29.1.09

¿quién fuera el batiscafo de tu abismo?

A esa literal mitad más uno les pido que hagan click acá.

No sólo porque mi blog -y tantos otros- se ven como el ojete en el Explorer, sino porque Mozilla Firefox es un golazo tanto para ver páginas como para editarlas.

También pueden bajarse el Opera, el Safari, el Chrome -con todos se ve bien todo, menos con el Explorer-.

A los atrevidos que usan SeaMonkey y Konqueror, mis respetos.

Por su parte, ustedes 8 loquitos fanas del Netscape, deberían saber que son más conservadores que un radical de Trenque Lauquen.

28.1.09

Imborrable Boca

boca - Share on Ovi
Gracias a los amigos de MuyBoca tuve la suerte de recalar en una línea de tiempo bosteril que te transporta, con la lógica artliana del cross en la mandíbula, a las prístinas tardes de domingo en las que Caldiero se deshacía en diminutivos, antes de caer en las fauces de las pentecostales iglesias posluteranas.

El compañero Juan vendría a ser un especie de fanático de Boca que recopiló antiguas revistas El Gráfico en el ático, semicubiertas de polvo. El acceso a la banda ancha y un afán bastante compulsivo le llevó a postear desde el 16 de diciembre pasado hasta hoy un centenar de post en su, por qué no decirlo si tiene menos de dos meses, flamante blog Imborrable Boca. Atenti Artemio a este sinfín de presocráticos marcadores de punta, de inverosímiles adquisiciones al fútbol brasileño o, sólo por decir algo más, jugosas anécdotas de vestuario cabaretero.

En Imborrable Boca descubrimos al fin la importancia de las etiquetas. Los tags no están mal si vos tenés una idea conceptual de tu blog. Las etiquetas se vuelven improbables cuando tu post es La Arbitrariedad, pero no sí tu idea fuerza es la catalogación de marcadas obsesiones identificables entre sí.

En ese sentido, Juan, con tino (asprilla), divide todo en correctos 13 anaqueles, entre los que destacan Pase atriqui (jugadores que se pusieron la gloriosa azul y oro para nunca llegar al club –Asad, Bassedas-); Contra ¿quién? (enumeración de partidos amistosos contra equipos desconocidos hasta por sus hinchas); Carniceros (ídolos de La 12 que se apellidaban Huevo, Huevo, Huevo); Con pena y sin gloria (lista de jugadores que no llegaron a fracasar porque nadie les tenía ni siquiera confianza); y, entre otras, Pilchas (colección de los más raros atuendos que vistió el equipo de La Ribera).

También hay perlitas imperdibles como cuando el Loco Gatti jugó de 9; la marca Vinos Maravilla; o aquellos viejos fraudes como Tréllez, Menotti, Baiano, Takahara, Tchami e Ivo Basay. Pero sin lugar a dudas lo mejor es, sin pensarlo, toparte con Blas Giunta, Manteca Martínez, La Rata Rodríguez, Alfredo Graciani, Bicicleta Saturno, el paraguayo Cabañas, el colorado Mc Allister, el Beto Mágico, Ivar Stafuza, José Luis Cucciufo, Enrique Hrabina, Alejandro Mancuso, y otros tantos otros ídolos imborrables.

Veanló ustedes mismos, pero ojo, es un vicio.

pilchas gauchas

Hace exactamente un año atrás —aunque quizás no sea exactamente compré para paliar otra larga excursión en el 36 el librillo de historietas Humor Etíliko de El Bruno. Desde ahí lo seguí en su blog, disfrute sus figuritas ararkoinfantiles y su talento importante. Hoy publicó esta genialidad, pobre Sole.

pg08-low - Share on Ovi


Ya que estamos comparto con ustedes Lo peor de lo peor, también.

21.1.09

aporté la verdad #44

El Compañero Artemio López se mandó un post alejandriásico con las 60 nuevas verdades justicialistas -tras la llegada del líder en el otro mundo, la puerta de hierro celestial, donde se anda diciéndole que sí a Dios y al Diablo, porque el reino de los cielos es un movimiento, y si llegamos con los buenos llegamos con muy pocos-.

Bueno, parece ser que los hombres de Crítica estaban huérfanos de ideas por variar y metieron el post, agrandado y corregido a 70 verdades.

Notese en la infografía (?) que pego debajo que Artemio me interpeló con su generosidad habitual y yo para estar a la altura de los acontecimientos metí algunos bocadillos peronistas que tenía a mano en el subconsciente.

Grata fue mi sorpresa esta mañana al despertar y descubrir, casi tropezándome, que aporté la verdad #44 del Nuevo Testamento al ideario Justicialista del futuro (?).

todo todo todo

Si el tratamiento de fertilidad que estoy haciendo da resultados un día podré contarle a mis hijos que su papá aportó al anecdotario nacional y popular “Yo fumé hachís en una pipa laaarga”, verdad enunciada por un Ginés González García ido a Chile, pero de vuelta de todo lo demás, frase pronunciada en una nota que salió en Crítica, nobleza obliga.

