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13.3.09

Peña, Marcos

Ayer me preguntaba quién catzo era Marcos Peña, ahora parece que no lo van a necesitar, pero igual el posteo de Gonzalo es impredible.

Trabajo como profesor y en el 2006, Marcos Peña salió de gira por los colegios secundarios buscando el apoyo del electorado joven que saldría a votar en las próximas elecciones. En ese momento me toco cederle dos horas de clase para que Marquitos y su asesora hablaran con los alumnos sobre educación, política y ver que podía hacer para seducirlos con su propuesta PRO. Creo que Peña nunca pensó a quiénes iba a dirigirse o los subestimó directamente, ya que salió mucho antes de las dos horas que había pedido.

En el 2006 tenía un 5to año con un muy buen nivel de argumentación y desarrollo de ideas, es más, muchas veces tuve que frenar debates políticos en el aula porque se ponían agresivos entre ellos, y llamaba la atención tantos gritos. Vale la aclaración que trabajo en una escuela privada.

Marcos se presentó, y salió con su espiche sobre los políticos, la corrupción, el mal desempeño en sus funciones y toda la perorata anti-política con que nos tienen acostumbrados estos muchachos que viene "a la política a no ser políticos". Los chicos lo escucharon atentos y presentí el filo del cuchillo que empezaba a asomar en tres que se lanzaban miradas cómplices (Bernardo, Fabián y Gonzalo, siempre fueron los que más discutían y generaban debates que terminaban enriqueciendo la clase) concluída la presentación abrió el debate, duró sólo una pregunta.

Fabián y Bernardo expusieron algunas ideas que ellos veían sobre la participación política de los jóvenes, a lo que Marquitos asentía; la daga la traía Gonzalo.
Se tomó unos minutos para retomar algunas ideas que había desarrollado Peña, sobre la relación entre la corrupción, la política y los ideales de los jóvenes, y lo malo que eran los políticos. Entonces le preguntó: teniendo en cuenta que vos sos joven, que sos político, ¿en qué momento te desviaste?

La solución a la pregunta fue un breve paso de comedia y el levantamiento de la charla. Salieron muy rápido y no tuve tiempo de pedirle que le contestaran al alumno. La asesora salió detrás y yo me acerque a la puerta. En ese momento, Marcos Peña era legislador por PRO y estaba en la comisión de Educación, me comunicó la asesora que tenían compromisos pendientes y estaban retrasados, le dije que estaba bien y volví al aula.

Los chicos sonreían y comprendían que no había contestado la pregunta de Gonzalo, porque no sabía qué decir. Como quedaban todavía varios minutos antes del recreo, dejé que siguieran discutiendo qué era lo que había dicho el Legislador. Una chica sonriendo me dijo: "yo no los voto ni en pedo".

En el recreo me acerque a Gonzalo, todavía hoy cuando nos encontramos nos reímos de la cara de Marcos, y le agradecí que pudiera haber formulado esa magnífica pregunta, ya que yo no había intervenido en ningún momento, sólo escuchaba desde el fondo del aula.

Así conocí a Marcos Peña, el niño mimado de macri.

31.3.08

carta abierta a fernando peña

Todo bien con vos Peña pero el papel de pobrecito te queda forzado. Hiciste una carrera ridiculizando, ironizando, remarcando gruesamente diversos estereotipos de la sociedad. Y en boca de esos personajes -creo que vos le decís "criaturas"- decís guarradas. Cosas tremendas, que te exculpás. Negás que las hayas dicho vos, las dicen las criaturas, no yo. Pero en boca de esas criaturas podés usar un Rivoira que dice que hay que matar a los negros, un Palito que dice que mata a cualquiera por un par de zapatillas, un Roberto Flores que buchonea quiénes son los gays del ambiente que no se atreven o no quieren decir cuál es su sexualidad, y podría seguir con cada personaje. Y todo esta bien -para mi está bien- porque lo dice un cínico, un tipo raro, un loquito o un genio. Lo cierto es que te hacés el loco en un día tenso y le hacés un chiste racista a un tipo que está reloco (pero reloco en serio) hace dos días y esperás mantener una charla amena y graciosa. Bueno, uno de esas criaturas que no inventaste aún es de verdad y te dijo en la cara lo que pensaba con un bronca de clase que no te imaginaste en tu vida. Y qué hacés. Escribís contratapas en Crítica invocando a la Presidenta como si fueses un inocentón, como si fueras Magdalena Ruiz Guiñazú, para que te cuide, para que revea su alianza con D´Elía, porque tenés miedo, porque alguno te dijo que estos son jodidos en serio y te pueden llegar a matar. Ay, Fernando, la verdad es que no te banco en esta; banco a D´Elía. Igual te quiero.