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19.9.08

promesas

Cuatro nuevas líneas de subte, con una inversión de 2.500 millones de dólares. Un total de 40 kilómetros nuevos y dos grandes centros de trasbordo en zonas de la Ciudad hoy desaprovechadas, en los que el subte se conectaría con trenes y colectivos: Nueva Barracas, en la zona de los hospitales Borda y Moyano; y Retiro Norte, en el área que está detrás de la Facultad de Derecho y Canal 7.

Ese es el nuevo plan de subtes que diseñó el equipo de Mauricio Macri para los próximos cuatro años, de acuerdo al proyecto de ley que acaba de ingresar a la Legislatura, con la firma del jefe de Gobierno, y al que tuvo acceso Clarín. Se trata de uno de los puntos centrales con los que Macri quiere sostener su gestión y su proyección política futura.

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9.3.07

Peluffo

Estaba conversando con Rudy Chernicof y me dijo Diego, le dije que no me llamaba así y me dijo que tenía cara de Diego. Y mientras daba los primeros pasos estatutarios para el Club de Personas con Problemas Estructurales (CPPE) con la Momia por msn, Mariela –noblog- me mandó un texto de Podetti sobre Peluffo que comparto con Ustedes.

Está de más decir que amo a Peluffo así que hago mías sus palabras, Podetti.


Mariano Peluffo es un encanto de persona. Mariano Peluffo es un grande. Mariano Peluffo es, a su manera, una no reconocida Estrella del Firmamento de la Conducción Televisiva. Mariano Peluffo une la bonhomía de Héctor Larrea con la velocidad mental de Roberto Pettinatto, sólo que su humor tiene la graciosa blancura de Juan Carlos Mesa, aunque con un toquecito –apenas, como quien le pone la puntita de un ají puta parió a un guiso –de la acidez de un David Letterman.
Mariano Peluffo puede dirigirse con la misma gracia y calidad humana a los muchachos de barrio que van saliendo de la “casa más famosa del páis” como a los subprocuctos televisivos que conforman su “panel” de debatidores y al agudo intelectual Jorge Dorio, que desde el bagaje de sus amplios conocimientos académicos es capaz de reconocer la brillantez del conductor con un aplauso sincero ante un chiste sacado de la galera.

Por algún motivo, Mariano Peluffo está condenado desde hace años a ciclos de segunda categoría, excepto cuando reaparece “Gran Hermano”, y entonces es obligado a cubrir los cuatrocientos horarios del día en que el ciclo sale al aire. Y entonces brilla. Mariano Peluffo es “Mr. Gran hermano”. Mariano Peluffo conduce el debate y logra estirarlo a las tres o cuatro horas que dura cada emisión sin que su energía decaiga ni medio voltio, y convierte lo que podría ser un programa de escandaletes psicopáticos tipo Lía Salgado en una reunión de amigos de toda la vida, donde se dicen chismes, se reflexiona sobre la Dictadura Militar (un aporte recurrente del Sr. Dorio) y se comparte un humor entre chabacano y amistoso pero siempre cálido y agradable. Por lo general, Mariano Peluffo pasa la última hora del programa inventando temas de la nada, alla Chiche Gelblum, cuando los tres o cuatro temas del programa se han agotado hace largo rato, y sale airoso.

Mariano Peluffo parece ser un buen ciudadano, un excelente padre de familia y un mejor amigo. Invitaría sin dudarlo dos veces a comer a mi casa a Mariano Peluffo, dejaría que mi hijo juegue con sus hijos y hasta le permitiría echar un vistazo a mis CDs. Estoy seguro de que pasaríamos un rato muy ameno, riéndonos hasta altas horas de la madrugada, y si la conversación decayera, él lograría sacarla adelante (por algo es Mariano Peluffo).

Quiero decir que aprecio profundamente, sin conocerlo, a Mariano Peluffo.