19.1.09

de estas maneras, asís

Quizás sea cierto que la coraza de cínico que se viene probando desde hace más de tres décadas busca esconder un hombre más o menos sensible. O quizás haya sido en su momento un personaje para vender un par de miles de libros -auque apuesto más a la primera línea de hipótesis-. De cualquier manera el verosímil está tan bien construido que Jorge Asís no sin esfuerzo puede ser leído como un tipo con temor a demostrar sus debilidades, y que de tanto esconderlas, debajo de toneladas de palabras bien ensambladas y de una oratoria envolvente y seductora, el personaje que se construyó se lo montó para siempre. Y hoy tenemos sin querer al Jorge Asís esclavo de sus manías y sus miedos. A lo mejor, siendo benévolos, sea cierta esta semblanza.

De cualquier manera sus inseguridades son leves a nuestro sustento cuando el tipo va de vice de Sobisch. Pero si no le importa a él, me pregunto, qué nos debería importar a nosotros.

Bueno, malas noticias, a nosotros nos importa porque es un genio, y siempre da bronca que los genios sean cínicos o acomodaticios. Cuando con algo de rebeldía podrían ser otra cosa, algo más componedor para la sociedad, da bronca. Y entonces escarbamos en Asís y entrevemos que no era otro, que sólo logró acumular más prestigio (del difuso), y que no sólo se lo creyó: juzgo su parnaso inmemorialmente merecido. Y vino un ex presidente y lo nombró embajador y se lo puso al hombro, así de simple, por qué no debería de serlo, si lo único que pedía era cariño, atención, que se le condecoren tardíamente los honores que le correspondían. Y consagrado en circuitos menores el tipo se puso del lado menos atractivo y se tiró a chanta.

Y a lo mejor sea ese el atractivo que conserva Jorge Asís todavía (porque nadie puede negar que es un interesante, un imprescindible). Un outsider, que se regodea en su solitaria manera de oponerse, compañero de fórmulas inviables, vocero de si mismo, escriba de ningún multimedios, biografista módico –como le gusta a él nomenclar a los mediopelo-, bloguer estrella.

Asís es un gran escritor y un orador fenomenal. Pero más que nada es un compadrito de barrio, el que verbaliza el error del otro y se come la trompada. Porque es un bardero pacífico, o módico, de vuelta, su propia medicina. Le huye a la dudosa honorabilidad de los puños. Boquea, sí, pero pone la cara.

Pero no quiero ensañarme con Asís por cómo se acomodó al comodísimo estatus, porque no hay nada más cómodo para el que no sabe qué quiere que la comodidad. Nosotros mismos en la década del 90 hinchábamos por Jorge Lanata y hoy, gracias a YouTube, ese mismo tape nos demuestra que nuestro pollo tenía que ser Asís, que los equivocados éramos nosotros, porque el director de Página/12 no era lo que vendía, y Asís no tenía una cohorte de adulones y un séquito de progresistas en la retaguardia. Porque iba solo y aguantaba los trapos, un dogo argentino de las peores causas. Aún en sus contradicciones Asís era y es un tipo que sólo se jode a si mismo, hace su trabajo, defiende lo que más le conviene, y se va a su casa tomar un vino acorde a sus alianzas estratégicas del momento.

Iba a ocupar este primer post serio del año en hablar de Flores robadas en los jardines de Quilmes, pero es más interesante el autor que la obra, porque su obra es él. El artista es él. El libro nos esboza un Asís que era aún el boceto del Asís que hoy conocemos, con sus mismas virtudes y un puñado menos de desavenencias públicas. Todavía era querible sin condiciones ese Asís ochentoso.

Best seller como pocos convenció a 350.000 tipos y muchachas a reservar su ejemplar, el Soriano gorila, un Fontanarrosa en falsa escuadra que no publicaba Clarín. Un tipo brillante y aún accesible. Cínico, pero sensible. Ilustrado pero popular. El Asís casi autobiográfico que no soporta estar con quien realmente ama porque Samantha, ella, se descubre mejor que él, más liviana y desprejuiciada. El Asís que descubre tempranamente que la militancia suicida conduce a la muerte, pero no puede dejar de envidiarla secretamente, envidia secretamente a quienes son capaces de creerse una causa hasta el punto de dar la vida por ella.

