilidad querida clase media, también, quiénes son, el sujeto que hay que cooptar siempre, por qué. Hagan algo, por lo menos definan intención de voto en un focus group, ¿son sólo hijos de verdad de la tele?

Bueno -no sé si es, ojalá, me gustaría creerlo, si no es igual- celebro Alf, por ser una serie moralista*, inclusiva, por democrática y graciosa pero, especialmente, por vos, Gordon Shumway.


Todo esto fue escrito por ver a Alf en Nick of Nite.


*no sé por qué se usa la palabra moralista con un sentido peyorativo, la moral es un valor revalorizable. Esta nota al pie de corte hipermoralista así lo confirmaría.


8.9.09

consumos y costumbres

Por más que vienen de las antípodas, los chinos demostraron que entienden el Conurbano mucho mejor que un ejecutivo que vive en La Horqueta separado por pocas cuadras de la villa La Cava.


Los emprendedores que lideran las empresas o marcas que lograron amoldar sus propuesta a las necesidades de los más pobres, lo hicieron a contramano de lo que dice el marketing (...) Un ejemplo muy claro es Marolio (...) una marca paraguas (...) de más de 60 rubros, a pesar de que los manuales indiquen que las extensiones de línea muy amplias terminan impactando negativamente en el producto original.


Creo que hay un componente de clase muy importante (...) que en el caso de la Argentina es aún más notorio debido a la gran brecha de ingresos entre los segmentos más pobres y los más ricos.


Alfredo Sainz

Entrevista de Sueños Compartidos

Revista de la Fundación Madres de Plaza de Mayo