Él no es oligarquía, él se traviste de oligarca, y eso se nota, principalmente porque es culto, porque no es ignorante, porque tiene una mirada propia del mundo, es decir no fue educado en la santa trilogía del campo, la iglesia y las fuerzas armadas. Asís es el típico producto de la escuela pública de antaño. Se construyó a si mismo, no es lo que los padres esperaban de él. Asís, el cheronca del barrio, el engrupido, el que de tanto querer cagar más alto que su culo un día cagó desde la nuca, y desde la nuca se cagó en todos. Revancha mal entendida, lucha de clases como lo entiende la clase media, salvarse. Se vengó: de don nadie en la Argentina a plenipotenciario en Lisboa.

Hoy que el ascenso social está imperializado en lo material el arrojo de Asís de escalar de clase siendo un hombre de letras, lo resignifica. Partir de Arlt y llegar a Mujica Láinez.

Quizás la culpa de la mediana cobardía de no haberse jugado nunca por nada hizo de Jorge Asís este personaje actual tibio, insalvable, que en vez de escribir novelas que captaron mejor que nadie el pulso de los sectores medios despolitizados, es levadura para agrandar la masa de una valija o un supuesto resentimiento presidencial. Poco esfuerzo intelectual, flojera, guita fácil, al servicio de nadie.

Dejó pasar la oportunidad de vender buenos libros honestos por vender libros deshonestos, narrados con la misma destreza.

Pero como es uno de los mejores, y porque no hay tantos, se lo perdonamos, esperando el equilibrio que deparará la sabiduría de su pronta senectud.

16.1.09

Cosas que hice estos 15 días

Mandé mensajes de texto.

Vi Irina Palm y algo de los Pells.

Leí Flores Robadas en los Jardines de Quilmes.

Leí ¡Que viva la música!

Compré una tabla de inodoro de madera.

Barrí, tomé fernet y cerveza.

Comí mucho queso.

Escuché la Metro, escuché poca música y no discutí con nadie.

Fumé, compre un disfraz de Gokū

y el pack de Hijitus en DVD.

Vi poca tele, casi no me conecté a internet y se me llenó de feeds bloglines.

Hablé con un obrero de la construcción especializado y supe no meter la política en el medio. Supe no meter la política en el medio unos 15 días.

Disfruté los posts de Artemio sobre Esteban Schmidt y lo acepté en el Facebook.

Gasté mucha plata, en general, para ayudar al país, porque tengo un deber, para no parar la producción.

Compré un ventilador tipo turbo, una heladera mediana, un martillo, el cd de la sole de Clarín, El Sueñero de Breccia padre, Perramus de Breccia hijo, unas tazas, unos vasos y para comer.

Leí Las Ratas de Bianco, la Fierro, fascículos atrasados de peronismo de Feinmann, y estoy con la biografía de Atahualpa de Puyol.

Canté Homecoming de Kanye West y la canción de Pipo de la propaganda de Claro.

Ordené, nadé y me pasé piedra pómez.

2.1.09

tomando en cuenta los últimos procesos

La revolución cubana fue mejor que todo lo que yo haya visto nunca. Entonces me causan gracia los forzados artículos de los columnistas probos que nos dio la patria deshaciéndose de todo lo que dijeron toda la vida en virtud de lo mal que salió la revolución. Porque la revolución salió mucho mejor que la carrera personal de cada uno de los que la critican. Señores de buen vestir, mejor comer, ni les cuento beber, y además habitar, desde sus confortables lugares se ponen a analizarse sus propias miserias para terminar concluyendo que Cuba es malísima porque ellos no sólo querían que ese país de mierda, un isla chota en el medio del golfo de méxico, pueda hacer que todos sus ciudadanos tengan una educación de primera y el mejor sistema de salud del continente, eso que el estado tiene que hacer, además de proveer de fuerzas de seguridad cuando hay violencia y desigualdad, cosa que en Cuba se ahorraron. Según clarín “por culpa de los errores de cuba, el gobierno ahorra todo su presupuesto en seguridad para destinar más recursos, todavía, a salud y educación”. Triste, los medios de comunicación para países con gran cantidad de estratos medios. Los estratos medios no solo son improducentes, además eliminan la posibilidad de estar mejor. Bueno, eso, esos columnistas ricos que se pasan una mano por la barba prolijamente recortada y se quejan de Cuba, cuando nunca los escuchamos quejarse de Brasil, Chile o Colombia, cuestiones que no les interesa criticar, porque la izquierda argentina, curiosamente, sólo es critica con la izquierda y no con los verdaderos enemigos de la izquierda, que vendría a ser la derecha, casi por simplicidad cultural. En eso estaba, tratando en estos 50 años de encontrar una canción que resuma a Cuba y sus alcances y entendí que claro está esa canción era bahía de cochinos, playa girón, símbolo contra el imperialismo, desde los confines del tercer mundo, y encima no mártires sino triunfadores, compañeros de historia, tomando en cuenta lo implacable que debe ser la verdad, nos urge, si alguien roba comida y después da la vida qué hacer, hasta donde debemos practicar las verdades, al menos para mi, hasta acá.